Opinión / Columna
 
José Luis Cuéllar de Dios 
Atlas: tiempo de aprovechar la oportunidad
El Occidental
23 de octubre de 2009

  Todos los seres humanos, conforme avanza la vida, nos convertimos en almacenes de recuerdos, muchos de éstos se evocan entre penumbras, otros más con el color brillante de la felicidad. De entre estos últimos guardo aquel en el que con apenas 12 años de edad, me veo pateando un balón ante la atenta mirada del profesor González Gatica en las viejas instalaciones del club El Paradero, sede del glorioso Atlas, para terminando el entrenamiento ir a pedirle autógrafo a Marcelino, "Palmareño", Del Muro y Jáuregui, a Flores, a Mercado, al "Pistache", o a Carlos González, al "Marimbas Vidrio. Ponerse a esa edad la camiseta de Atlas es tatuarse, en el alma y "ad eternum", la afición por el equipo. Mi padre, que en paz descansa y que era un furibundo y permanente seguidor de Chivas me preguntó, alguna ocasión que por qué le iba a Atlas, le conteste: si en lugar de traerme a vivir a Tlaquepaque me hubieras llevado al Country a la mejor le iría a Chivas. Creo, aunque nunca se lo dije a mi padre, que nací para ser Atlas a pesar de todas sus sabidas y sufridas consecuencias y más lo confirmo cuando en una jornada gana Atlas y pierde Chivas, el suceso me hace evocar a Larochefoucald: "De mi gran amigo la mayor desdicha/ me causa en el fondo regocijo y dicha".

A estas alturas y pasadas décadas ya sabemos todos la historia, un equipo del Guadalajara siempre protagonista, multicampeon y triunfador, un Atlas siempre sufrido, carismático y convertido en eterna esperanza. La razón de tanto fracaso de Atlas es por toda conocida, cada cambio de directiva es una especie de epifanía, que pronto se convierte en carta de defunción, buenos deseos y miles de proyectos todos los días prometidos, todos los días olvidados. Después de no obtener un título durante los últimos ¡58 años! Ya nadie puede negar que la mediocridad del equipo de futbol es una implacable realidad.

Puedo imaginar a la actual y entusiasta directiva ante la imperiosa necesidad de atacar lo urgente, cuando todo es urgente. Directivas llegan directivas salen, algunas de ellas sinceras, pero obtusas que han trabajado sin obtener buenos resultados y se retiran apostándole al traicionero enemigo de la desmemoria. Atlas se ha convertido, para sus seguidores, con el paso de los años en un receptor constante de frustraciones y burlas. Directivas, insisto, cuyo distintivo ha sido el despliegue absoluto de la incapacidad que ahora tienen al equipo con el enorme riesgo del descenso y que en el pasado ya se tuvo que vivir tan ingrata e injusta experiencia. Todo producto de una serie de constantes decisiones tomadas con la inteligencia de una mosca.

Hoy la historia y el destino de Atlas puede cambiar. Por todos conocida la noticia -extraoficial y sin detalles- de que tres jóvenes de diferentes ámbitos: el artístico, el deportivo y el empresarial, todos ellos con el común denominador de la energía, inteligencia y pasión se han interesado en buscar algún tipo de alianza con la institución para encargarse de la conducción del equipo y que para tal efecto han hecho una oferta que puede ser auspiciosa y alentadora para ambas partes. Ellos son Alejandro Fernández (cantante), Rafael Márquez (futbolista) y Guillermo Romo (empresario del ramo tequilero). La oportunidad es inmejorable. El mejor promotor de Atlas, como institución y como equipo de futbol será tener un Atlas ganador. Por otra parte es justo satisfacer la necesidad de creer, comprobada con hechos, a una afición, "La Fiel", que ha demostrado ser la más leal y paciente de todas.

Se presenta la posibilidad de acabar, en el seno de la institución, con rivalidades, vanidades y componendas que tanto daño le han hecho. Para fortuna en estos momentos la directiva de Atlas está formada por un grupo de personas de alta calidad moral, con capacidad de negociación y exitosos ellos en sus respectivas actividades. Una directiva que no ha perdido el tiempo en construirse metas ilusorias. La recomposición del manejo del equipo debe convertirse, para esta directiva, en un compromiso inclaudicable. Atlas debe acceder, cuanto antes, al espacio de los inmortales que sus nobles y visionarios fundadores le apartaron. Atlas es mucho envase para tan poco contenido en el tema de futbol. La afición, "La Fiel" debe tener razones para no solo admirar a su equipo sino para convertir esa admiración en veneración.

Un equipo ganador ayudara, por supuesto, a terminar con tanto resentimiento, enemistad, celos y envidias que privan entre socios con derecho a voto. Con una inteligente, vigilante y escrupulosa alianza, la inconsecuencia, sordera y necedad le dará paso a la sabiduría, generosidad y valor. Señores directivos, señores inversionistas: en sus manos está quitarnos el estigma de ser Atlas aunque gane. Amén de los amenes.
 
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