Opinión / Columna
 
Aunque cale 
Rubén Leyva Córdova  
Guadalajara y la competitividad
El Occidental
17 de noviembre de 2009

  En el ámbito de la actualidad económica mundial, un factor determinante en el desarrollo de un país región o ciudad, es el contar con zonas urbanas que cuenten con diversas condiciones de idoneidad, las llamadas sinergias competitivas, que es la diferencia clave entre la decisión de una empresa para arriesgar e invertir su capital en un municipio en específico.

Por otro lado en el ámbito académico, político y de investigación, ha tomado gran fuerza e interés el estudio de la competitividad: según el Banco Mundial, la competitividad es uno de los aspectos fundamentales que deben tener las regiones para promover el bienestar de sus habitantes y refiere que deben existir las bases sostenibles para el desarrollo del empleo, de los ingresos, inversión y el comercio en respuesta de las oportunidades que brinda el mercado.

Por su parte, Michel Porter, especialista reconocido sobre el tema, lo define como la producción de bienes y servicios de mayor calidad y de menor precio que los competidores domésticos e internacionales, manifestándose todo esto en crecientes beneficios para los habitantes de una nación al mantener y aumentar los ingresos reales.

En su definición, Porter analiza tres directrices principales que son: producción de bienes y servicios de buena calidad y buen precio, seguido de la competencia doméstica e internacional, y por último nos habla del manifiesto en crecientes beneficios para los habitantes de la región para mantener y aumentar sus ingresos reales.

Nuestro país no se ha mantenido exento a esta tendencia mundial, en donde se le presta gran interés a los rankings que emiten tal o cual institución; en el caso mexicano contamos con dos organismos que se han enfocado a realizar estudios sobre competitividad, estos son el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), cada una con su muy particular metodología y universo de investigación.

Como ejemplo, el IMCO utiliza 10 factores, 122 variables, siete zonas urbanas y 322 municipios; en su último estudio coloca a la ciudad de Aguascalientes como la más competitiva, seguida de Chihuahua, y Guadalajara se coloca en tercer lugar, entendiéndose la misma como zona metropolitana.

Por su parte, el CIDE en cuatro de sus variables que analizan están el factor económico, institucional, social demográfico y un último que llaman Urbano-Ambiental; si se promedian los cuatro componentes de las ciudades más competitivas, Guadalajara ocupa el lugar número 11, encontrándose la ciudad de Monterrey en primero, Chihuahua en segundo y Ciudad de México en tercero.

Algunas de las variables que manejan a la par son el número de universidades, alumnos de educación superior, servicios públicos, número de habitantes y las participaciones federales, deuda pública, ingreso promedio de las familias, número de delitos, índice de marginación, académicos con maestrías y doctorados, inversión extranjera directa entre otras.

Por ello es fundamental que Guadalajara y su zona metropolitana no pierda preeminencia nacional, conservando su atractivo e historia y su dinámica social como centro económico de occidente, y a nivel nacional, es importante que en la asignación del fondo metropolitano se otorgue de acuerdo al número de habitantes y los recursos se ejerzan en aéreas primordiales de infraestructura, seguridad pública, servicios públicos de calidad, desarrollo sustentable, todo lo anterior como motores competitivos necesarios.

Considero que los próximos gobiernos municipales deben tener como prioridad avanzar en cuanto a las condiciones de competitividad y consolidar a Guadalajara y su zona metropolitana como la número uno en el país, en donde no queda duda de que existen las condiciones indicadas para este fin.

* Empresario y analista político.

analisis@notiemp.com
 
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