Opinión / Columna
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Felipe de Jesús Garibay Valle
¿Miedito, señor Gobernador?
El Occidental
12 de noviembre de 2009
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Fue muy notoria la declaración publicada por los medios en la que el señor gobernador, don Emilio González Márquez, nos hacía saber que ya le explicó al arzobispo Sandoval por qué no debe temer por el daño que se puede causar a la Catedral de Guadalajara, explicación que se sale del común porque antes de que el señor Cardenal expresara sus temores de que esta Catedral podría venirse abajo con el paso del BRT, o sea el Macrobús, que los habitantes de esta "ciudad de las rosas" llama "burrobus", ya había sido motivo de reclamo de gente ligada con el comercio, transporte urbano y los viandantes de las avenidas Alcalde, Ávila Camacho, Los Laureles y avenida Tesistán y antes no había habido explicación de nuestro gobernante.
El problema del Macrobús es el espacio que ocupa para su desarrollo, no tanto la concurrencia con otros medios de transporte, ya que la ciudad fue diseñada para calandrias y bicicletas, jamás hubo quien imaginara que los vehículos de motor iban a saturar las principales calles del primer cuadro y de algunos sectores de la población de nuestra mancha urbana.
La avenida Alcalde, principalmente, no soporta que se le resten dos carriles a su vialidad, porque quedaría sólo un carril de cada lado, que hace casi imposible que pudiera ser fluido el tráfico de automóviles, camionetas, motocicletas y el regreso de la cultura de la bicicleta que el ex alcalde Petersen sugirió como remedo de algunas ciudades europeas que de seguro visitó en sus horarios libres, y claro, cuando se viaja a otras latitudes se ilusiona el viajero con lo bello, práctico o circunstancia favorable para aquella ciudad, pero nunca hace el comparativo en cuanto a idiosincrasia, costumbres, cultura y otros factores que auspician y facilitan un estado de cosas que causó la impresión y las ganas de traslado a la todavía hermosa ciudad de Guadalajara.
De lo dicho en el anterior párrafo, hay que destacar la cultura de nuestros habitantes en lo que se refiere al uso de vehículos, ya que, para nadie es un secreto que la aspiración de toda familia es que cada uno de sus miembros tenga automóvil o algo parecido para desplazarse a sus lugares de opción, y no existe en la mente de esos ciudadanos la idea de usar el transporte colectivo, que sólo lo justifican en persona de los menos afortunados en la cuestión económica, pero que, en cuanto se tienen posibilidades, inmediatamente se adquiere un automóvil, incluso para el estatus social, y no parecer miembro de las personas trabajadoras que carecen de recursos para adquirir esos sagrados monstruos del deterioro urbano.
Desde hace mucho tiempo algunas agrupaciones, entre las que se cuenta los grupos de abogados, "Justicia 96" y Taller Jurídico Interdisciplinario A.C., a los que pertenecemos, sugerían que se impidiera el paso de vehículos particulares al Centro de la ciudad y se instituyera un servicio de transporte colectivo para el Centro de la ciudad, esto es, a los primeros cuadros de la mancha urbana no se aglomeraran vehículos de origen particular, y sólo transporte, tal vez eléctrico que colectivizara el desplazamiento.
Mejor opción que el Macrobús colombiano, es el tren subterráneo, lástima de los costos a los que no tenemos acceso si no nos endrogamos de por vida, aunque, si le autorizaron al Gobernador un crédito por 10 mil millones de pesos ¡qué importa una "mancha más al tigre"!, especialmente si preservamos con ello un ecosistema favorable.
Cierto es que acabaríamos con las obras, con muchos de los comercios establecidos en la ruta, pero no creemos que esto les importe mucho a estos gobernantes que buscan sólo el dejar obras de relumbrón independientemente de que sean o no negocio, pues es bien sabido que nadie que trabajo de Gobernador, Presidente Municipal o Diputado anda necesitando dinero prestado, pues todos quedan con una hacienda sólida.
La obra pública debe ser consultada a los vecinos, tratando de evitar que se politice este proyecto, hasta donde sea posible, y luego buscar la opción menos dañosa económica y ambientalmente, no importando, en el fondo que nuestros dirigentes gubernativos "ganen algo" con su proyecto.
Como dijo mi compadre "El Pichojos": "Si le mientan la madre a este columnista, siempre habrá respuesta para ello".
* Catedrático e investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG. Presidente del Taller Jurídico Interdisciplinario, AC.
felipe_penal@yahoo.com.mx
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