Opinión / Columna
 
Francisco Guzmán Villela 
Desprecio a las demandas
El Occidental
12 de noviembre de 2009

  UN PUNTO DE VISTA

Conforme con lo que dispone la Constitución Política de la República Mexicana en vigor, la soberanía reside esencialmente en el pueblo que en todo tiempo, tiene el derecho de cambiar la forma de gobierno y a los que gobiernan.

Si esta ley máxima está vigente, no se entiende por qué existe por parte de la autoridad, un desprecio a los que la gente quiere.

Un gran sector de personas de todas las clases sociales, se opone a que se construya una nueva línea del llamado Macrobús y sin embargo, el Gobierno de Jalisco insiste en hacer ese nuevo trazo.

Se opone con gran razón el Cardenal, que ve con lógica que los grandes autobuses pueden dañar la estructura de las torres de Catedral que ya están resentidas por el túnel de Hidalgo, que al cimentarse y abrirse algún deterioro dejó y que la ciudadanía no conoce a ciencia cierta.

Pues no obstante la opinión en contra de los usuarios, el mismo purpurado y de grades sectores del pueblo, se insiste con enjundia en hacer la Línea 2 pasando por el Centro y precisamente por la avenida Alcalde.

No vemos que el Ejecutivo del Estado, tenga ni el menor ápice de deseo para cuando menos reunirse con el pueblo que lo colocó en el lugar que tiene como gobernante.

En el caso del puente atirantado, sucede lo mismo, la gente se manifiesta y no hay quién la escuche, al parecer el pueblo que pone los votos y los candidatos, cuando de pedir se trata, no se ve, pues no les hacen caso.

Es claro que aún les quedan muchos recursos legales a los inconformes y también se sabe que vivimos afortunadamente en un régimen de derecho.

Pero es lamentable que se pretendan hacer todas las obras a como dé lugar y aunque el pueblo no las quiere, como sucede con la presa de Arcediano y la de Zapotillo en donde se han tirado millonadas de dinero del pueblo para llegar a un punto del que nunca se debió arrancar, pues se sabe que el agua que llenaría Arcediano, está tan contaminada que ni en 30 años se puede lavar por los metales pesados que existen ahí.

En el caso de la presa del Zapotillo, ¿cómo dejar a una comunidad sin sus hogares sólo por darle agua a Guanajuato?, las autoridades de ese estado debieran buscar un lugar en su territorio para saciar sus necesidades de agua y no venir a tratar de nutrirse con el dinero y el agua de los jaliscienses.

Un ejemplo de lo que no debe hacerse, es el trabajo que hizo el alcalde con licencia Alfonso Petersen en el parque Morelos, para construir una Villa Panamericana en un lugar no aprobado, y el dinero que ahí se gastó, lo pagará Petersen, porque eso debiera suceder si hubiera leyes que castigaran la soberbia y la indolencia.

* Periodista y analista político.

periodistasmexicanosunidos@live.com
 
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