Opinión / Columna
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Ramiro Díaz Valadez
Normalistas de Atequiza con dignidad admirable
El Occidental
28 de octubre de 2009
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Ante gobiernos enemigos del pensamiento democrático, progresista los normalistas de Atequiza, Jalisco, no bajan la guardia ni la bandera de los muy justos reclamos, ante gobiernos que por incongruencia moral y de convicciones ideológicas hace mucho tiempo habrían clausurado esta Normal, contraria de gobernantes estatales y federales, que no pocas veces han declarado la conveniencia de transformar a profesores y Normales en escuelas de guías de turistas o cosa por el estilo.
La enseñanza que alienta la emulación de nuestros héroes y reconoce méritos de grandeza el trabajo, el amor a la patria, el cultivo de la tierra o la veneración de nuestra cultura ancestral, ha sido en México, desde los planes sexenales de Adolfo López Mateos, alimento indigesto de gobernantes y representantes sindicales, como ha sido para fascistas de todo el mundo. Nos gobiernan hace muchos sexenios enemigos del despertar la conciencia cívica, y la derecha cristera y yunquista ya ni se diga. Recordemos que el PAN es juramento antiagrarista, guadalupano y sinarquista, teco, antisocialista, antisindicalista.
¿Cómo no admirar entrañablemente la lucha de los de Atequiza? Son sin duda la escuela buena, la que quieren sepultar Ela Ester Gordillo y Felipe Calderón, con emisarios en el municipio y de la propia comunidad. Precisamente ahora mismo el Presidente Municipal en turno, validó de lo peor que puede vivir en la comunidad india de Mezcala, ha declarado toda una guerra para despojar de bienes comunales irrenunciables del pueblo de Mezcala, a causa de lo cual, brota la casta de los comuneros, que indignados topan con la fuerza pública municipal, con todo y una representación ilegítima del Comisariado de Bienes Comunales respaldados por el Registro Agrario Nacional del Estado, que expide credenciales de reconocimiento en favor de energúmenos ajenos a la asambleas de comuneros, únicos facultados para elegir sus órganos de representación bajo normas que jamás pudieron llenar los aprendices de espurio tan de moda en estos tiempos de ilegitimidades para el robo y el despertar de la ira del pueblo, que se harta de villanías.
Así se abren los tumores de una sociedad, infectada de toda su geografía, para que las fuerzas democráticas de Jalisco no se apoltronen. La causa de los alumnos de la Normal de Atequiza cuenta con el apoyo y respeto de todo el mundo inconforme del estado, pero mucho más allá, porque es su reclamo de millones de heridos por el desempleo, la carestía y la terca gestión de los panistas y cristeros del PRI para hundirnos en la miseria y la desesperación, que seguramente promueven para producir estallidos, que el pueblo sabio hasta la fecha ha sabido desactivar.
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