Opinión / Columna
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Tere López
¿Halloween o Día de Muertos?
El Occidental
30 de octubre de 2009
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PRISMA CIUDADANO
* Para celebrar el día de brujas, pero encima de todo, aún les encargan velas y comida para hacer un altar de muertos.
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La celebración del día de Halloween ha sido integrada a nuestra cultura, casi desplazando los ancestrales ritos del Día de Muertos, lo que genera confusión entre muchos pequeños que acuden en estos días, incitados por sus profesores, vestidos de toda clase de cosas.
Nuestro país ha tomado la celebración del Día de Muertos como una fiesta muy especial, ya que nuestra cultura siempre ha tenido esa extraña fascinación por lo que existe después de la muerte. Por lo que las festividades que acompañan a este día se han tornado en típicas manifestaciones de nuestra mexicanidad. Es decir, en México, nuestros muertos nos visitan el 1 y 2 de noviembre, y nosotros los recibimos con una ofrenda que representa lo que más les gustaba en vida. La fiesta de Todos los Santos es mundialmente famosa por el cariño que nuestra gente tiene para "los que se nos adelantaron" y por el culto a la muerte con respeto y no con miedo.
Ahora, y desde hace mucho, el Día de Muertos es un símbolo de México. Pero la dimensión nacionalista se remonta a tiempos relativamente recientes, acaso no más allá del siglo XX. Ante la necesidad de formar una identidad como país, por lo que se dio gran importancia a las fiestas populares y tradiciones del país. Actualmente para los mexicanos y el mundo en general esta fiesta representa a México y lo mexicano.
Debo aclarar que el Día de Muertos mexicano es una versión de las fiestas católicas de Todos los Santos y de Ánimas por lo que a primera vista, la presencia de los símbolos de Halloween no debiera asombrar. En primer lugar, el Halloween, que sucede en la víspera de Todos los Santos, por siglos se ha asemejado mucho al Día de Muertos, el problema radica en la comercialización de esta fecha y la falta de información sobre las tradiciones de nuestro país, al grado que muchos infantes no saben distinguir entre día de brujas y día de muertos.
Con darnos una vuelta a cualquier centro comercial veremos la presencia del simbolismo del Halloween. Disfraces infantiles prefabricados, principalmente de brujas, diablos y fantasmas, se ponen a la venta hasta en los tradicionales mercados de todo el país. Se muestran diversas máscaras de plástico y hule, desde caricaturas de líderes políticos mexicanos y estadounidenses hasta figuras satánicas, simios y un sin fin de bestias singulares. Uno puede hallar, a su vez, lámparas en forma de calabaza. Estos artículos se mezclan indiscriminadamente entre los más comunes del Día de Muertos, incluyendo los panes dulces, las calaveras y ataúdes de azúcar y chocolate, los esqueletos articulados de madera y papel maché, así como los brillantes cempasúchiles y las altas velas blancas destinadas a usarse como ofrendas en las tumbas y altares domésticos.
Es imposible mantenerse en un mundo aislado y pretender que la globalización no nos ha alcanzado e incluso modificado nuestros hábitos y nuestra manera de ser, pero debemos ser consientes de la pérdida de nuestras tradiciones pues a fin de cuentas, son ellas las que nos identifican como nación.
* Abogada y empresaria.
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