Opinión / Columna
 
Guillermo Ojeda Preciado 
Gente cool
El Occidental
31 de octubre de 2009

  EL ESPECTADOR

Saludo con invariable afecto a mis dos ínclitos lectores, y una justificada aclaración, de por qué el que esto escribe está considerando seriamente, en cambiar de giro en mis modestas columnas, donde por lo general tocamos temas que tienen que ver con la política, ¿y cuál será la razón de esta sinrazón? Pues la verdad sea dicha y con todas sus letras incluidas por supuesto vocales y consonantes, que me da tristeza o "harta muina" dirían nuestros autóctonos, de ver cómo se cae el país a pedazos y nosotros como el chinito, nomás milando, por eso y cuando menos por hoy, habremos de olvidar, que la reforma fiscal está atascada, porque los senadores del PAN no quieren cargar el costo político de la medida de aumentar un uno por ciento al IVA, que seguimos hundidos en la inseguridad, que cada día más ciudadanos se quedan sin trabajo, que las avenidas y puentes se siguen inundando en época de lluvias y donde a la fecha no hay un responsable, así que una vez hecha la aclaración correspondiente y con la venia del respetable, hoy como dicen los toreros habremos de bordar un tema bastante superficial y baladí, como lo indica el titulo de esta mustia columna; la gente cool.

La gente cool, que es sin lugar a dudas una nueva versión generacional, corregida y aumentada de los niños popis, del hombre light, de las niñas bien, primos hermanos de los hombres metrosexuales, y del bon vivant, parientes aunque más lejanos de los play boys, de los latin lovers, así como de los aficionados a los gimnasios y a los deportes extremos, y por lo tanto autollamados así mismos como iron mans.

La gente cool, por supuesto, maneja un auto de reciente modelo, de fabricación europea, ya que deducen que los cochezotes americanos con rines cromados y ostentosos y por supuesto con cristales polarizados corresponden más bien a los nacos o a los narcos, se da por descontado que visten marcas de diseñadores europeos, tales como Ferragamo, Chanel, Burberrys, y aunque ya muy visto en las plazas de la alta moda de vez en cuando se ponen un modelito de Armani, el tiempo horario se los brinda Patek Philipe o Vatcherone et Constantine y los marqueros como dice mi queridísimo amigo el navegante desde la bella ciudad condal, usan Cartier o Piaget, porque el Rolex, sobre todo el de oro aderezado con brillantes, se coloca en el grupo al que pertenecen "según ellos los mañosos".

Pero lo descrito en párrafos anteriores corresponde a su aspecto personal y los accesorios que los complementan, lo verdaderamente llamativo de este privilegiado grupo del llamado get set, son sus desplantes de desenfado plenos, como que todo o está nice, o, padrísísísímo, y a la contradicción de sus planes entre ellos expresan un don't be gash, aunque a viva voz manifiestan entre ellos que la mejor y más segura actitud ante los mortales que habitamos, por mero accidente, en su entorno en este México de jodidos, es el low profile o sea el bajo perfil, ¿me captas? No dudan en posar en los eventos más relevantes de los clanes donde se desenvuelvan, para los periódicos y revistas que se encargan de inflar a estos especímenes, y que luego se hacen de los desentendidos y hasta enfadados por que los fotografió tal o cual revista o periódico en la inauguración del yate de María Fernanda Limantour Fernández del Valle y Somellera, donde reza la consabida redacción que asistió lo más granado de la sociedad capitalina, tapatía, regiomontana, etcétera.

Y aunque a esta especie de personajes parece que nunca les ha afectado ningún tipo de crisis, viven en zona de confort, como ellos mismos la refieren, y critican por supuesto al gobernante en turno, porque es un naco, que además tiene la osadía de aumentar los impuestos de sus autos premium, y dan por hecho que como él, lo más seguro que en su puñetera vida se ha bebido una mimosa, el precio de la champaña ha alcanzado precios de escándalo, bueno maestro, ver para creer.

Y así transcurren las vidas de estos seres mimados por la naturaleza, donde los orígenes de las fortunas de sus padres no siempre tienen la suficiente nitidez, ellos se siguen quejando por sistema porque sino ¡carajo! Que más nos queda por hacer, y aunque todos han ido un sinnúmero de veces a Europa y participado en safaris en África, y por supuesto que no dejan pasar la temporada invernal para irse a esquiar a sus villas en Vail, entre todos (bueno casi todos, un 99.94%) no han leído un libro completo, porque les preocupa más que no haya nevado lo suficiente en Colorado para enero, que los miles de niños que no tienen ni siquiera una chamarrita que los resguarde de las inclemencias de los crudos inviernos, o que fenómeno económico o social detonó la crisis económica actual, por lo demás debemos de reconocer que cuando menos son seres inofensivos, aunque poco o nada aporten a una sociedad acostumbrada a todo y donde se ha perdido hasta la capacidad de asombro, Yo para no quedarme atrás me voy a mi colmena, como descifra José Camilo Cela, al enjambre, donde para bien o para mal, nos tocó vivir, igual hasta encuentro un poco de miel, que endulce los sinsabores de la cotidianeidad urbana y menesterosa. He dicho.

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