Opinión / Columna
 
Ramiro Díaz Valadez 
Cuando la patria está en peligro
El Occidental
21 de octubre de 2009

  Vivimos un estilo fascista. Nos gobiernan fascistas desde antes de la llegada del PAN al poder de la nación. La entrega dócil del poder a la derecha fue sólo la confirmación de nuestra versión acusatoria contra el PRI, gobernado por los hijos de hacendados, cristeros, los que se levantaron en armas contra el reparto de la haciendas, alegando el cierre de los cultos como parte de la tenebra apartida que llegó de Europa con vestimenta y título de frailes, que tejieron en las casas parroquiales, conventos, obispados, arzobispados, lo mismo el genocidio y la invasión de las americanos, las guerras de persecución y muerte contra todo tipo de insurgencia antes de Miguel Hidalgo, cuando la Guerra de Independencia, cuando Benito Juárez y la Invasión Francesa y el imperio de Maximiliano y Carlota, la intervención gringa y sin descanso, siempre contra la justicia para la pobrería, los movimientos de liberación o emancipación del pueblo pobre del campo y la ciudad.

El desmantelamiento de los bienes de la nación obsequiados, rematados en favor de la familia opulenta de priístas por Miguel de la Madrid, Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo es heredado a los panístas que son la pureza antiagrarísta, antiobrerísta sin masonerías y mácula de condescendencia ni de diálogo con disidentes, grupo de pensamiento liberal, democrático, progresista, de izquierda, socialista, hasta el ritual yunkista, de entrenamiento para aplastar sin miramiento todo brote orientado a favor de la patria justa, equitativa, soberana, dueña de sus riquezas para servirse de ellas a fin de remediar la desigualdad, la pobreza, las enfermedades y las carencias de todos, sin privilegios.

Nada como los panístas para garantizar el credo contra el reclamo del pueblo pobre de las ciudades y del campo; los autores de las privatizaciones, de las leyes que sepultaron el reparto agrario, la educación laica y la esencia de nuestra tradición juarista, tratados de comercio con Estados Unidos y Canadá como el propio Miguel de la Madrid, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y quienes fueron sus consejeros, asesores, secretarios y subsecretarios, oficiales mayores, ministros y gobernadores tienen puestos de mando en el panísmo yunkista.

La absoluta mayoría de gobernantes panistas fueron priístas, tejedores especializados, de moral apartida muchos siguieron al servicio de los cristeros paniastas, mientras otros brincaron a candidaturas y contratos y nombramientos. Los panístas no tienen con que cubrir la plantilla administrativa para imprimir el sistema dictatorial fascista de que hoy dispone.

El golpe de Estado operado por Salinas de Gortari con la alcahuetería de un proceso electoral, repetido por Felipe Calderón, ha sido operado y sostenido por el Ejército, domado por los mandos fascistas, derechistas de generales y otros mandos privilegiados y de elevados sueldos, aumentado y reforzado ahora con regimiento de policías federales o de estados armados y pertechados de instrumentos de transporte por aire, mar y tierra como jamás se había tenido, precisamente para reprimir movimientos y organizaciones independientes, aliadas de las causas de obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales y del pueblo en general.

Responde a todo esto el cinismo gorilezco del desmantelamiento de la Compañía Luz y Fuerza del Centro y el sindicato encabezado por Martín Esparza, que no sería si dicha organización obrerista fuera una más de la charras, patronales, gobiernistas, de contratos de protección con los que somete a la voluntad y el interés patronal a los agremiados, pasando al dominio de la empresa el sindicato con sus dirigentes contra los que no puede haber elección renovadora y mucho menos con señales de gestión de aumentos saláriales o prestaciones.

Los partidos políticos y los movimientos populares son sometidos igualmente con dispendios o en su defecto, golpeados, perseguidos, todo con el poder perturbador, desorientador de la mercadotecnia traducida en la televisión, el radio y cuanto se puede en el internet y la prensa.

La guerra contra el narcotráfico como pretexto para sacar a las Fuerzas Armadas de los cuarteles y sostenerse realmente en el gobierno sin legitimidad constitucional, responde al proyecto dictatorial fascista, patronal, empresarial, clerical y se hace responder al Poder Legislativo, al Poder Judicial y se anulan organismos de derechos humanos y de expresión popular, sin faltar tentáculos en el mundo cultural e intelectual, como es el caso de la Universidad de Guadalajara y ya ni se diga la Autónoma de Guadalajara.

Debemos unir por esto a los patriotas. Las libertades y la patria están en peligro, sin pudores y con rabia.
 
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