Opinión / Columna
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José de Jesús Martínez Gil
Vivienda digna
El Occidental
7 de noviembre de 2009
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Con motivo del crecimiento poblacional y el desplazamiento demográfico que se presenta en toda la República, es necesario revisar los planteamientos para otorgar una vivienda digna a cada una de las familias que habitan la República Mexicana, lo cual no es sencillo ni fácil, por lo que ha representado un gran reto para todos los Presidentes de México que ha habido en las últimas ocho décadas, por eso, es conveniente hacer algunas reflexiones al respecto.
Los diversos núcleos de población, principalmente indígena o campesina, emigran de su lugar de origen para buscar una mayor seguridad personal y familiar, así como mayores recursos para poder vivir. Lo anterior es consecuencia de la inseguridad en la tenencia de la tierra, por el caciquismo, la falta de productividad de la tierra por su aridez, así como la falta de recursos económicos para poder trabajarla y durante algunos años, la tardía entrega de créditos, los altos intereses en los créditos bancarios, así como el control electoral que existía decenas de años anteriores.
Asimismo, influye también en dicho desplazamiento el clima, las deficiencias en las vías de comunicación, la deficiencia en los servicios médicos y la falta de escuelas.
Igualmente hay desplazamiento en la población, ya no tanto indígena ni campesina, sino de personas que teniendo cierta preparación o estudios carecen de trabajo en las ciudades, o buscan un mayor ingreso y estímulo económico para vivir mejor.
Como consecuencia de la anterior, ha existido por varias décadas la necesidad de proporcionar vivienda a toda la población y para ello, deberá llevarse a cabo un verdadero estudio debidamente actualizado en la planeación y programación de las grandes ciudades.
El déficit habitacional en toda la República Mexicana sobrepasaba para el año de 1994 los 10 millones de casas-habitación, por lo que era necesario construir por lo menos un millón 200 mil viviendas anualmente desde esa época, cantidad que hasta el momento no es posible satisfacer.
Ahora bien, habrá que señalar, con toda precisión, qué se entiende por vivienda, pues para algunos bastará una cueva, vivir bajo tierra, un jacal, una casa de adobe, una casa de piedra, etcétera, y para otros, significa una casa-habitación con todas las comodidades y con acabados de lujo, o bien, como es lo más frecuente en nuestro país, una construcción término medio que es utilizada principalmente por la clase media o la clase media alta.
Es indispensable promover, incentivar, abaratar la vivienda, pero para ello es necesario simplificar los trámites administrativos como licencias y permisos, así como el tiempo que se emplee en los mismos. Igualmente, es necesario que los promotores, constructores, inmobiliarias y propietarios estén dispuestos a reducir sus márgenes de utilidad con tal de satisfacer esta imperiosa necesidad.
Es cierto que a través del Infonavit y otras instituciones se facilita el poder adquirir un departamento o una casa de las llamadas de interés social, así como reparar o ampliar las ya existentes, sin embargo, es necesario establecer nuevos mecanismos para simplificar todo lo relacionado con una vivienda digna para los mexicanos, pero al mismo tiempo debe fomentarse la llamada autoconstrucción, en donde los municipios proporcionen, gratuitamente la asesoría técnica a los propietarios y faciliten también gratuitamente las licencias de construcción.
En 1990 el INEGI, en su último censo, estableció para la vivienda una serie de diferenciaciones en cada tipo, que nos permite apreciar la situación que prevalecía y prevalece todavía respecto a este problema, sin embargo, debemos de reconocer que la carencia de vivienda o la insuficiencia de ésta para que una familia la habite dignamente, está relacionada con los ingresos que percibe la población y éstos se relacionan con aspectos políticos y sindicales, lo que hace pensar que mientras no se resuelvan en forma conjunta mediante el diálogo, la buena fe y la solidaridad humana, este tipo de problemas, así como muchos otros, será muy difícil poder lograr el bien común de los mexicanos.
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