Opinión / Columna
 
Xavier Garabito 
Y Manzanilla de la Paz...
El Occidental
24 de octubre de 2009

  DOMINIO PÚBLICO

Decíamos ayer y si no lo decíamos lo pensábamos, que la equivocación de Descartes es de mejor calidad que el acierto de un pedante. Con frecuencia nos olvidamos de las prioridades de los otros, por lo que este fin de semana consigno tres temas. Palabras de Javier Gómez Corona, ideas de Francisco Jileta Juárez, contumaz bibliófago insatisfecho, la fiesta del pueblo de Martín Espinoza, manzanillense de cepa.

Dice Javier que la incertidumbre es, desde luego, una caracterización que no deja espacio para las dudas. Hacer de ella un principio (un modo de vida) es algo más que desentenderse de la modernidad. Es exagerarla, bombardear sus asideros, reducirla al absurdo y sumergirse en ella como en un gran festejo. Y como ningún festejo es verdadero si lo es solamente para una unidad aislada (un individuo, uno sólo de los sentidos) y cualquier gozo implica una multitud de cosas y una promiscuidad, la incertidumbre aparece cada vez que alguien juega apasionadamente o si divierte infinitamente.

Según Gómez, los autores que reaccionan ante el espíritu moderno dándole la espalda a cambio de sus pequeñas certezas cotidianas se desentienden. Miden y reconocen con justo respeto el poder de la opresión, bajo el cual todos los hombres vienen a ser lo mismo, y encuentran la igualdad de todos en la miseria y en la trivialidad de cada historia individual.

Podríamos agregar que la modernidad ha hecho historia, y ha hecho de ella el patrimonio de las élites políticas, de los administradores y los licenciados en comunicación. Ella y sus hombres actúan siempre "dentro" de la historia, lo cual vale tanto como decir dentro de la televisión, los periódicos o el circuito cerrado, que es cada casa gubernamental. El resto de la humanidad -quiero decir, la humanidad propiamente dicha- comienza al otro lado del micrófono, detrás de la cámara, en las antenas. Está formada por los televidentes, los queridos radioescuchas, el pueblo amado y demás. "Pasado definido Futurum exactun".

Por otra parte, Jileta dice que si nada hay que codicie tanto el hombre como el poder, nada hay también que lo desgaste tanto. El tener poder para poder tener es una meta política ambiciosa y difícil, en su suma de inteligencia y de audacia, en su oficio de sutilezas competitivas, tan irresistiblemente seductor como refinadamente cruel: donde se quita más que se da, en el que es más fácil vivir del crédito de las palabras que de dar crédito a las palabras. Viejo oficio en el que se aprende primero de quién no fiarse, y después de quién fiarse, hasta llegar, a menudo, a no fiarse ni de sí mismo; en el que es norma cuidarse de los que gritan su adhesión personal, por lo que a veces se prefiere más la complicidad que la adhesión; en el que para ser el primero hay que ser el último en hablar.

Igualmente, Paco se refiere a que el principio del poder consiste en su repetición. Quien lo ha probado quiere volver a ejercerlo y disfrutarlo. Lo que gobiernan -los políticos- son los detentadores del poder, cuanto más concentrado o prolongado más proclive a la corrupción. El tener poder para poder tener genera el más gozoso de los placeres, el del poder. Pone sordina a la crítica, cultiva el halago y sublimiza el pedestal encumbrado del hombre político. Paco: Mal de altura se llama al síndrome que descubre la megalomanía del hombre en el poder.

Y a otra cosa mariposa. Manzanilla de la Paz, Jalisco, festejó dignamente sus 100 años como municipio. Su alcalde, el perredista Martín Espinoza Cárdenas que arribará con éxito al puerto final de su mandato constitucional, coordinó los esfuerzos del ayuntamiento y el apoyo del Gobierno del Estado, Conaculta y otras dependencias. El propio gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, atestiguó a la sesión solemne del cabildo manzanillense junto con representantes de los otros dos Poderes. Se inauguraron algunas obras, entre las que destaca un arco de cantera que preside una escultura metálica con la figura de un ángel. Después, un desfile de escolapios, charros y reinas de belleza, declaró abierta una extraordinaria fiesta popular. Linda población Manzanilla de la Paz. Pueblo prodigioso, mágico, siempre suave, sereno, un lugar de paso para quedarse.
 
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