Opinión / Columna
 
Armando Maya Castro 
La libertad de expresión, una cuestión de riesgo
El Occidental
7 de noviembre de 2009

  El asesinato del periodista Bladimir Antuna García, de 39 años, constituye un nuevo atentado a la libertad de expresión en el presente año. La noche del lunes pasado, luego de aproximadamente 10 horas de que fuera secuestrado por un grupo de desconocidos, en plena vía pública de la ciudad de Durango, se registró la ejecución de este comunicador, quien anteriormente había recibido, por lo menos, tres amenazas de muerte.

Antes de este cobarde crimen, habían sido asesinados, cumpliendo con su deber de informar, los siguientes periodistas: Fabián Ramírez López, Gerardo Esparza Mata, Norberto Miranda Madrid, Omar Gandara San Martín, Daniel Martínez Gil, Ernesto Montañez Valdivia, Martín Javier Miranda, Eliseo Barrón, Carlos Ortega Molosamper, Luis Daniel Méndez Hernández y Jean Paul Ibarra Ramírez. Estos lamentables sucesos, dignos de la más enérgica condena, dejan constancia del alarmante recrudecimiento de la violencia contra el ejercicio de la libertad de expresión.

Si a estos crímenes le agregamos las otras formas de atropello en agravio a la libertad de expresión, la situación se torna más compleja. Me refiero, evidentemente, a las intimidaciones, enfrentamientos verbales, lesiones, desapariciones y secuestros, así como a los atentados con bombas a diversas redacciones de periódicos. La investigación periodística y la denuncia de información, que no conviene a intereses encontrados o en disputa, se ha convertido para los comunicadores mexicanos en una cuestión de riesgo.

En octubre pasado, la organización Reporteros sin Fronteras (RSF) ubicó a México -en su reporte 2009- como el país más peligroso para los profesionales de los medios de comunicación. El informe de RSF lo confirman los 12 periodistas asesinados en los estados de Durango, Chihuahua, Sinaloa, Guerrero, Coahuila y Veracruz.

Si nuestras autoridades tienen el interés de disminuir esta clase de atentados, y colocar a México en el lugar que tienen algunas naciones que se han caracterizado por su enorme respeto a la libertad de expresión, tendrá que hacer mucho más de lo que hasta ahora ha hecho en esta materia. Si queremos ser como aquellos países donde rara vez se produce un atentado contra la libertad de opinión, debemos de comenzar por impedir que se siga restringiendo el derecho de expresión y la libre circulación de ideas y opiniones.

Ninguno de nuestros gobernantes ignora que la libertad de expresión es un derecho fundamental, consagrado como tal desde los tiempos de la ilustración. Felizmente, hoy en día las constituciones de los sistemas democráticos garantizan este derecho. La Declaración Universal de los Derechos Humanos hace lo propio en su Artículo 19, en donde establece: "Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Otros pactos y convenios internacionales de gran importancia garantizan también este derecho.

Lo más lamentable del tema es que la mayoría de estos casos han quedado en la más absoluta y vergonzosa impunidad. Muchos de estos asesinatos no han sido esclarecidos, como tampoco se ha hecho justicia en los demás tipos de violaciones a la libertad de expresión.

Mientras la fiebre discursiva de los políticos y funcionarios fluye aquí, allá y acullá, condenando los atropellos a la libre circulación de las ideas, y dando recetas de cómo acabar con estos crímenes, los responsables de estos incalificables actos siguen libres, preparándose para asestar un golpe más. Para proteger esta conquista -que no concesión-, el Estado tendrá que brindar la necesaria protección a los periodistas que tienen el valor de denunciar temas como el narcotráfico y la corrupción de los funcionarios que actúan al margen de la ley.

Ha llegado la hora de que el Estado mexicano adopte las medidas pertinentes para garantizar de manera plena el ejercicio del periodismo, cuyo principal objetivo es buscar la verdad y la transparencia en nuestro entorno, dando a conocer los resultados de sus averiguaciones a una sociedad que tiene todo el derecho a estar informada sobre el diario acontecer. ¿No cree usted?

armayacastro@yahoo.com.mx
 
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