Opinión / Columna
 
Francisco Rea Signoret 
Epidemias por hambre y angustia
El Occidental
20 de octubre de 2009

  De acuerdo a estudios realizados por distintos expertos, hay opiniones encontradas sobre la población que habitaba el imperio azteca en el momento de su descubrimiento. En el año de 1492 unos dicen que había 8.4 millones (Krober, en estudio presentado en 1939) y otros que eran de 90 a 112 millones de habitantes (Dobyns, en 1966) sin faltar los que manifiestan cifras intermedias como la de Paul Rivet y Kart Sapper, quienes dijeron que no pasaban de 50 millones de pobladores en este territorio (tesis combatida en años posteriores). Pero en lo que no hay duda es que después del descubrimiento de América se dio una catástrofe demográfica que diezmó de manera definitiva a la sociedad indígena de aquella época; factor que influyó preponderantemente en las incursiones de la conquista y la imposición de una nueva cultura.

Se sabe que de manera extraña se presentó un fenómeno de despoblación en lugares en donde incluso ni siquiera habían sido vistos los extraños visitantes; llegando al grado que en un periodo comprendido entre 1509 a 1650, hay registro de tan sólo 10 millones de habitantes en todo Latinoamérica, dándose un decremento impresionante. En cuanto a México, los académicos Borha y Cook manifiestan que en el año de 1519 se pudieron detectar hasta 25 millones de habitantes en las regiones más reconocidas, pero para el año de 1605 la población se redujo a un millón de natrales.

Existe una primera teoría que es la que se conoce como la "Homicídica", que dice que fueron las matanzas, la explotación la crueldad y el desazón, lo que generó tal catástrofe, esto basados en documentos conocidos que fueron atribuidos a Bartolomé de las Casas; sin embargo, los estudiosos más modernos dicen que se inclinan más a que la despoblación dramática de aquellas épocas se dio más bien por la combinación fatal de Trabajo-Dieta-Epidemia, provocado por el reacondicionamiento social y económico, pero sobre todo por el quebrantamiento atroz de todos los valores indígenas y por ende la destrucción de su cosmovisión imperante provocado por la Conquista; generándose un fenómeno que se conoce como el "Vacío Continental", según Laurette Séjourne, provocado por una angustia que propició el contagio de enfermedades epidémicas, que provenían de Europa y que los organismos indígenas no estaban preparados con anticuerpos suficientes como para combatirlas.

Pero lo más significativo de este análisis es que la alimentación fue cambiada y los conquistadores buscaron modificar de manera radical el esquema nutricional de los habitantes de la zona; por lo que con la explotación y la crueldad, además de la falta de nutrientes adecuados, las muertes se multiplicaron de forma exponencial. Es decir, que cuando una población se ve afectada en su acceso a los alimentos que le otorguen fuerzas suficientes para combatir los agresores externos, y que además se somete a fuertes grados de estrés que bajen sus defensas, es seguro que podrá contraer enfermedades epidémicas letales que provocarán estragos definitivos en los índices poblacionales.

Hoy en día las personas se ven sujetas a jornadas de trabajo de más de 12 horas, rolando turnos y buscando ganar horas extras. Una familia ya no se mantiene con el ingreso de uno sólo de sus miembros y necesita que todos obtengan ingresos para que esa manera solventar los gastos, y en ocasiones, ni así alcanza. La alimentación es tremendamente deficiente; la dieta del mexicano se ha visto trastocada por los aumentos de los precios en básicos como son las tortillas, el frijol, el arroz y la leche, amén del huevo y las verduras, por lo que los alimentos que consumimos a diario definitivamente no están dotados de propiedades nutricionales adecuadas para enfrentar el desgaste físico al que se somete nuestro cuerpo. Aunado a ello la problemática social y política es de tal índole que la angustia y la desazón se evidencian de manera exponencial con indicadores terribles como son los suicidios y la violencia intrafamiliar.

Ya han sido más de 30 años de crisis recurrente que dejan como efecto no sólo la pobreza sino la pérdida paulatina de condiciones biológicas necesarias para defendernos de los agresores externos que siempre han convivido en el ambiente con el humano. De ahí que vemos quebrantada la salud de la mayoría de la población, y esto no es de un día para otro, han sido años de estar diezmando nuestra capacidad de adaptación al medio ambiente, poniendo en riesgo la vida del hombre en sociedad. Ante este panorama, habría que revisar lo que han hecho nuestras autoridades en las últimas tres décadas para impedir esta debacle sanitaria, que al fin de cuentas les puede resultar como omisiones que desembocaron en muerte y daños de la población indefensa; y en su momento esto también puede ser motivo de responsabilidad por crímenes de lesa humanidad.

reacolaborador@yahoo.com.mx
 
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