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Opinión
![]() Rubén Zataráin Mendoza
Perspectiva del Proyecto Educativo Nacional
El Occidental
18 de diciembre de 2007
Mejorar la calidad
Transcurrió ya el primer año del actual gobierno encabezado en el Poder Ejecutivo por el presidente Felipe Calderón, de igual manera la actual secretaria de Educación, Josefina Vázquez Mota ha cumplido ya sus primeros 12 meses de conducir la responsabilidad del proyecto educativo nacional. Este momento inicial del sexenio ha permitido integrar el equipo de trabajo y articular las ideas rectoras de lo que podemos identificar como grandes líneas de continuidad en el tema educativo, herencia en políticas educativas y en filosofía de planeación de por lo menos los últimos 24 años; esto es, de los cuatro sexenios precedentes. Concurrente con un contexto donde las prioridades de la agenda nacional son la economía y el empleo, la seguridad, lo político y lo presupuestal del 2008, emerge en la agenda el debate educativo nacional; objeto de análisis pormenorizado de algunos periodistas, actores sociales, la organización sindical y los partidos políticos, circula información sobre el tema educativo, específicamente sobre el posicionamiento de nuestro país en evaluaciones internacionales, el caso de PISA 2006 (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), por ejemplo. Es un momento también en el que se difunden a nivel federal el Plan Nacional de Educación 2007-2012 y a nivel estatal el Plan de Desarrollo donde prima una visión del sector hacia el año 2030. En el sector oficial y particular del servicio educativo es muy conocido que al inicio de un nuevo gobierno deviene necesariamente la obligación del equipo gobernante de poner en conocimiento de la sociedad las prioridades y las líneas de acción gubernamental en los distintos sectores, se cumple entonces con una obligación normativa de elaborar un documento rector en pleno ejercicio de planeación democrática. Establezcamos una primera ruta de reflexión: el Plan Nacional de de Educación 2007-2012 (PNE) explícito en los temas de gobernabilidad y de gestión democrática. Gobernabilidad que en el marco de transición y competencia democrática en el régimen de partidos de la República, se torna como componente esencial de la viabilidad del proyecto del actual gobierno federal. Desde la visión de los elaboradores se asume que desde el sector educativo, por su plataforma de capital social ampliada seguramente se podrá contribuir a que las familias y comunidades contribuyan a la paz social y hagan factible la ingente necesidad de que la sociedad mexicana fortalezca la confianza en el actual gobierno y el proyecto que éste representa. Gestión democrática, porque en el marco del federalismo y de la propia concepción de lo que es la dirección del sector educativo en todos los niveles de autoridad, atraviesa la percepción de la necesidad del concurso de todos los actores para construir la imagen objetivo de una educación de calidad tan necesaria para la viabilidad de nuestro proyecto de nación. Por muy bien intencionado o muy competente que sea entonces el equipo de trabajo que ahora dirige la Secretaría de Educación Pública, sin el trabajo comprometido de profesores, familias, organización sindical, entre otros actores, los objetivos, estrategias y líneas de acción hecho texto proyectivo no se concretarán en logros sin el bono actuante de los trabadores de la educación y de los hacedores de educación informal en los hogares. Dentro de los ejes que se constituyen en prioridad en el PNE destaca el concepto ya explícito en el programa sectorial del sexenio anterior, me refiero al concepto de calidad con equidad. La búsqueda de calidad es de los temas recurrentes y previsibles en los documentos rectores de las distintas acciones educativas. Según ilustran algunas pruebas nacionales e internacionales, así como algunas conclusiones de proyectos de investigación, de que la calidad de formación que reciben los niños y jóvenes desde preescolar hasta la preparatoria, los profesionistas que egresan de la educación superior, no es del todo satisfactoria en el dominio de saberes y competencias para la vida laboral y productiva. Más aún, los indicadores de calidad son particularmente insatisfactorios en aquella franja de educandos provenientes las entidades federativas con menor índice de desarrollo humano, de los medios rurales e indígenas, de entornos socioeconómicamente marginados donde atraviesan variables como el género, como competencias lingüísticas y comunicativas, capital cognitivo y cultural previo, como pertinencia e inteligibilidad de las propuestas curriculares, etcétera. Educación de calidad entonces sin una visión de equidad clara, seguiría siendo un factor diferencial que profundizaría las distintas inequidades sociales. De allí la intención explícita de seguir trabajando federalmente en programas compensatorios como becas oportunidades, escuelas de calidad, programas para abatir el rezago en educación básica, entre otros. La idea explícita es también ampliar las oportunidades educativas para reducir las desigualdades. Otro de los ejes del PNE es el de educación para el desarrollo humano sustentable. Esta noción de desarrollo humano recupera el sentido filosófico de la orientación explícita en el artículo tercero constitucional en el sentido del desarrollo armónico e integral de la persona, visión ampliada por nociones de fines del siglo XX como el de planeación estratégica que sustenta la tesis de la sustentabilidad del proyecto humano en las instituciones entre ellas las educativas. La educación ha de fortalecer entonces el crecimiento personal y el compromiso social de los sujetos en la construcción de la moderna ciudadanía, en la construcción responsable de la institucionalidad y de las relaciones sociales en convivencia. Otro de los ejes rectores es el referente a la productividad, competitividad y capacidad para la vida y el trabajo. A través de la educación se pretende entonces fortalecer el dominio de saberes prácticos que permitan al educando o al eventual profesional de los distintos campos disciplinares y laborales incorporarse con solvencia a la vida productiva. Esta es la tendencia de las reformas curriculares en educación básica donde se abordan las competencias para la vida; esta es la tendencia de la educación media superior y superior universitarias y tecnológicas o de las perspectivas alfabetizadoras del Instituto Nacional de la Educación de Adultos por ejemplificar rápidamente. Directivos, educadores, alumnos y padres de familia hoy contamos con información de ejercicios de evaluación que lamentablemente nos posicionan desfavorablemente; todos los actores tendremos que asumir la responsabilidad que tenemos para mejorar los resultados y materializar una mejora calidad educativa en México. zatarainr@hotmail.com Columnas anteriores
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