Opinión / Columna
 
César Gilabert 
Cuerpos de ¿inteligencia?
El Occidental
9 de noviembre de 2009

  El alcalde Mauricio Fernández es una muestra más de lo "entrones" que pueden ser los mexicanos. Después de todo, entrones son también los criminales. El nuevo "Maestro limpio" es un tipo que aparenta no amilanarse ante nada, ni siquiera cuando penden sobre él amenazas de muerte. No se anda con rodeos, y con esa manera típicamente norteña de hablar directo, ha declarado su intención de hacer una limpia a fondo de criminales, no sólo con el peso de la ley, sino con cuanto recurso esté a su mano, incluyendo lo ilícito.

Pero no es lo mismo hablar directo, que hablar sin conectar la lengua con el cerebro. Sus declaraciones, más que valentonas, son un despropósito que incluso obligó al Secretario de Gobernación a deslindarse de esas medidas extremas, por decir lo menos. Y, en efecto, no es para menos, ya que se nota a leguas y lenguas la monumental ignorancia del alcalde de San Pedro Garza García, respecto del significado social e histórico del terrorismo de Estado. Por lo tanto, su lenguaje y sus modos son absolutamente peligrosos y descalificadores de la ley y los derechos humanos. De por sí los cuerpos policiacos de todo el país están infestados de problemas de todo tipo: falta de preparación, desorganización, ineficacia, corrupción, y sobre todo infiltración por el narcotráfico, no quiero ni imaginar la clase de elementos que, con licencia para matar y sin control, operarán bajo la cobertura de lo que supuestamente son estos cuerpos especiales; irónicamente se dice que son de "inteligencia".

La primera tarea notoria de estos cuerpos fue liquidar a Héctor Saldaña, "El Negro", presunto secuestrador (hasta que la ley lo declare culpable) que asolaba al municipio de San Pedro Garza García, paseándose campechanamente en su Lamborghini amarillo. Además, fueron asesinadas otras tres personas de las que poco o nada se ha dicho. Y el Alcalde ni siquiera tuvo empacho ocultar lo que técnicamente es un homicidio calificado y del cual da la impresión de ser el autor intelectual. No es un detalle menor que estuviera enterado del hecho de sangre seis horas antes de se identificara el cuerpo del principal victimado; un suceso que tiene todos los rasgos de ser una fechoría en primer grado, con premeditación, alevosía y ventaja. Un crimen que no se hace menos por la eventualidad de que el interfecto es presuntamente un criminal. Nada más al asumir su cargo como munícipe declaró: "Estamos aclarando de que por ahí vamos a hacer una limpia completa, sí hay más gentes (sic), obviamente que trabajaban con él -con Saldaña Perales- pero nos estamos preparando". Si como golpea el idioma golpea a sus enemigos, es de temer.

El Alcalde anunció con desparpajo que paulatinamente serán aprehendidos los delincuentes, sólo que los procedimientos para lograr su fin inquietan más que la tranquilidad que pueden aportar a la ciudadanía. Produce escozor su declaración de que ha reforzado su grupo de seguridad y que dentro de su administración ya opera un grupo de inteligencia para detectar y desmembrar a estos grupos delictivos. Pero resulta que él tomó posesión apenas el sábado pasado.

Son muchas las pruebas históricas de que atacar el crimen con actos criminales sólo incuba más violencia y erosión de las instituciones. Un somero repaso del GAL o Grupos Terroristas de Liberación habilitado por el Gobierno español para hacerle la guerra sucia a la ETA es un tenebroso botón de muestra de la inoperancia de la Ley del Talión y su famosa síntesis: ojo por ojo.

Me asombra que en defensa del Estado de Derecho no se le haya abierto ya por lo menos una averiguación previa al alcalde de San Pedro para establecer su responsabilidad en los asesinatos consumados, y será difícil deslindarlo: se puso a la cabeza de la acción por iniciativa personal como quien dice motu proprio. Y con ello, políticamente, desestima todo el orden judicial del país. El hecho de que en la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) no existiera denuncia para proceder en contra de "El Negro" Saldaña, no es óbice para perseguirlo y de hecho asesinarlo, pues según el Alcalde esa omisión no es más que: "una muestra de las deficiencias de nuestro sistema en la materia, de ahí que emprenda acciones para resolver problemáticas de seguridad". En este orden, caerán algunos criminales más, pero tarde o temprano empezarán las víctimas de ciudadanos inocentes, por lo pronto la primera abusada fue la ley, quizá no metió las manos porque era ciega.
 
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