Opinión / Columna
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Ramiro Díaz Valadez
La pandilla de Felipe Calderón y las fuerzas del mal contra el pueblo
El Occidental
4 de noviembre de 2009
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Los títeres infernales movidos desde las tinieblas, donde habitan los grandes capitalistas adueñados de las riquezas de la nación, deben estar felices cobrando por los servicios desplegados en el escenario, donde diputados, senadores, gobernadores, partidos políticos y comunicadores, cada cual con su libreto, interpretaron su papel. El real papel de villanos con máscara de representar al pueblo de quien seducen el voto, con el ofrecimiento de representarlo, sirviéndolo, defendiéndolo y honrándolo con poder para legislar.
Se quitaron los disfraces y fieles a su moral, la de sus partidos, su conciencia y real esencia, decidieron el paquete fiscal de Felipe Calderón y quienes los mueven, lo subieron al poder ilegítimo y lo sostienen con las mentiras promovidas en las televisoras, radio y prensa al servicio de la antipatria y con el terror de las armas propiedad del mismo pueblo, pretextando una guerra contra el narcotráfico y el crimen organizado, siendo sabido de sobra, que nadie más criminal y gran delincuente que quien usurpó el poder de la nación, para tejer desde la silla presidencial el despojo de la nación con todo el enjambre llamado gobierno y mafias del dinero.
Los panistas cristeros totalmente igual a los cristeros del PRI, en gran conjura contra el pueblo trabajador del campo y de las ciudades, un día y otro también, no hacen otra cosa que urdir el robo de los bienes de la nación para ponerlos en manos de los patrones, grandes empresarios, que al parecer no pasan de 400 amos del poder de la riqueza, a cual más producto del despojo de la nación, quienes hoy son dueños del escenario, donde los títeres infernales aprobaron el llamado Paquete Fiscal de Felipe Calderón, que es como una puñalada mortal contra cada mexicano que hoy respira y los que están por nacer y nacerán muchos años después.
Se habla de asegurar una recaudación de más de tres billones de pesos a lo que asciende el gasto criminal del mundo de parásitos, con el nombre de servidores públicos, desde el tecolote hasta el espurio que ocupa la silla presidencial, incrementado, según datos de quienes saben, de Vicente Fox a la fecha, con 90 mil subsecretarías, donde un sólo subsecretario de cualquier denominación burocrática, le cuesta al pueblo productivo por lo menos 200 mil pesos mensuales, que vienen a representar por lo menos tres años de trabajo para uno de los millones de asalariados, objeto de durísimas jornadas de 200 pesos al día.
Sabemos de sueldos de 500 mil pesos mensuales para arriba, de ministros de la Suprema Corte, altos mandos del Instituto Federal Electoral y demás instituciones federales y estatales, sueldos de gobernadores y secretarios de carteras estatales, generales y mandos superiores del Ejército, Armada y las diversas instituciones policiacas, diputados, senadores, oficiales mayores, directores, delegados federales, con todo un mundo de asesores, donde inútilmente se pierden los dineros recaudados, siendo igualmente escandaloso el gasto burocrático, en el sostén de ayuntamientos y dependencias, tal vez como las más necesarias, las ocupadas de la Educación y la Salud, que vistas a la luz de los improductivos y parásitos, con un total de corrupción, también están infectadas de tumores tan visibles como Elba Esther Gordillo como influyente en el mundo que imparte la enseñanza en esta nación y por otro lado toda una resaca moral manifestada en quienes atienden la salud del pueblo con desgano y despotismo, donde tanto indigna el desprecio de inmundos policías, enfermeras, trabajadoras sociales irritadas, despóticas, furiosas y altaneras ante la gente pobre, esperanzada en las mentiras difundidas de "Seguro Popular" y demás cuentos de los servicios de Salud.
El paquete fiscal promovido por Felipe Calderón, aprobado por los legisladores y gobernantes, partidos y dueños de las riquezas nacionales es otro gran brinco en el camino de empobrecimiento, hambre, desocupación y segura violencia que será el peligro inminente de estallidos que nos indica la urgencia de organizarnos como pueblo, cuidándose mucho de la intromisión de partidos y gente adicta a representar a los pobres.
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