Opinión / Columna
 
Xavier Marconi Montero Villanueva 
Xavier Marconi Montero Villanueva 
La Línea 2 del BRT, línea que divide a los jaliscienses
El Occidental
8 de noviembre de 2009

  La Línea 2 del sistema de transporte Macrobús que se pretende construir en la Zona Metropolitana de Guadalajara y cuyo trayecto comprende del cruce de carretera a Tesistán con Colotlán, siguiendo por Laureles, Ávila Camacho, Alcalde, 16 de Septiembre, Revolución y hasta la Central Camionera Nueva, sigue siendo un proyecto controversial que ha dividido a los jaliscienses, principalmente a los que viven en esta metrópoli.

La obra, uno de los principales proyectos de la administración del gobernador Emilio González Márquez, contará con un tramo de aproximadamente 38.5 kilómetros de longitud y tendrá un costo de cinco mil 800 millones de pesos de los cuales prácticamente el 50 por ciento será aportación del Gobierno federal y la otra mitad se hará con recursos del Gobierno estatal.

Sin embargo, dicho sistema desde su arranque en la Línea 1 se ha convertido en un espacio de confrontación entre sociedad y gobierno, lo que ha permitido conocer la verdadera cara de la administración estatal frente a quienes han expresado su desacuerdo con dichas acciones, dando paso con ello a la represión y a la imposición de decisiones sin escuchar la voz popular.

Inclusive, el proyecto del Macrobús de acuerdo con el propio presidente saliente del Partido Acción Nacional, Eduardo Rosales Castellanos, en su análisis de los factores que provocaron la derrota del partido blanquiazul en las elecciones del pasado 5 de julio, se convierte junto con la mentada de madre que nos dio nuestro Gobernador, en un principalísimo aspecto para que la sociedad le diera la espalda al panismo.

En realidad el proyecto de este sistema de transporte no ha convencido a los tapatíos, pues el mismo adoleció de un sinnúmero de errores en su aplicación, entre ellos la falta de socialización del plan, la nula articulación de rutas alimentadoras misma que provocó que miles de ciudadanos tuvieran que tomar más medios de transporte o que caminarán más, y la falta de obras y acciones de vialidad para dar cauce al paso vehicular alrededor del trayecto del Macrobús.

No obstante lo anterior, el Gobierno estatal se ha encaprichado en la construcción de la segunda línea, trayendo consigo una importante movilización ciudadana para expresar su rechazo a la ejecución de la misma.

La propuesta ha permitido la conformación de una organización ciudadana denominada Coordinadora Ciudadana Opositora al Macrobús, la cual ha realizado diversas manifestaciones en contra del esquema trazado por el Gobierno estatal, mismas que ya en una ocasión fue motivo de una dura reprenda de los sistemas de seguridad pública del estado.

También el Partido Revolucionario Institucional de Guadalajara ha iniciado un proceso que derivará en la solicitud al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana, de la realización de un plebiscito para que la ciudadanía opine sobre la viabilidad del proyecto de la Línea 2 del Macrobús, al recabar 44 mil 452 firmas de ciudadanos tapatíos que apoyan dicha iniciativa, sobrepasando el numero mínimo requerido por el IEPCEJ que era de 39 mil 219.

Los propios choferes y propietarios de las líneas de transporte actual que operan en la ruta proyectada, comerciantes de la Zona Centro, vecinos y diferentes organizaciones civiles, han sumado su esfuerzo a este planteamiento social para que se detenga la construcción de la siguiente etapa de este esquema de transportación.

Y por si fuera poco, y en un hecho inédito, el propio cardenal Juan Sandoval Íñiguez, arzobispo de Guadalajara, ha mostrado su rechazo a la construcción de dicho plan al considerar que las obras dañarían la estructura de la propia Catedral de nuestra ciudad capital. Es claro que hacer obras en el Centro de Guadalajara traerá muchísimas complicaciones viales y acabará con la actividad comercial de este espacio tradicional de la ciudad, además del daño a inmuebles antiguos y tradicionales ahí construidos.

El declarar que la carretera a Tesistán es un camino estatal y que no requiere permisos municipales para iniciar obras en este sentido, permite el inicio de un debate legal y de análisis histórico.

La carretera a Tesistán jamás ha sido una vía en la que el Gobierno estatal haya invertido un solo peso. Esta ruta es un espacio conocido desde hace muchos años como el camino viejo a Tesistán y el cual comenzó a ser urbanizado por los Gobiernos Municipales de Zapopan desde Ángel Romero Llamas y Bernardo Gutiérrez Ochoa, hasta Nicolás Orozco Ramírez y Arturo Zamora Jiménez.

En lo legal tendríamos que analizar si el simple hecho de que la carretera fuera estatal, si la afirmación de la Sedeur fuera cierta, sería suficiente para hacer obras sin la licencia municipal, pues es claro que cualquier obra hecha en territorio municipal aunque ésta sea realizada por el Gobierno federal o por el estatal necesita obligadamente este requisito.

Por todo lo anterior, se torna muy preocupante la actitud asumida por el Gobernador y sus colaboradores de imponer este proyecto sobre todos los razonamientos sociales, legales, históricos y urbanísticos, dando paso a las suspicacias de que el Macrobús es el negocio del sexenio para Emilio González Márquez.

No sería la primera vez que nuestro Gobernador haga oídos sordos al clamor social frente a medidas gubernamentales.

La salida es y será, convencer a más ciudadanía para que se sume al grito social de nunca más imposiciones absurdas y emprender una lucha ciudadana para que las decisiones políticas sean para unir a gobernantes y gobernados y no para dividirlos.
 
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