Opinión / Columna
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Francisco Morales Aceves
¿Robespierre en México?
El Occidental
26 de octubre de 2009
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DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA
Eugene O'Neill (Nueva York. 16 de octubre, 1888-1953 noviembre 27, Boston) Premio Nobel de Literatura en 1936, afirmaba: "Los hombres, a fuerza de luchar por cosas pequeñas nos hemos vuelto insignificantes".
Paul Krugman estableció: "Los tres renglones más importantes de la economía de un país son: la productividad, la distribución del ingreso y el empleo. Si éstos tres aspectos no funcionan adecuadamente, las cosas irán de mal en peor".
Hoy como siempre o quizás más que nunca, la política es economía concentrada. Estos comentarios son a propósito de las tres derrotas estrepitosas y una medida adecuada pero inoportuna que lleva acumuladas el Gobierno federal, que encabeza el presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa (Morelia, Michoacán. 18 de agosto de 1962): La primera, el estar utilizando a una institución fundamental en la vida del país, como lo es, sin lugar a dudas el glorioso Ejército Nacional, en tareas estrictamente policiacas, está teniendo sus naturales consecuencias: el desgaste ha sido injusto y la prolongada y costosa guerra contra el narcotráfico, según la percepción popular, no se está ganando. La segunda, al encabezar un Gobierno faccioso que tomó partido en las pasadas elecciones, cosechó una derrota electoral el 5 de julio que terminó desgastando innecesariamente a la institución presidencial. Y la tercera, al haberse ofertado en campaña como el presidente del empleo, sin tener los recursos estructurales para serlo y terminar chocando con la cruda realidad del más espantoso de los desempleos y sus crueles consecuencias de pobreza y de miseria que flagelan a decenas de millones de Mexicanos. Y la medida, de haber decretado la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, que puede ser adecuada pero puede terminar siendo inoportuna.
Parafraseando la vieja máxima, podemos afirmar: "Los pueblos que olvidan la Historia, la niegan o la desconocen, corren el riesgo de repetirla". Los mexicanos no debemos darnos el lujo de desperdiciar una de las grandes lecciones heredadas por la Revolución Francesa, del decenio 1789-1799 y más específicamente, por uno de sus personajes principales, Maximiliano Francisco María Isidoro Robespierre (Arras, Francia. Mayo 6, 1758-1794 julio 28, París) quien enderezó implacablemente la lucha contra sus adversarios de manera intolerante y sin concesión de ninguna especie hasta desembocar en absurdas políticas represivas llenas de odio y de rencor que condujeron al terror social como práctica cotidiana. Cuesta trabajo pensar que el abogado practicante de Arras, su ciudad natal, que en 1789 fue electo diputado y en la Asamblea Legislativa fuera un ferviente opositor a las tendencias belicistas, el orador vehemente, que adquirió fama y prestigio con sus brillantes discursos, persuasivos y convincentes, fuera el mismo al que elegirían como miembro de la Comuna y diputado de París en la Convención Revolucionaria. Y que en julio de 1793 ingresara al Comité de Salud Pública, desde donde implantaría el terror sin límites; la Historia del gran terror impuesto o consentido en la Convención Revolucionaria Francesa del siglo XVIII, está unida, vinculada y articulada indisolublemente a Robespierre. Y aunque parezca increíble, con la integridad de su conducta y su insobornable honestidad se ganó el calificativo de "incorruptible".
Robespierre, con sus órdenes, encarceló a cientos de miles de personas, de las cuales murieron, cuando menos 40 mil, entre las que se incluyen aproximadamente 17 mil ejecuciones sin juicio alguno y varios miles más que murieron de hambre, debilidad o enfermedades en las prisiones. El terror duró 14 largos meses que fueron suficientes para que hasta la fecha los restos mortales de Robespierre no reposen en el Panteón de los Hombres Ilustres de Francia, porque como afirmara Max Weber (Erfurt, Prusia, Alemania. Abril 21, 1864-1920 junio 14, Munich): "La ética de la responsabilidad debe estar siempre, por encima de la ética de la convicción". Al final, el 28 de julio de 1794 el "incorruptible" fue víctima de su propia trampa; Robespierre fue guillotinado sin juicio previó, la lección fue muy clara: el que sacude la guillotina, la estrena.
Ojalá que los mexicanos vivamos mejores tiempos y que las cosas que sucedan sean para bien de México; sin privilegios, distingos o discriminaciones, mucho menos con dedicatoria o afán de venganza, muchísimo menos con exclusiones de pagos de favores o de perversos servicios partidistas.
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