Opinión / Columna
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César Barba Delgadillo
Recorte a la educación, país sin dirección
El Occidental
5 de noviembre de 2009
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VOZ UNIVERSITARIA
Hay temas en los que no se debe regatear, en los que no se debe escatimar: uno de éstos es la educación. Recortar el presupuesto a la educación es traicionar a México, es dinamitar sus cimientos, es cortarle la esperanza. El recorte es darle la espalda a los millones de aspirantes rechazados, a los maestros mal pagados, a las escuelas sin infraestructura, a la competitividad de nuestros estudiantes.
El recorte presupuestal de alrededor de siete mil millones de pesos a la educación pública, anunciado por el gabinete de Felipe Calderón, dejará sin posibilidades de estudiar millones de mexicanos que aspiran a recibir una formación académica y que sólo pueden acceder a ella mediante la educación pública y gratuita.
México está en un momento de crisis, y al decirlo, no estoy pensando solamente en los factores internacionales y de mercado; nuestro país está en medio de una crisis política, estamos sufriendo los estragos producto de una pésima administración de los recursos públicos, de la corrupción de nuestros gobernantes, de la nula planeación y proyección del México que queremos.
Las decisiones se toman con base en intereses ajenos a los de la nación, los intereses particulares y los acuerdos entre unos cuantos personajes, están sentenciando a México a un oscuro futuro.
Estamos frente a las consecuencias del inexistente compromiso de la clase política con México y los mexicanos. Garantizarle a los mexicanos el acceso a la educación, es una obligación del Estado y se ha incumplido:
Somos el país con la cobertura más baja de educación profesional en América Latina con el 27%, es decir, 73% de la población no tiene acceso a la educación superior. Mientras en Argentina la cobertura es de 67%, en Uruguay 64, Chile 52 y Perú 35%. Tan sólo la Universidad de Sao Paulo gradúa cada año a 20 mil estudiantes de Doctorado, más que todas las universidades mexicanas juntas.
Ruanda está invirtiendo más de 1.7% de su Producto Interno Bruto en ciencia y tecnología; en contraste, México está invirtiendo menos del 0.4%. Por si fuera poco, en Brasil, el gasto por alumno en nivel superior es de nueve mil dólares al año, en Estados Unidos alcanza los 22 mil, mientras que en México es de sólo cinco mil dólares.
Para la clase política, es más sencillo tomar medidas en contra de la economía popular, como aumentar el Impuesto Sobre la Renta y el IVA, que cobrarle a las corporaciones y grandes empresarios, los impuestos que no han pagado durante años.
Son los mismos que evitan reducir el presupuesto a los partidos políticos, son los mismos que no han hecho ningún esfuerzo por reducir el gasto corriente de los Gobiernos federal, estatal y municipal.
Debilitar las universidades públicas del país es debilitar a México, es frenar el desarrollo, es impedir que los mexicanos nos formemos para sacar adelante a nuestro país, coloca a México en desventaja contra las economías imperantes.
Los estudiantes universitarios debemos actuar contra las intenciones de debilitar la educación pública y contra las malas decisiones de los gobernantes; por eso, no nos vamos a quedar callados, ni cruzados de brazos.
Quienes hemos tenido la fortuna de acceder a la educación pública, tenemos el compromiso histórico de no claudicar en la lucha por la defensa a ultranza de la educación pública y gratuita, el principal motor de cambio y avance social.
* Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios.
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