Opinión / Columna
 
Felipe de Jesús Garibay Valle 
¿Termina el Consejo de la Judicatura?
El Occidental
5 de noviembre de 2009

  Increíblemente el Ejecutivo del estado, el gobernador González Márquez, lanzó la iniciativa tendiente a reformar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y la Ley Orgánica del Poder Judicial, así como desaparecer el Consejo de la Judicatura, que es el administrador y autoridad administrativa del Poder Judicial Estatal, iniciativa que contradice, en forma espectacular, lo que alguna vez logró constituir, contra viento y marea, el ex gobernador Cárdenas Jiménez, que, en lo que se refiere a la cuestión jurídica no estaba suficientemente asesorado, así como políticamente equivocado, en nuestro concepto.

González Márquez siempre ha querido manejar de facto y en público, al Poder Judicial, brincando, muy a su manera, la autonomía y funciones determinadas que tiene cada uno de los Poderes, ya que el Poder Judicial le resulta incómodo para su gestión e intereses particulares.

Cuando se creó el famoso Consejo, los fines y propósitos del Ejecutivo de entonces eran, como ahora lo son, de buscar controlar a jueces y magistrados, y en general, centrar el poder pues de nadie es oculto que hay incidencia y control en el Poder Legislativo y así obtener el consenso de los diputados para aprobar todo lo que se proponga el Gobernador y su equipo, recordando ese préstamo que autorizaron de los 10 mil millones que solicitó el Gobernador actual y que se autorizó, aún sin precisar con detalle las Direcciones a donde se invertiría ese dinero, enunciando sólo los rubros generales en que se arriesgaría el dinero, pero aún así los diputados del Partido Acción Nacional se congratularon con el Gobernador y lograron esta rápida aprobación de los préstamos, que por esa monstruosa cantidad se solicitaría.

Cualquiera de nosotros aspiraría a ser el eje central de la administración, sin tener que buscar que lo apoyen legisladores y judicantes en su inversión, ya sean para turismo (¡el Santuario de los Mártires!), o ya sea para en el mismo rubro que se mencione al estado de Jalisco (novela "Destilando amor" y "Las tontas no van al cielo") o cualquier otro gasto, como los comerciales de automóvil que no tenían pies ni cabeza, pero la buena marcha de un país y el progreso del mismo depende, casi siempre de esa transparencia, oportunidad y buena inversión de las inversiones y gastos que el Ejecutivo y todos los funcionarios quieren hacer en el imperio de su gestión.

Regresar al automanejo del Poder Judicial, significa perder una ventana por el que se metía la mano y la nariz en lo que hace y debe hacer el Poder Judicial, mayormente cuando esta ventana cuesta muchos millones de pesos, que se gastan sin que se produzca realmente un beneficio, por el cual se creó esta oficina, pero, los peros de siempre, la autonomía que debe privar el manejo de cada poder, es una exigencia de la posibilidad democrática y no dictadura o dictablanda como la que se quiere formar en rededor de un Poder que como el Ejecutivo, no ha justificado una buena administración que permitiera hacerse de la vista obesa y dejar que don Emilio haga lo que crea prudente, estando o no de acuerdo el actual Presidente del Supremo Tribunal de Justicia, de quien se dice, está de acuerdo con la desaparición del Consejo de la Judicatura, porque asumiría él el control, que se dice perdió con los concejales de esta institución.

Ya el gobernador, don Emilio González, cuando el señor licenciado Celso Rodríguez estaba a punto de terminar su presidencia, se presentó al Tribunal, para tratar de convencer a los magistrados, que se suponía iban a votar en contra de don Celso y les ofreció algunas canonjías para que continuara la presidencia el licenciado Rodríguez y sea o no cierto, lo destacable es que el señor Gobernador haya metido las manos en un programa electoral, en el que se suponía no le era de su competencia, y entonces propicia la desconfianza sobre la autonomía del señor Presidente del Supremo Tribunal.

Si desaparece el Consejo para que el Gobernador tenga el control de los Tres Poderes (salvo lo que diga don Paco Ramírez Acuña), lo rechazará todo el conglomerado de Jalisco, pero si es para recuperar la autonomía, bienvenida esa desaparición del Consejo de la Judicatura de Jalisco, de lo contrario, aunque se gaste más, no deja de ser la misma gata revolcada.

Como dijo mi compadre "El Pichojos": "Pan con lo mismo, sólo que éste es pan de muerto".

* Catedrático e Investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG. Presidente del Taller Jurídico Interdisciplinario, A.C.

felipe_penal@yahoo.com.mx
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas