Opinión / Columna
 
Othón Villela Larralde 
Día Mundial del Hambre
El Occidental
16 de octubre de 2009

  CRÓNICA ÍNTIMA

Hoy, viernes 16, se celebra "El Día Mundial de la Alimentación" proclamado por la FAO desde hace varios años, lo cual es paradójico, pues en estos días aumenta, de manera dramática, el número de hambrientos, no sólo en México sino en el mundo entero, ya que según números de la propia Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, son 1,200 millones de personas que actualmente no tienen qué comer en las zonas depauperadas del planeta, y en grandes ciudades y zonas rurales de países, aparentemente prósperos, donde los ricos son más ricos y los pobres más pobres y hasta miserables.

Según estos datos, diariamente mueren de hambre miles de seres humanos, mientras otros millares de millares están subalimentados, con lo que son víctimas propicias de anemia y desnutrición y, con ellas, el cáncer, la diabetes, los males cardiacos a temprana edad, y otras como la angustia y el estrés, que los conducen, inexorablemente, a la desaparición física.

El problema se agrava por el incontenible crecimiento demográfico de las grandes ciudades, acompañado del abandono de las empobrecidas zonas rurales y, en algunos casos, como en México, hasta del propio país.

El panorama preocupa y asusta por la injusta distribución de la riqueza en todas las regiones de nuestra Madre Tierra, con el abuso de los recursos naturales por las nefastas políticas que aumentan esa miseria, en agresión directa a los pobres.

Es alarmante, asimismo, la advertencia que han hecho instituciones científicas de Noruega y Finlandia, en el sentido de que poderosas empresas farmacéuticas son autoras de grandes campañas de publicidad sobre las epidemias y pandemias, desde las gripes porcina, aviar y ahora la influenza, para lograr dos propósitos perversos y criminales: aumentar sus ganancias con las ventas millonarias de vacunas a gobiernos cómplices, que no hacen ningún bien real a los enfermos, y propiciar la disminución de la población mundial, por mantener espacios abiertos para la explotación globalizadora y robotizada.

Lamentablemente crecen dudas y la desorientación, más cuando vivimos una seria y creciente descomposición social, sin que se ataquen y resuelvan los graves problemas de las mayorías, mientras la pobreza aumenta con el desempleo y las enfermedades.

Este es otro campo donde los medios de comunicación estamos obligados a investigar, cuestionar y denunciar, con decisión, todas aquellas maniobras, mentiras, errores y abusos de las autoridades y de los empresarios egoístas y globalizadores.

Para esto, los periodistas, debemos sostener el respeto y la credibilidad de la sociedad entera, que nos hemos ganado, con la práctica de nuestra profesión con un alto nivel ético, con honestidad, lealtad y con base en la unidad y la dignidad del gremio, el cual debe mantenerse, más que nunca unido, con la lógica y respetable independencia de criterios individual o grupal, pues el periodismo es uno de los más recios y significativos ejercicios de libertad.

En Jalisco es ejemplar la unidad gremial de los periodistas. Han pasado a la historia las maniobras de la difamación y los golpes bajos, con el criterio de que en la actualidad, con tanto compañero asesinado o desaparecido, los puestos de dirigencia de las organizaciones periodísticas locales, regionales o nacionales, no son de ninguna manera cómodos y de beneficio personal, sino que son "actividad de riesgo" que demanda entrega y sacrificios. Las divisiones o la desunión debilitan, en lo individual y lo colectivo, a quienes nos dedicamos a servir a la sociedad con la información bien sustentada, oportuna, firme y razonada.

Este comentario viene al caso pues sabemos que algunos compañeros tratan, indebidamente, de violentar y adelantar los procesos para el cambio de dirigentes, con maniobras inaceptables, en algunas organizaciones periodísticas, tanto de Jalisco como de otras partes de la República, que se realizarán, según sus propios estatutos, hasta la segunda mitad del 2010, situación que preocupa a la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (Fapermex), que preside Roberto Piñón Olivas, quien reitera su llamado a la unidad, la profesionalización y la dignificación del gremio periodístico nacional.

Debemos continuar firmes y unidos en nuestro trabajo de "El bien decir para el bien hacer..."

* Periodista, historiador y poeta. Presidente suplente de Fapermex, secretario de Cultura del Club Primera Plana, socio de Felap y del Colegio de Periodistas de Jalisco.

othon.villela.l@gmail.com
 
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