Opinión / Columna
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En voz alta
Salvador De la Torre Cuevas
¿Presidencia contra el sindicalismo?
El Occidental
15 de octubre de 2009
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No era tanto porque la Selección Mexicana de futbol, que venció 4-1 a los seleccionados de El Salvador, pues se decía que era buen pretexto, por no decir cortina de humo, que mientras la atención de la ciudadanía se concentraría en festejar que el equipo tricolor participará en el Torneo Mundial de Sudáfrica 2010.
Eso creían... mientras que millones de mexicanos eufóricos por el triunfo nacional, las fuerzas de la Policía Federal Preventiva (PFP) aseguraban las instalaciones de la compañía paraestatal Luz y Fuerza del Centro (LyFC), que por decreto fuera requisada y se le otorgara sus operaciones a la también paraestatal Comisión Federal de Electricidad (CFE).
Realmente la excusa del partido de futbol, que hace que a los mexicanos se les levante el ánimo y que "hasta la Bolsa Mexicana de Valores suba", como dijo un comentarista deportivo inexperto en la materia financiera; no tenía la menor intención de que el tema fuera tapado por ese logro deportivo y es que ocurrió todo lo contrario, el tema es llevado desde el domingo pasado en las primeras planas de todos los diarios en el país y en los espacios estelares de los medios electrónicos de comunicación.
La razón fue que era la última semana para que fuera aprobado el dictamen de Ley de Ingresos para el ejercicio fiscal del 2010. Y el Poder Ejecutivo, que además de calcular que la iniciativa de suprimir a la compañía eléctrica sería bienvenida por la ciudadanía y por la iniciativa privada, también da muestras de sus intenciones por lograr un "gobierno de austeridad".
En principio para que el gobierno demuestre que es austero, falta mucho. Tendrá que reducir muchas otras instancias, que más que fortalecer las finanzas y la inversión pública, se convierten en un cáncer para el país.
Ahora bien, Felipe Calderón al asumir esta postura, que no es de extrañarse porque en campaña fue respaldado por los grandes corporativos de nuestro país, dejó de lado su promesa de campaña cuando se autoproclamó "El Presidente del Empleo".
Contrariamente podemos conocer en el jefe del Ejecutivo al "Presidente del Desempleo" y no lo digo por defender a los trabajadores ociosos del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), sino por millones de mexicanos desempleados y subempleados a los cuales no se les han creado nuevas fuentes de empleo y que además se suman 40 mil nuevos desempleados de LyFC.
Reitero que estoy a favor de la desaparición de la paraestatal, pero esto da posibilidades a que otras voces opinen en pro de la desaparición de otros organismos, cuyos sindicatos tengan maniatadas las operaciones y la viabilidad de otras empresas públicas, como es el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Si bien nuestro país necesita una visión menos ociosa y más proactiva, y ahora entiendo a lo que se refería Porfirio Díaz, con aquello de que "el país tenía que ser gobernado como un manicomio", es peligroso pensar en que el gobierno vaya en contra de los sindicatos, pudiera pensarse que son acciones fascistas, sin embargo los cambios tienen que ser evidentes.
Si bien muchos especialistas advierten de la posibilidad que se presenten estallidos sociales, ¿qué pasaría si sumáramos a un sindicalismo enfrentado con el gobierno?
* Periodista radiofónico y contador público.
analisis@notiemp.com
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