Opinión
Gloria Lozano de Escoto
En torno al "Homo Videns" de Sartori

El Occidental
15 de marzo de 2008

A FAVOR DE LO MEJOR EN LOS MEDIOS

El reconocido sociólogo Giovanni Sartori, escribió el libro "Homo Videns", preocupado porque a sus alumnos universitarios de la Universidad de Columbia de Nueva York, se les dificultaba comprender y entender conceptos abstractos debido a que la mayor parte de ellos se habían criado y educado por la televisión. Las anteriores generaciones leían el periódico o escuchaban la radio, leían libros; estamos hablando de la palabra escrita no de la imagen, que impide, según Sartori, entender los problemas.

"Ver no significa entender", nos dice Sartori. "Por supuesto lo que es visible tiene que ser visto para ser comprendido, pero para hacerlo de manera más profunda, aún para el mundo físico, tiene que recurrirse a la abstracción que está hecha de conceptos que no podemos ver.

La televisión comercial se rige por los ratings. Esto crea, a mi punto de vista, una competencia perversa, que lleva inevitablemente a la televisión chatarra y el mecanismo es muy sencillo: si el problema del productor es captar el mayor número de personas posible, pues se va a ir al nivel más bajo. Un zombi es igual de bueno que un genio, pero si tienes dos zombis y un genio, hay que quedarse con los zombis, porque estadísticamente tienes uno más.

Las televisoras no compiten por y para su audiencia, sino para y por sus anunciantes. La audiencia son los productos que el productor le vende a los anunciantes para conseguir su publicidad. Yo entiendo que la televisión privada tiene que sostenerse de los anunciantes, pero la forma de medir la audiencia es lo que está mal. No hay porque tener estadísticas globales cuando lo que se necesita son estudios estratificados y medidas por nivel educativo, por edad, por sexo, etcétera, y entonces nos daremos cuenta de que el programa de Los Simpson, que únicamente tiene un diez por ciento de audiencia, pero que está compuesto de gente rica e inteligente, es más importante hasta para el anunciante que el programa que tiene veintinueve por ciento de analfabetas.

A mí me gustaría y lo he expuesto en muchas ocasiones, que en los noticiarios toda publicidad debería de estar prohibida, especialmente en la televisión pública. La televisión privada tiene la opción, puede tenerla o no. Cuando hay cosas que le interesan a todo el mundo, la competencia comercial desaparece. Esto obligaría a los productores a realizar un trabajo serio, sin ser amenazados por el rating diario. Así, no tendrían que plantearse decisiones del tipo: "Hoy tuvimos treinta por ciento y la competencia tuvo cuarenta por ciento, hay que sacar una vaca con cinco patas para obtener un sesenta por ciento".

Yo sugiero a los productores ver al público de manera estratificada; se puede discutir si les tienen que servir a todos por igual o si iletrados tienen que tener programas para iletrados, porque no vamos a transformar a personas cultas en iletrados, que es lo que está haciendo la televisión.

Esto es serio, porque si los productores de televisión dejan de lado estas competencias estériles y empiezan a pensar en sus responsabilidades y también en su éxito, porque al fin y al cabo, si tenemos distintos públicos y únicamente ofrecemos televisión chatarra, tendremos un segmento cada vez más amplio de público que no nos va a ver y esto no beneficia a la televisión comercial. Deben sentarse y decir: "debemos de tener programas malos y pobres, pero también de muy buena calidad, debemos hacer ambos, tenemos una importante responsabilidad".

Por esto sostengo que en lugar de tener estadísticas globales de audiencia, hay que tener estadísticas estratificadas acerca de programas exitosos. Entonces no solamente habrá espacios para todos, sino interés comercial para todos".

Y yo concluyo que ciertamente el homo es sapiens, porque "piensa".

* Representante en Jalisco de A Favor de lo Mejor en los Medios de Comunicación A.C.

analisis@notiemp.com
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