Opinión / Columna
 
Alejandro Ruiz Juárez 
Premios
El Occidental
2 de noviembre de 2009

  De manera póstuma pero merecida, el Senado de la República otorgó la presea "Belisario Domínguez" a la memoria de don Antonio Ortiz Mena fallecido a los 100 años de edad y quien destacara como un mexicano excepcional durante el siglo XX. Mención especial merece su trayectoria como director del Instituto Mexicano del Seguro Social y sus 12 años como Secretario de Hacienda y Crédito Público.

Pero también en la misma fecha el doctor José Narro Robles, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, recibió en Oviedo, España el Premio "Príncipe de Asturias", otorgado a esa Casa de Estudios, la más antigua de América por su actividad en materia de comunicación y humanidades. Resaltando el perfil que la universidad pública debe de tener el doctor Narro dijo que ésta debe ser un espacio de "pluralidad, tolerancia, dialogo y debate", que la UNAM siempre ha aportado.

La universidad pública debe ser critica pero no militante, libre pero no antagónica y debe promover el conocimiento, el desarrollo de la cultura con el avance, la investigación, la búsqueda de la justicia, de la belleza, pero dijo Narro el laicismo es imprescindible en las universidades públicas. Al margen de estas expresiones del doctor Narro, si bien es cierto que las dos principales casas de estudio en el país son públicas, (la UNAM y la Universidad de Guadalajara), se contempla también el avance de las universidades privadas, pues por ejemplo en Guadalajara tres de las principales universidades son de carácter confesional y así lo anuncian: La UNIVA, católica, la Universidad Panamericana del Opus Dei y el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores ITESO que se anuncia como la Universidad jesuita, por lo que la premisa del doctor Narro respecto del laicismo no cabe en estas instituciones.

Las universidades son el motor del desarrollo y progreso de un país, y en el caso de las públicas ha habido un recorte presupuestal federal que las afecta en su crecimiento, por lo que el premio español debe tomarse como un estimulo a la cultura superior de éste país, pues un reconocimiento extranjero viste no sólo a la UNAM sino en toda la educación mexicana.
 
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