Opinión / Columna
 
Páginas Blancas 
Edelmira González de Castro 
No lo hagas y no lo dirán
El Occidental
15 de octubre de 2009

  Muy común resulta el que en esta sociedad en que vivimos "y aún desde tiempo inmemorial" las personas cuidemos celosamente el qué dirá la demás gente de nuestros actos. ¿O sea que nos preocupa más la opinión ajena que la calidad o maldad de nuestros decires y haceres?

Triste condición la nuestra cuando las circunstancias nos obligan a prescindir de tales o cuales acciones cuando el temor de la crítica asoma. El caso nos viene a la mente con mayor precisión en estos tiempos cuando la libertad se ha convertido en una especie de justificado libertinaje en más de alguna medida sea privada o pública. Lamentablemente nos damos cuenta los que ya tramontamos todas las etapas de la vida y, con ello, los cambios vistos en ellas, que cada vez es menor la preocupación de los gobiernos actuales en cuanto al "qué dirán" para ensamblar el sentir con un cinismo cada vez mayor.

Y no vamos a referirnos a la tan llevada y traída actuación del ejecutivo en su afán de demostrar que puede hacer y deshacer a su antojo en este destrozado país nuestro desde que fraudulentamente la mafia lo posesionó de él. No, ya resulta cansado repetir lo que millones de mexicanos decimos a vivir voz o en el silencio del miedo sobre lo que ya sabemos y sufrimos día con día mirando nuestra amada tierra cubierta con el rojo de la sangre derramada por 15 mil seres humanos asesinados desde hace tres años en una lucha inútil.

Tampoco hemos de repetir lo que de sobra experimentamos en cuanto a las erróneas disposiciones en todos los ángulos de nuestra economía, de nuestra seguridad, de los malos usos del dinero que los ciudadanos aportamos para obtener los servicios y mantenimiento necesario que "hoy, hoy, hoy", resultan no solamente ineficaces, si no deplorables, máxime al enterarnos de los fabulosos dispendios de que gozan nuestras autoridades mientras el pueblo se muere de hambre. Y si los de arriba quieren negarlo el pueblo mismo se los demanda y no con la bondadosa voz de Dios.

En cuanto al motivo de estos renglones, he de decir que, de la mamá de mi esposo, la recta y bella señora doña Soledad Gutiérrez de Castro de quien siempre recibí cariño y confianza, es esta frase con la que intitulo la columna; una frase de lo más entendible para aquellos que tratan de negar sus viles procederes y se esconden tras la mentira y el engaño. Aunque también solía mencionar otra frase de la cual a medias estuve de acuerdo pero que era ésta: "De lo que oigas o veas no creas" refiriéndose a chismes o comentarios adversos a otras personas. Y considero que esto es cuestionable en muchos sentidos, ya que cuando a uno le constan las cosas porque las vio, las oyó, las vivió o las sintió en carne propia, claramente la verdad del hecho resalta, no hay vuelta de hoja y no se puede negar.

Motivo por el cual el cuidarnos de hacer mal a nadie representa el evitar andar en lenguas, en miradas suspicaces, en hechos y palabras acusatorias que pongan en peligro nuestra honestidad y honradez. Quizás por eso admiro tanto a AMLO. Porque es un hombre del que no se puede decir nada en contra porque no es ratero, ni mentiroso, ni aprovechado.

Su trayectoria es limpia y bendito él que nunca podrá arrepentirse de nada que haya ido en contra de los demás. Al contrario, siempre a favor de los más necesitados y velando por la seguridad y prosperidad de todos los hombres y las mujeres de México.

Acuérdense, pues, todas y todos aquellos que tengan cola que les pisen y quieran ocultar sus vergüenzas, de esa mejor e infalible sentencia: "No lo hagas, y no lo dirán".
 
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