Opinión / Columna
 
David Aréchiga Landeros 
El macromitote del bus
El Occidental
11 de noviembre de 2009

  DE TODO UN POCO

Los cuentos de Kafka se quedan cortos cuando vivimos la realidad sorprendente e increíble de los dimes y diretes en relación al ya famosísimo Macrobús, una obra sobre la que se hicieron estudios previos y que fue aprobada por los doctos y sabios diputados, quienes, hasta donde yo sé, constitucionalmente son considerados como nuestros representantes populares (muy populares por ricos y huevones), y a quienes les dimos nuestro voto de confianza en las urnas con todas las de la ley, suponiendo que dicha obra mejorará el medio de transportación, en comparación con el pésimo servicio que prestan los vacunos camioneros desde hace muchas décadas.

Es más, la primera línea ya está funcionando, y como soy usuario y no hablo de oídas, con todos sus defectos, puedo afirmar que el servicio es mucho mejor que el que prestan los pin... camiones hediondos, apestosos, contaminantes, ruidosos, inconstantes y peligrosos, con esos choferes cholos, arbitrarios y majaderos, que aunque no todos, abundan en ese pésimo y odiado transporte, al que parece ser nos hemos podido acostumbrar a través de los tiempos, con un masoquismo digno del Marqués de Sade.

Por supuesto que a todos nos gustaría tener tren ligero o metro en toda la zona metropolitana y sin sufrir la mínima molestia, pero si somos realistas, a como están las cosas del manejo económico que nuestros gobernantes le han dado al país, les aseguro que pasarán décadas antes de que tengamos ese tipo de servicio, y muchos no viviremos para contarlo.

Ante este escenario, surgen las protestas, destacando las del pulpo camionero que se niega a aceptar mejores opciones de transporte porque no conviene a sus pu...blicos intereses; quejas de personas que se sienten afectadas en lo personal por las molestias de las obras o porque en lo particular tendrán que caminar un poco más a la nueva estación o pagar otro camión; protestan además los nuevos políticos electos que hicieron promesas de campaña y llevan agua a su molino para tratar de cumplirlas, y hasta el señor Cardenal ¡Faltaba más!, argumentando su temor a que la Catedral le vaya a caer encima, siendo que en el programa de la línea 16 de Septiembre-Alcalde del Macrobús se contempla hacer peatonal la parte del Centro Histórico, con lo que se reducirán considerablemente las vibraciones causadas por los miles de camiones que ahora pasan diariamente por esa zona, pues el Macrobús pasará por la mitad de la avenida reduciendo los riesgos que preocupan a su Excelencia. Sus declaraciones demuestran la falta de información que existe en esos niveles. (Hay que subirse al Macrobús de Independencia, Don Juan).

Como si esto no estuviera suficientemente complicado, surge ahora la contraparte de miles de personas de 16 colonias de Zapopan apoyando al Macrobús, quienes ya empiezan a manifestarse, lo que nos da a entender que cada vez se está polarizando más este problema y de no tomarse una decisión legal, técnica y razonable, al final de cuentas todos saldremos perdiendo, por la sencilla razón de que si no se ejerce este presupuesto, el mismo corre el riesgo de desaparecer en el "año de Hidalgo", todo porque no somos capaces de ponernos de acuerdo.

Ante esta grave crisis que padecemos y los pocos recursos etiquetados y aprobados de que se dispone y que pueden servir para la creación de fuentes de empleo que urge ejercer, nos preguntamos el porqué nos estamos perdiendo en un mar de confusiones y enfrentamientos que a nadie conviene. En todo caso, debemos ejercer nuestro derecho como ciudadanos a vigilar que los presupuestos se apliquen con transparencia y que sobre la marcha se corrijan los defectos que pudieran aparecer en los proyectos y ejecución de las obras; por supuesto que se tiene también el derecho de promover amparos en los términos de ley, pero lo que debemos evitar son los enfrentamientos entre el propio pueblo, pues si nosotros mismos nos dividimos como sociedad, corremos el riesgo de retroceder en el desarrollo logrado con tantos esfuerzos, haciéndole de pasadita el caldo gordo a los políticos con nuestra desunión.

Resumo: No hagamos el caldo gordo a perversos funcionarios que lo social nunca sienten y en los que no se confía. Se requiere unirnos todos con el corazón caliente y la cabeza muy fría.

* Doctor en Ciencias. UdeG.

dalan16@hotmail.com
 
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