Opinión / Columna
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Felipe de Jesús Garibay Valle
Aumentar IVA, ISR y otros impuestos, abonarán la inseguridad
El Occidental
22 de octubre de 2009
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A riesgo de parecer reiterativos, nuestra opinión corresponde a la terca reiteración gubernativa en el diseño de soluciones, que sólo consideran el momento, olvidando la trascendencia y futuro de estas locas medidas, que si bien es cierto podrían dar ingresos que actualmente no se tienen, traerán un desajuste metabólico en la vida económica del país, trastocando la firmeza de las instituciones de gobierno, poniendo en peligro lo que queda de estabilidad, evidenciando un futuro nebuloso tan cerca del colapso y tan lejos de Dios.
Es claro que haber dejado pasar el tiempo con un gobierno abundante de ineptitudes, sin buscar por los medios legales evitar la toma de decisiones impropias y erráticas, llevaron con mayor velocidad al punto en que nos encontramos de banca rota oficial y privada, que será superada sólo en lo particular, por aquellos que han atesorado suficiente dinero como para irse del país en cuanto empiecen los movimientos de rechazo efectivo del sistema que nos maneja, esto es, un levantamiento social que volvamos a decirlo, por desgracia terminará en una acción armada, que mucho lamentaremos, especialmente los que carecemos de esa abundancia económica que han acrecentado muy pocos, diríamos poquísimos habitantes de nuestra región que alguna vez fue "la más transparente".
Desde el momento que se dio a conocer la aprobación de las alzas tarifarias e impositivas, empezaron a producirse protestas, como las que se dieron en el propio Congreso por representantes del Partido del Trabajo y el Partido de la Revolución Democrática, amén de las declaraciones de algunos comunicadores y algunos empresarios que, con mayor conocimiento del sistema económico, anunciaron acciones que se implementarán en fechas cercanas, especialmente los empresarios que han estado anunciando a los medios el despido colectivo que harán muchas empresas de trabajadores, que bajo condiciones especiales seguían teniendo la fuente de ingreso, para evitar que se aumente en forma monstruosa la desocupación y la mano de obra inactiva que genera necesidades y hambruna, para luego generar inseguridad, estancamiento y, finalmente, la más temida actividad de la violencia, disculpada sólo en parte por generarse de actos como el que aprobó esos aumentos, que sólo dan una posible ayuda momentánea.
Del IVA se cobrará un 16% en el país y un 11% en la frontera, lo que redundará en los costo, en la falta de desplazamiento de las mercancías, en el despido de trabajadores en el aumento de la pobreza y en el impulso natural hacia la consecución, a como dé lugar del pedazo de pan con qué alimentar a la familia y al propio desocupado.
Lo mismo ocurrirá con el Impuesto Sobre la Renta, el impuesto especial sobre las Telecomunicaciones que gravará con el 3% el uso tan generalizado de la telefonía portátil y otros productos cibernéticos, que no dejarán de ser usados en detrimento del gasto individual y colectivo que hará insuficiente el salario de los trabajadores.
¿Qué generará muchos millones de pesos por la recaudación de estas fuentes impositivas?, es cierto, son muchos miles de millones de pesos los que quizá obtenga el Estado si se autorizan por el Senado estas reformas, pero ¡atención señores! Lo que debemos calcular no es este ingreso, sino el efecto que va a producir en perjuicio de los muchos, porque los pocos, ya lo sabemos, sobrevivirán aquí o en cualquier otra parte, donde su capital sea recibido, aunque luego se llenen de nostalgia por el México que tuvieron que abandonar.
Es tan sencillo el diagnosticar lo que está pasando, como es hacer un análisis a la economía individual, así como esta sencillez, llegaremos a saber que no tenemos dinero, porque gastamos más de lo que ganamos, y que para continuar con el tren de vida, necesitamos crédito hasta endeudarnos en un monto no pagable, y luego sufrir los efectos de ese balance negativo, teniendo que obtener la satisfacción de las necesidades familiares y personales en cualquier forma que tengamos al alcance, esto aplicado a las acciones gubernativas, nos dan como resultado que la burocracia aristócrata, gana más del 100% de lo que debe recibir por la administración de los bienes del pueblo, se gasta en obras suntuarias, en viajes en propaganda explicativa más de 500% de un presupuesto que incluya a pesar de todo, festejos y dispendios modestos, esto sin tomar en cuenta el enriquecimiento ilícito de todos los que ascienden a niveles mayores su carrera política, los negocios turbios, los arreglos en las licitaciones de la obra público en la compra de terrenos en donde habrá incremento en la plusvalía, precisamente porque habrá obras de supuesta utilidad para el conglomerado, y que en una especulación dolosa se adquiere terrenos o propiedades en general por encima del precio real o en cantidades que están muy distantes de lo que realmente se pagó por dicha locación.
Si pudiéramos tener la fuerza y el valor para suprimir todos estos dispendios, robos y fraudes, dispondríamos de recursos para desarrollar obra permanente que no sea de lujo y que de verdad sea la que necesita el pueblo, teniendo cuidado de que el contrato que se celebre con los que desarrollarán la obra, tenga el respaldo y la seguridad de que costará en lo real y terminarán sin aumento en el tiempo contratado.
Como dijo mi compadre "El Pichojos, "El ciego no ve, el manco no rasguña, y el tonto no piensa, pero el rata arrastra con todo".
* Catedrático e investigador de la División de Estudios Jurídicos de la UdeG. Presidente del Taller Jurídico Interdisciplinario, A.C.
felipe_penal@yahoo.com.mx
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