Opinión / Columna
|
Antonio Ochoa García de Quevedo
El nuevo PRI: retrovisión política y estructura territorial para gobernar
El Occidental
13 de octubre de 2009
|
(Primera de dos partes)
En el año de 1928, cuando es asesinado Álvaro Obregón quien era ya presidente electo para un segundo periodo y las diferentes facciones que habían contendido en la lucha armada, amenazaban de nueva cuenta con incendiar al país, de hecho en esa delicada coyuntura histórica, el embajador de Estados Unidos en México, Dwight Morrow quien había mediado el fin del conflicto cristero, ocurrido de 1926 a 1929, sugiere a Plutarco Elías Calles la creación y fundación del Partido Nacional Revolucionario, como una forma de incorporar en un mismo instituto político a todas las corrientes revolucionarias. Esto ocurre el 4 de marzo de 1929, toda vez que hay que recordar y tener presente que, de 1928 a 1930, gobernó Emilio Portes Gil, de 1930 a 1932, quien fuera el primer candidato del PNR a la Presidencia de la República: Pascual Ortiz Rubio, mientras que de 1932 a 1934 lo hizo Abelardo L. Rodríguez Luján. Por aquel entonces se decía: "Allí vive el Presidente pero el que manda vive enfrente", en clara alusión al hecho de que en realidad era Calles como "Jefe Máximo de la Revolución" quien ejercía el poder. Es verídico que quiso seguir haciendo lo mismo con Lázaro Cárdenas, quien en 1936 lo envía en un avión hacia el exilio a los Estados Unidos.
El cardenismo representa el punto de culminación en la estructuración del Estado Social Mexicano el cual, de hecho, tuvo vigencia a lo largo de las décadas de los años veinte, treinta y primera mitad de los cuarenta. Dicho logro relevante se inspiró y fundó en las instituciones de Derecho Social creadas por la Revolución Mexicana, en las que se forjaron y diseñaron las políticas económica y social para el desarrollo y la industrialización, al haberse iniciado esta en la administración del presidente Cárdenas, la cual prosigue en la gestión del general Manuel Ávila Camacho y se consolida en el período de gobierno del primer candidato civil, postulado por el PRI, que a la postre llegaría a la Presidencia de la República: Miguel Alemán Valdés, con quien tiene lugar el cambio del paradigma histórico del modelo agrícola y rural a la vida urbana, la industrialización y la modernización.
En ese sentido hay que resaltar que la época que abarca, de 1940 a 1968, comprendió a algunos de los mejores gobiernos priístas durante el periodo denominado como: "el milagro económico mexicano" en que tuvo cabida, de 1955 a 1970, el desarrollo estabilizador a través de la sustitución de importaciones. Otra valoración hecha por la maestra Ifigenia Martínez y el licenciado Porfirio Muñoz Ledo se refiere al lapso de la historia contemporánea, que va de 1952 a 1982 como el periodo desarrollista al quedar incluido aquí, de 1970 a 1982, el tramo en que se acentuó un mayor intervencionismo estatal en la economía. Vale la pena hacer una mención a la destacada dirección económica, entre 1958 y 1970, del licenciado Antonio Ortiz MENA, a quien el Senado de la República distinguió con la designación postmortem de este año, para recibir la condecoración: Belisario Domínguez.
Hay que subrayar que entre los años, de 1935 a 1982, la economía mexicana creció a tasas del 6% anual, ya que dicha época incluye, de 1945 a 1975, cuando tuvo vigencia la "larga onda expansiva de la posguerra" en la que la característica predominante fue que tanto las naciones más industrializadas así como los países emergentes crecieron esencialmente hacia adentro. Es en el año de 1986, cuando con el ingreso al GATT comienza el proceso de apertura de la economía mexicana, hacia la competencia internacional por lo cual, hay que resaltar que los parámetros para evaluar el desempeño son unos hasta los mediados de la década de los años ochenta, y otros más los que corresponden a la era de la globalización, fenómeno que se originó en los Estados Unidos y que se sustentó en los grandes avances tecnológicos.
Una de las administraciones más trascendentes en la Historia del México contemporáneo, fue sin lugar a dudas la del presidente Carlos Salinas de Gortari misma que abarca, de 1988 a 1994. En ella hacia 1989 se cancelaron alrededor de 20 mil millones de dólares de deuda externa, mismos que constituían el adeudo total desde la independencia hasta 1976. Esta fue la base en que se apoyó un crecimiento económico en términos reales de casi el 4% del PIB en promedio. Más aún con el propósito de transferir recursos al gasto social y de dinamizar la planta productiva, se llevó a cabo la venta y desincorporación de algunas empresas públicas y paraestatales no prioritarias y estratégicas. El logro más relevante en el contexto social fue en efecto el Programa Nacional de Solidaridad, que contempló la aportación de recursos gubernamentales, lo que aunado al propio trabajo de comunidades rurales y colonias populares permitió el acceso a obras de beneficio social, entre las que destacan sistemas de alumbrado y electrificación, agua potable, alcantarillado y drenaje así como pavimentación y construcción de escuelas y clínicas y la creación de empresas micro y pequeñas muchas de ellas agroindustriales.
* Catedrático universitario de la UNIVA.
Columnas anteriores
Columnas anteriores