Opinión / Columna
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Guillermo Ojeda Preciado
No es lo mismo estar dormido que...
El Occidental
17 de octubre de 2009
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EL ESPECTADOR
Sirve de título a esta modesta columna, una anécdota, que se desarrolló en las cortes españolas, allá por los años setentas, en el recién fenecido siglo XX, teniendo como protagonistas, al laureado escritor gallego, José Camilo Cela, de quien haremos un breve repaso biográfico, y de otro contemporáneo del escritor, el entonces sacerdote e igualmente senador, que Cela, Lluís María Xirinacs, originario de Barcelona, y candidato en tres fallidas ocasiones, al Premio Nobel de La Paz 1975, 1976 y 1977.
Confesarles a mis tres doctos lectores he, de que hasta hace bien poco comencé a leer parte de la obra de este prolífico escritor, nacido en la localidad gallega de Padrón, (provincia de La Coruña) hijo de padre gallego y madre inglesa-italiana, en el año de 1916, y bautizado bajo el rito de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, con los nombre de... agárrense; Camilo José María Manuel Juan Ramón Francisco Javier de Jerónimo, en la colegiata de Santa María la Mayor.
Hubo de ser internado en el sanatorio antituberculoso en el año de 1931, experiencia que aprovecharía posteriormente para escribir su novela "La Colmena", fue periodista, y en lo setentas, (1972-1979) es designado por decreto real, senador en la época de la transición democrática y su enmienda consiste en denominar la lengua oficial del Estado como "Castellano o Español", en su largo recorrido como literato, se hace acreedor a prácticamente todos los grandes reconocimientos a los que aspira un escritor, ya que a partir de 1956 que gana el Premio a la Crítica, en 1984 obtiene el Premio Nacional de Narrativa, en 1987 logra el Premio Príncipe de Asturias, y en 1989 el codiciado Premio Nobel de Literatura, luego en 1992 se hace acreedor al Premio Mariano de Cavia de Periodismo, posteriormente es distinguido sucesivamente en los años 1994 y 1995 con los Premios Planeta y Cervantes, respectivamente, y fallece en los albores de siglo XXI, el 17 de enero del año 2002.
Bueno, después de una síntesis de la vida y logros de José Camilo Cela, pasaremos a recordar uno de los más chispeantes y ocurrentes desplantes del escritor español, y que le dio la vuelta al mundo entero y hoy nos sirve de título a esta colaboración. Según relatan sus biógrafos, y es la siguiente; Siendo senador, nuestro personaje estaba dando cabezadas de sueño (una "coyotita" diríamos por acá) en plena sesión parlamentaria, cuando su par, el sacerdote catalán Lluís María Xirinacs, lo importunó con esta pregunta, ¿está uste dormido senador Cela?, a lo que el Nobel le contestó, no estoy dormido, estoy durmiendo, a lo que el monje le contestó, ¿y qué no es lo mismo? No monseñor le replicó Cela, son dos cosas distintas, instruyó al religioso don Camilo," no es lo mismo estar dormido que estar durmiendo, de la misma manera que no es lo mismo estar jodido que estar jodiendo".
Así pues esta ingeniosa deducción del escritor gallego nos lleva a la conclusión que nuestros gobernantes, aquí en nuestro México lindo y corrupto, no sólo nos tienen jodidos, si no que todavía nos siguen jodiendo.
Para cualquier comentario o mentada si ha de menester, en lo referente a esta ibérica columna dirigirse a:
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