Opinión / Columna
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Xavier Marconi Montero Villanueva
Xavier Marconi Montero Villanueva
¿Y dónde está el gobierno?
El Occidental
1 de noviembre de 2009
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Los últimos acontecimientos públicos en nuestra ciudad y en nuestro Estado, ponen de manifiesto una vez más algo que ha sido recurrente en Jalisco, la falta de dirección política y de puentes de comunicación con la ciudadanía para socializar los proyectos de gobierno.
Ha quedado demostrado que al gobierno de Emilio González le sigue demasiado difícil entender que no ejerce un poder absoluto, que no es dueño de la verdad total y que no puede atropellar los derechos de los ciudadanos de este Estado.
En Jalisco se sigue haciendo costumbre la falta de diálogo entre gobernante y gobernados, se sigue ejerciendo la imposición sobre la construcción de consensos haciendo de la acción de gobierno un espacio de polarización entre sociedad y quienes ostentan el poder, con resultados nada halagadores para el desarrollo de nuestra entidad.
La democracia implica una serie de condiciones para vivirla plenamente, entre ellas, el escuchar a los representados, el encontrar condiciones para que las decisiones públicas sean en beneficio de la mayoría y respetar los derechos de terceros.
En Jalisco ocurre todo lo contrario y los hechos están a la vista.
La construcción de la Villa Panamericana y la realización de los Juegos Panamericanos de 2011, han puesto al descubierto la falta de planeación y de visión para realizar grandes proyectos por parte de nuestros gobernantes.
Alfonso Petersen se encaprichó en la construcción de la Villa deportiva en la zona del parque Morelos, pese a que no contaba con el aval de la Organización Deportiva Panamericana, gastando cientos de millones de pesos que ahora nadie sabe quién los repondrá.
Se atentó contra el erario en un proyecto hoy rechazado, y nuestro ex alcalde simplemente suelta su compromiso con la ciudad, pide licencia y sale por la puerta de atrás dejando a Guadalajara a la buena de Dios.
La construcción de la Villa Panamericana dejó en claro los apetitos feroces de nuestros gobernantes, quienes se convirtieron en hábiles promotores inmobiliarios, sabedores de los jugosos negocios que se pueden hacer al amparo de un proyecto de esta naturaleza.
Por otro lado, el problema de la consolidación de un sistema de pensiones para los trabajadores de los Hospitales Civiles sigue siendo un tema pendiente en la agenda del gobierno de Emilio González Márquez.
Si bien es necesario encontrar la mejor solución, no es buena señal el cerrar el diálogo con los trabajadores y mucho menos tratar de encontrar soluciones con acciones que privilegien a unos en contraparte de los derechos de otros trabajadores del Estado.
La construcción del puente atirantado de la avenida Lázaro Cárdenas, es otra de la obras en las que Emilio de ha empecinado, pese a que han surgido voces que plantean alternativas mas económicas y de mejor planeación urbana que el proyecto del gobernador.
La resistencia de cientos de vecinos de la zona ha sido ignorada pese a que se turnan noche y día para poder ser escuchados por la autoridad.
En otro orden de ideas, la realización de la Línea 2 del Macrobús, se plantea como la mayor de la obsesiones de nuestro Gobernador. Ausente de sentido común para impulsar un proyecto integral de movilidad urbana, Emilio González, empuja su millonaria propuesta, a todas luces sospechosa, intentando iniciar los trabajos antes de la llegada de los nuevos alcaldes priístas.
Aceptado por el propio dirigente estatal del PAN, como uno de los factores de la derrota de este partido en las pasadas elecciones, el Macrobús sigue siendo un acertijo como el medio idóneo para mejorar el transporte urbano en la zona metropolitana.
Los ciudadanos no aceptan el proyecto, no creen en sus bondades y a cambio reciben simplemente como respuesta la represión policíaca.
En cuanto a la construcción de la presa de Arcediano, fueron millones de pesos los gastados en un esquema que desde un principio dejó muchas dudas y que hoy ha quedado sepultado por la Comisión Nacional del Agua, para dar paso a un proyecto que tiene 20 años en ciernes, como lo es la opción del río Santiago. Y nuevamente la pregunta es: ¿Quién se hace responsable del dinero tirado a la basura?
Como observamos estas y otras acciones más, ponen de manifiesto la ausencia de un gobierno útil y responsable para la sociedad.
La sociedad no puede seguir padeciendo los excesos de un gobierno que parece estar castigándola por el rechazo electoral al PAN el pasado 5 de julio.
Los gobiernos tienen como base fundamental de su ejercicio, el establecimiento de condiciones para la mejor convivencia social, la prestación de servicios para aumentar la calidad de vida de la ciudadanía y la implementación de programas para el desarrollo humano y social de los que menos tienen.
Por hoy, esto es solamente un sueño que en Jalisco parece que pronto no se hará realidad.
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