Opinión / Columna
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Jorge Gómez Naredo
Calderón: entre cinismo y extorsión
El Occidental
12 de octubre de 2009
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Miedo y culpa. Eso quiere. Eso desea. Felipe Calderón pretende que los mexicanos sientan culpa de los mexicanos, que los mexicanos tengan miedo a los mexicanos. Extorsiona con sus palabras, con sus discursos, con sus diarias intervenciones. Según el Diccionario de la Real Academia Española, "extorsión" significa "presión que, mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido". ¿Qué ha hecho Felipe Calderón y sus subalternos en estas últimas semanas?: extorsionar a un pueblo, infundarle culpas y transmitirle miedo.
Agustín Carstens, secretario de Hacienda y Crédito Público, llevó a la Cámara de Diputados un paquete fiscal, dizque para que México vaya mejor, dizque para que vivamos felices y superemos las nocivas influencias de la crisis mundial que afuera está matando países. Gracias a la inteligencia y sapiencia de quienes hoy "gobiernan" el país, las cosas no han sido peores. Debido a Felipe Calderón y a sus incansables secretarios, México está a salvo, caminando, pronto a recuperarse. Eso dicen y repiten. Eso enfatiza Calderón en cada discurso, en cada alocución que expresa.
Las palabras de Calderón van acompañadas de amenazas, y pueden catalogarse de una extorsión. Todos los días menciona que si no se aprueba su paquete fiscal en la Cámara de Diputados, los pobres (incluso los que se han creado en su sexenio -que superan los seis millones de mexicanos-) serán más pobres y morirán de hambre; que si no se paga un 2% en todo (incluidos alimentos y medicinas), habrá más lágrimas, más impotencias y más necesidad. Trata de desalmados a los que se oponen, de no buscar mejorar la situación de los pobres de este país: los estigmatiza como inhumanos.
Las alocuciones de Felipe Calderón son contradictorias: no hay una lógica en lo que se dice en un lado y lo que se argumenta en otro. Por ejemplo, el 6 de octubre pasado, en una reunión en Los Pinos, Calderón argumentó que la economía ya pronto se recuperaría, y que había caído en un hoyo por la crisis internacional. Es decir, lo malo comenzó a principios de este año de 2009. Sin embargo, en otro discurso, Calderón aceptó que en su Gobierno se habían creado seis millones de pobres. Es decir, en los tiempos de "estabilidad económica" y "bondades" calderonistas (2007 y 2008), seis millones de mexicanos que en 2006 no eran pobres, ahora lo son. Entonces, ¿qué progreso ha habido en su gestión si en tiempos de "estabilidad económica" se han incrementado en seis millones el número de pobres en el país?
Muchas mentiras hay en las palabras de Felipe Calderón y en las cínicas campañas mediáticas para extorsionar a los mexicanos. Dicen que si no se aprueba el paquete fiscal habrá más pobreza. Pero, ¿por qué hasta ahora el Gobierno federal, que encabeza Calderón se preocupa por la pobreza?, ¿acaso cuando ganó fraudulentamente las elecciones presidenciales de 2006 y humillantemente tomó posesión como "presidente" del país, no debió Calderón pensar en la pobreza?, ¿por qué hasta ahora le ha nacido la necesidad imperante de combatirla? Tacha Calderón de faltos de solidaridad a quienes no lo apoyan en su paquete fiscal que "combate la pobreza", pero, ¿qué se puede esperar de un individuo que en momentos de "estabilidad económica" dejó que seis millones de mexicanos cayeran en la pobreza? Indigna, y mucho, la extorsión que Calderón está haciendo a los mexicanos.
El 2 de octubre, Calderón mencionó: "Si queremos que las cosas sigan igual, y decir igual quiere decir que se sigan deteriorando, porque hemos padecido consecuencias graves para los más pobres en la crisis alimentaria y en la crisis económica, o si queremos cambiar y cambiar de fondo las cosas". Y claro, "cambiar de fondo las cosas" es obedecer lo que él quiere y propone. ¡Vaya cinismo! ¡Vaya extorsión! Después de tres años de "gobierno" y de seis millones de pobres, Felipe Calderón comienza a pensar en la pobreza. A veces uno no entiende cómo, este individuo, siga como Presidente. Desde hace mucho debió haber dimitido y ocultado su rostro: la vergüenza debería ser ingente.
jgnaredo@hotmail.com
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