Opinión / Columna
 
Francisco Morales Aceves 
Salomón: gobernante Sabio
El Occidental
10 de noviembre de 2009

  DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA

Salomón (983-932 a.C.) fue el tercer Rey de Israel, elegido sucesor por su padre el rey David, célebre por haber vencido al gigante Goliat y sucesor a su vez de Saúl y descendiente de Isaí. Reinó de 971 a 932 a.C. y adquirió fama de sabio y prudente. Muy cerca del rey Salomón se mantuvo su madre Betsabé; inició su reinado a los 12 años y se prolongó por casi 40 años.

La legendaria reina de Saba, conociendo la fama de Salomón rey de Israel, lo visitó para comprobar si eran ciertas su sabiduría y riquezas, llevándole valiosos presentes de oro, piedras preciosas y especias. Manifestándole su admiración con las siguientes palabras: "Verdad es lo que oí en mi tierra de tus cosas y de tu sabiduría. Bienaventurados tus varones, dichosos éstos tus siervos, que están continuamente delante de ti, y oyen tu sabiduría".

Como rey, las primeras preocupaciones de Salomón fueron las de aumentar el poderío y las riquezas dejadas por su padre. Construyó el gran templo de Jerusalén y el Palacio Real; se rodeó de sabios y escritores Israelitas más inteligentes que él y estimuló el progreso cultural de su pueblo. La sabiduría de Salomón se volvió proverbial.

Es importante e interesante recordar al rey Salomón por los orígenes de nuestra inspiración espiritual que nos viene de Israel. A él se le atribuye la "Sabiduría de Israel" integrada por tres libros, de los cuatro llamados sapienciales: "El Eclesiastés", que sostiene el desprecio del mundo y la vanidad de las cosas terrenas. Al inicio de ésta obra en el punto número 2.- Establece: "¡Vanidad de Vanidades: todo vanidad!" "La Sabiduría", donde se elogian las ciencias y el saber. Y "El cantar de los cantares", poema sobre los amores exaltados de la amada y el amado.

"El Eclesiastés" expresa:

9.- Lo que fue, eso es lo que será, y lo que se hizo, eso es lo que se hará, y nada hay nuevo bajo el Sol.18.- Pues en la mucha sabiduría hay mucho desengaño y que quien aumenta saber, aumenta dolor.- 3.1.- Para todo hay una oportunidad y todas las cosas tienen su hora bajo el Sol: 3.2- Tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; 3.3- Tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de demoler y tiempo de edificar; 3.4- Tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de dar alaridos y tiempo de bailar: 3.5- Tiempo de esparcir las piedras y tiempo de recoger las piedras; tiempo de abrazar estrechamente y tiempo de apartarse del abrazo; 3.6- Tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de desechar; 3.7- Tiempo de rasgar y tiempo de recoser; tiempo de callar y tiempo de hablar; 3.8- Tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz. 5.12.- Hay un deplorable mal que he visto yo bajo el sol: Riquezas guardadas para la ruina de su dueño. 7.15.- Todo esto he visto en mis días fugaces: hay un justo que perece con todo y su justicia, y hay un malvado que, con todo y su maldad, prolonga su vida. 7.20.- Que no hay un hombre justo en la tierra que haga el bien y no peque. 7.21.- Tampoco pongas atención a cuantas palabras se dicen, no sea que sepas que tu siervo habla mal de ti, 7.22.- Pues tu corazón sabe, así mismo, que tú también muchas veces has hablado mal de otros. 8.11.- Porque la sentencia no se ejecuta con los malos prontamente, por esto está soliviantando el corazón de los hombres para hacer el mal. "La sabiduría" que contiene las enseñanzas de varios siglos a través de dichos y sentencias de los grandes maestros Israelitas.

CAPíTULO I

14.- Si yo no por mí, ¿Quien por mí? Y si no estoy en mi favor, ¿quién soy yo? Y si no ahora, ¿cuándo?

17.- Simeón decía:

Todos mis días pasé entre sabios y descubrí que nada hay mejor que el silencio. No el estudio, sino la acción es lo que vale. Y el que mucho parla causa daños.

CAPíTULO IV

3.- No desprecies a hombre alguno, ni desdeñes cosa alguna, porque no hay hombre que no tenga su hora, y no hay cosa que no tenga su lugar.

19.- No está en nuestra capacidad definir por qué el malo es venturoso y son afligidos los justos.

Afirmaba el rey Salomón: "Donde no hay gobierno el pueblo decae"; "Quien perdona la vara odia a su hijo, y quien lo ama. Se apresura a corregirlo"; "Mejor un plato de legumbres donde hay amor, que un novillo cebado con odio".

Lo admirable del pueblo judío, que ha sufrido todo tipo de problemas, persecuciones, castigos y amenazas de exterminio, es que aún está lleno de vitalidad. Y a pesar de que ha tenido como divisa el sufrimiento, lejos de que lo empuje a la derrota lo ha sabido aprovechar para superarse. Si bien es cierto que el reinado de Salomón constituye el apogeo de la Historia de Israel, lamentablemente, a pesar de su sabiduría y de su poderío, no supo gobernar con eficacia; creó impuestos excesivos para costear el boato impresionante de su corte; utilizó como esclavos a los pobres y se rodeó de varias esposas que terminaron hundiéndolo.

La lección que el rey Salomón dejó al mundo es impresionante: Si un gobernante sabio y poderoso no alcanzó el éxito deseado por él y esperado por su pueblo; ¿Qué será del pueblo a quien lo gobierne un hombre limitado y débil? ¡Dios nos agarre confesados!
 
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