Opinión / Columna
 
Ernesto Villanueva Lomelí  
AMLO, de líder a estorbo político
El Occidental
12 de octubre de 2009

  ESTRATEGIA Y CABILDEO

No es posible que Andrés Manuel López Obrador (AMLO), pretenda poner en riesgo el futuro político y económico del país, a costa de sus intereses personales y en contra de todos los valores que pregona; es lamentable que un personaje como él, con su influencia y liderazgo social, se esté perdiendo al incurrir en el peor de los pecados políticos: la soberbia.

Si bien es cierto que siempre ha sido autoritario, con una alta proclividad a la soberbia, la realidad es que, hasta hoy, justificó su actuación bajo el amparo de sus objetivos políticos y sociales, afirmando que eran legítimos y con un claro destino: ayudar a los más necesitados. Pues bien, hoy, eso ha cambiado.

El movimiento político que encabeza AMLO tiene basada su solidez en la necesidad de atender los requerimientos de los más necesitados, objetivos políticos o concepción ideológica que comparten la mayoría de sus simpatizantes; pero, por otra parte, también los une su propia disidencia; como su líder, la mayoría de sus seguidores repudian la institucionalidad en todos los ámbitos: la partidista y la de gobierno. Es un movimiento que nació de la inconformidad y es inconforme por naturaleza.

Es un hecho que AMLO perderá mucho más de lo que ha perdido a la fecha, por las determinaciones que ha tomado y por las instrucciones que ha girado a sus operadores; AMLO se está consolidando como un dictador en dos de sus acepciones: la de "persona que abusa de su autoridad o trata con dureza a los demás" (lo que siempre lo ha caracterizado) y, ahora, la de "persona que se arroga o recibe todos los poderes políticos extraordinarios y los ejerce sin limitación jurídica".

Para la vida política y democrática de cualquier país, es lamentable ver cómo un verdadero líder social pasa de ser un contrapeso necesario para evitar abusos del Gobierno en turno, a un lastre que todo cuestiona y en nada está de acuerdo.

Para el desarrollo del país, es un lastre; para su partido político, se ha convertido en un obstáculo; sólo falta que sus seguidores se den cuenta de que su líder se está quedando solo, al evidenciar que está dispuesto a todo, con tal de alcanzar sus objetivos personales.

El contexto mundial obliga a que los políticos, particularmente aquellos que cuenten con liderazgo social, actúen con sensatez para enfrentar el seguro agravamiento de problemas como el desempleo y la pobreza; México lo necesita, los mexicanos lo exigimos.

López Obrador ha ganado virtualmente todas las batallas políticas que ha enfrentado; en la reforma a Pemex, no se puede identificar alguna de sus propuestas, de fondo, que no haya sido aceptada por los legisladores; diputados y senadores que, durante todo el proceso legislativo, parecían más preocupados por la posibilidad de que Andrés Manuel los acusara de traidores a la Patria, que por tomar medidas sensatas que garantizaran una mayor inversión pública y privada en la industria petrolera.

Queda claro que Andrés Manuel López Obrador protesta hasta en la victoria, la reforma a Pemex tiene poco alcance gracias a él, a su cerrazón; AMLO se ha convertido en un lastre para todos y en un obstáculo para que su partido pueda recuperarse de la mala imagen de que ahora, más que nunca, goza.

* Analista político y cabildero.

analisis@notiemp.com
 
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