Opinión / Columna
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Xavier Marconi Montero Villanueva
Xavier Marconi Montero Villanueva
El PRI y su responsabilidad con el cambio
El Occidental
25 de octubre de 2009
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Sin duda alguna, los tiempos de crisis implican la necesidad de tomar decisiones en función de mejorar el estado de cosas en una sociedad.
Sin embargo, esta toma de decisiones debe estar sustentada en la búsqueda del bien mayor sobre cualquier canonjía personal o de grupos.
No es ninguna novedad que el resultado electoral del pasado 6 de julio, fue la muestra más palpable del rechazo total de la sociedad hacia un partido que había hecho del cambio y de la esperanza su mejor bandera.
El resultado de la decisión tomada en días pasados por la Cámara de Diputados en referencia a la Ley de Ingresos federal para el año 2010, es de indignación y frustración frente a hechos que reflejan la inutilidad de un voto para poder modificar las cosas que no están bien.
La sociedad mexicana, cansada de verse utilizada por una clase política arbitraria que hizo del hartazgo priísta su modus vivendi, comienza a verse sorprendida por una realidad que no imagino.
El revés panista del primer domingo de julio está sustentado en la desesperanza y el hartazgo de ver como el país está consumido por la crisis económica, el desempleo, la inflación, la inseguridad y la falta de acuerdos políticos para mejorar nuestra realidad como mexicanos.
Es por ello que la decisión de los diputados federales de aplicar nuevamente el peso del gasto del Gobierno federal a una clase cautiva y a la franja de menor potencial económico es realmente inaceptable.
Es entendible que cuando un partido político adquiere una mayoría legislativa en un Estado republicano lo debe de asumir con responsabilidad, pero también es claro que la mayor responsabilidad del ejercicio público es de quien tiene el gobierno en sus manos.
Y en esa lógica parece que el PRI está entrampado entre lo que acuerda con el Presidente de la República y lo que el partido del Presidente asume.
No sorprende que el alza del impuesto al valor agregado (IVA) del 15 al 16 por ciento; el incremento al Impuesto Sobre la Renta del 28 al 30 por ciento y el nuevo impuesto a los servicios de telefonía, internet y televisión por cable, haya sido rechazado por todos los grupos sociales, económicos y políticos del país. Pero que además haya sido el PRI la comparsa del Gobierno federal para lograr este fin, después de haber recuperado la confianza ciudadana, no se antoja aceptable.
Ahora en los hechos, el PRI vive en carne propia el costo de haber pactado este compromiso. El PAN sin ninguna posibilidad de liderazgo y sin nada que perder, construye todo un entramado para que el Partido Revolucionario Institucional asuma la responsabilidad de una decisión a todas luces injusta.
Por todo ello, es la hora de pasar de una mayoría responsable a una mayoría conducente de la realidad social.
Es claro que el Gobierno federal está jugando con las cifras para que el desgaste político sea repartido entre todos los partidos y al final existan varios culpables.
Y tan se antoja como pantomima, que el acuerdo legislativo del alza de los impuestos sólo otorga la tercera parte del presupuesto que requiere el gobierno para salir adelante.
De los tres billones 176 mil 332 millones de pesos que quiere el gobierno de Felipe Calderón para el próximo año, sólo un billón 310 mil 661 millones de pesos, serán resultado de la recaudación de estos impuestos.
Por ello es que se hace necesario hacer una reflexión sobre si era necesario que el PRI asumiera el papel de hacer el trabajo sucio del gobierno, cuando tiene frente a sí la gran oportunidad de recuperar el poder en las próximas elecciones.
Más que seguir apabullando al pueblo, hubiera sido más fácil disminuir el gasto corriente del Gobierno federal; gravar las transacciones en la bolsa bursátil; terminar con los beneficios de los regímenes especiales para empresas como Televisa, TV Azteca, Telcel y otros grandes consorcios que pagan ínfimas cantidades de gravámenes; ampliar la base recaudatoria y evitar la evasión fiscal.
Por ahora el episodio aún no ha terminado, falta lo que diga el Senado, pero de entrada sería importante preguntarse y ¿qué pensarán los priístas? ; ¿cuál es la postura de la sociedad que votó por el PRI?; ¿qué esperan de sus representantes populares? y al mismo tiempo saber qué sentido tiene para el PRI ganar nuevamente las elecciones, si terminan convirtiéndose en comparsas del gobierno para recibir a cambio un despecho quinceañero del alfil del Presidente Calderón.
La gente votó por un cambio que hoy más que nunca se debe justificar en una nueva relación entre gobierno y sociedad, y entender que el costo del ejercicio del gobierno sólo lo sufre el que lo ejerce.
Convencido estoy que había muchas maneras de acercarse de recursos sin lastimar a la gente que menos tiene.
Sólo tenemos que recodar que en México existen al día de hoy tres millones de desempleados en el país, cuya cifra es la mayor en los últimos 14 años de la historia del país y que muchos de ellos votaron por un cambio.
Un cambio que tiene en este gran momento de la historia, una gran justificación de hacerse presente.
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