Opinión / Columna
 
Francisco Rea Signoret 
Nuestros políticos: gastalones compulsivos
El Occidental
10 de noviembre de 2009

  Apenas nos reponemos de la vomitiva farsa en que se convirtió la aprobación de la Ley de Ingresos, cuando ya estamos siendo testigos de las "vastas" discusiones sobre cómo se van a gastar los millones de pesos que se recaudarán del pueblo inerme, que de por sí empobrecido, tendrá que entregar sin la menor conmiseración guajolotes y marranos a los recaudadores.

De repente se escucha, a diestra y siniestra, a funcionarios que anuncian dejarán de gastar en comilonas y celulares; otros, que ya no comprarán camionetas de lujo, y algunos más, que serán solidarios y ya no gastarán en viajes y paseos de recreación. Lo cuestionable es que estos gastos que dicen se recortarán, nunca se debieron hacer. Jamás debieron desarrollar esas nefastas costumbres de gastar el dinero del pueblo como si fuera suyo, y en cosas suntuosas e innecesarias.

México siempre ha sido pobre, no ha salido de sus crisis recurrente, y quienes siempre han salvado la situación son las clases más desprotegidas como obreros y campesinos. Cómo es posible que ahora con tal desfachatez anuncien, como si fuera una gran concesión, que ya no comerán en restaurantes de lujo con dinero de los ciudadanos, que apenas pueden comprar un kilo de frijoles. Cómo es posible que hagan pasarela los Gobernadores pidiendo más dinero, cuando por un lado, la novia de uno de los pediches se gasta millones de pesos del erario público en francachelas caligulescas para celebrar su cumpleaños; o el otro que suplica dinero para seguir practicando la política del avestruz y dejar que su estado sea el paraíso de los narcos; sin dejar de mencionar al protector de pederastas, o el facineroso del Sur que se ha dedicado a hacer apología de su personalidad para colocarse como presidenciable, convirtiendo la Conago en una especie de liga de los "halagos mutuos", con el objeto de trabajar para su santo, pero no para el país, mucho menos para sus pueblos.

De la misma forma, en las erogaciones no se tocan las partidas para sueldazos, pagos de rentas, de fincas palaciegas en todo el país y en el extranjero, programas de "acercamiento" diplomático (nunca hemos sacado nada de eso, si no, no estaríamos pobres) que mantienen delegaciones de México en Asia y Europa en casonas que bien podrían ser de príncipes y con gastos exorbitantes que poco se conoce de ellos, (nos acordamos de las toallas y los colochones de lujo) amén de los gastos que se hacen en los comedores y cocinas privadas que están instaladas en todas las dependencias de alto calado del Gobierno que preparan platillos gourmet para sus "distinguidos" comensales. Además de las partidas discretas que se invierten en la Bolsa de Valores o sistemas de financiamiento privado para obtener dividendos; o con aseguradoras que ofrecen seguros mafufos (no le sirven al ciudadano) y jugosos contratos de pagos de servicios a empresas privadas que se dedican a hacer estudios o proyectos fachada para estar sangrando el presupuesto y favorecer a influyentes que no dan empleo, no reparten, ni mucho menos sirven de algo para el desarrollo del país.

Para gastar todos están muy buenos, así como para andar inventando de qué manera aplastan al ciudadano con sus estrategias de tributación persecutoria, que no le pega al más rico ni al más favorecido. Yo me pregunto: ¿dónde está el impuesto para las cuentas de miles de millones de pesos de los mexicanos sacadólares que tienen sus capitales en bancos suizos o en paraísos fiscales? ¿Dónde está el gravamen que se le impone a las empresas extranjeras que sacan más del 35% de sus utilidades del país sin reportarlo, sangrando nuestra economía?, asimismo ¿en qué se gastó el excedente que se generó de la venta de empresas paraestatales y del petróleo?

La respuesta es sencilla. En la vidorria que se dan nuestros políticos. Por eso, reitero que ante este cinismo institucionalizado, se olviden de cualquier tipo de reelección, no la merecen, ni ediles ni diputados, ni nadie. No hay madurez en la clase política; no son confiables, ni serios. Imagine, señor lector, a un personaje sentadote en una curul por 30 años, recibiendo prebendas y "chayotes" para levantar la mano sistemáticamente para aprobar iniciativas que nos perjudiquen. ¿A dónde iremos a parar? ¡Pobre país!

reacolaborador@yahoo.com.mx
 
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