Opinión / Columna
 
Jesús Rodríguez Gurrola  
Dos pasos hacia atrás
El Occidental
19 de octubre de 2009

  LA COLUMNA DE EN MEDIO

Bajo el pretexto de una crisis económica, "venida de fuera" según los entendidos del régimen, era ya innecesaria la existencia de una Secretaría de Estado de esa naturaleza, pues ya no hay tierras que repartir, ya no existen latifundios, y cada campesino tiene su parcela para sostener a sus familias.



Una vez que la Revolución perdió su vigencia, o al menos fue menguada, con la derrotada infligida por los cristeros, en las elecciones en que se eligió a Fox como presidente de México, derrota ratificada "como haiga sido" (sic) por el licenciado Calderón Hinojosa actual morador de Los Pinos, se han iniciado una serie de hechos, que vistos desde la óptica estrictamente ortodoxa de este tipo de movimientos sociales, no son sino la instalación de un camino para regresar al país a los lastimosos días del porfirismo.

Clausurar la Secretaría de la Reforma Agraria a instancias del representante del Ejecutivo federal es quizá el más contundente golpe que se haya dado en muchos años a la lucha de los campesinos y de los comuneros de la nación y a su vez un paso importante para reinstalar los mecanismos de la antigua hacienda.

Dejar en la calle a más de 40 mil trabajadores del Sindicato de Electricistas, sin habérseles otorgado el más elemental derecho de audiencia, que la Constitución les otorga a todos los mexicanos, sólo se explica como un recurso para emprender el camino de regreso a los esquemas de convivencia del siglo XIX.

Bajo el pretexto de una crisis económica, "venida de fuera" según los entendidos del régimen, era ya innecesaria la existencia de una Secretaría de Estado de esa naturaleza, pues ya no hay tierras que repartir, ya no existen latifundios, y cada campesino tiene su parcela para sostener a sus familias.

Pero tales asertos sólo sirven para ocultar el verdadero propósito de la burocracia cristera, que en principio significa volver a apoderarse de millones de hectáreas, hoy en manos de campesinos empobrecidos y víctimas de la ignorancia más inhumana, tierras que a simple vista no tienen ningún valor, pero que se pueden transformar con grandes inversiones en desarrollos turísticos, en complejos mineros, en inmensurables extensiones para la explotación de los recursos forestales.

Eso sin contar el valor que representan para los fraccionadores las parcelas que han sido rebasadas por el crecimiento de las zonas urbanas en casi todo el territorio, los yacimientos acuíferos, las reservas ecológicas, los depósitos de cantera, las salinas y tantos otros recursos naturales que despierta la avidez no sólo de nacionales sino de cuanto extranjero pisa estas tierras.

Desaparecer de una plumazo una empresa del Estado, sin que mediara previo aviso o emplazamiento a sus representantes sindicales violando la garantía de seguridad jurídica que consagra nuestra Constitución, es también a todas luces otra escalada en el intento de regresar al país a los oscuros momentos que antecedieron al movimiento social de 1910.

Estas acciones no pueden explicarse como hechos aislados, deben tener un fin predeterminado, que se relaciona seguramente con otro hecho inconstitucional, que hemos vivido durante casi todo lo que va del sexenio, sacar al Ejército Mexicano de sus cuarteles para cumplir funciones que le corresponden a los cuerpos de Seguridad Pública estatales y municipales.

Pareciera que la intención de quienes gobiernan es crear un ambiente de desorden social, de increpar a los grupos sociales más combativos, para medir las posibilidades de establecer un régimen de dureza extrema, al igual que los impuestos en Alemania por Hitler, en España por Franco "el caudillo por la gracia de Dios", en Chile por Pinochet y toda la cáfila de dictadores que ha ensombrecido los destinos de América.

Por el bien de la patria, esperamos que la Selección Nacional de Futbol no llegue a ganar la Copa del Mundo, porque en esos mismos instantes se decreta el fin de la era democrática del país, para ingresar a la oscuridad del Santo Oficio y al oprobio humano de lo que fue la época del sistema de explotación de las haciendas.
 
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