Opinión / Columna
 
Xavier Marconi Montero Villanueva 
Xavier Marconi Montero Villanueva 
Jalisco: un estado con más pobres
El Occidental
11 de octubre de 2009

  Uno de los grandes lastres que se siguen arrastrando en nuestro país y también en nuestra entidad es el de la pobreza.

En México la medición del numero de personas que viven en pobreza, como parte de la evaluación de las políticas sociales que implementan los Gobiernos nacional y locales, la hace el Consejo Nacional de Evaluación de la Política del Desarrollo Social (Coneval), institución pública integrada por expertos en materia de desarrollo humano y social, así como en otras disciplinas que permiten realizar este importante trabajo.

En días recientes se dieron a conocer los resultados de la evaluación de las políticas sociales y los niveles de pobreza por ingresos en el país y en siete estados de la República durante el año 2008, realizada por el propio Coneval.

El resultado de la evaluación de la pobreza en el país, arroja que en México, durante los últimos tres años, cinco millones 30,768 compatriotas han ingresado a las filas de la pobreza y pobreza extrema. En total, más de 50 millones de mexicanos viven en pobreza.

Para conocer los niveles de pobreza en que vive la gente, existen en la actualidad tres diferentes tipos de medición; la pobreza alimentaria, que es la incapacidad de ganar el suficiente dinero para comprar los productos de la canasta básica, aunque todo lo que se ganara se invirtiera en ese propósito, y por supuesto es la más grave de los diferentes tipos de pobreza.

La pobreza de capacidades es la segunda fuente de medición y ésta representa la imposibilidad de tener los recursos suficientes para generar gastos en materia de educación y salud.

La tercera forma evaluar el nivel de pobreza, es la pobreza patrimonial, que es la incapacidad de contar con recursos suficientes para vivienda, vestido y transporte.

En este sentido, como efecto del propio análisis del Coneval, Jalisco no arroja tampoco los mejores resultados.

En términos de pobreza alimentaria, Jalisco pasó de un 10.9% de 2005 a un 13.1% de ciudadanos que no alcanzan a ganar lo suficiente para comprar la canasta básica. Esto quiere decir que entre 2005 a 2008, el numero de jaliscienses que ingresaron a las filas de la pobreza fue de 175,237 habitantes, por lo que ahora por lo menos 910,647 ciudadanos no alcanzan a obtener con sus ingresos la canasta alimentaria básica, ni aspira a cubrir sus necesidades básicas en educación, salud, vivienda, vestido y transporte.

Lo anterior significa que casi un millón de jaliscienses ganaban hasta el año 2008 menos de 949 pesos al mes en zonas urbanas y 707 en zonas rurales.

Relativo a la pobreza de capacidades, ésta aumentó en nuestro estado 1.1% en 2008 respecto al año 2005, por lo que un millón 276,455 habitantes se ubicaban en este tipo de pobreza, es decir, el 18.3% de la población total del estado.

En este rubro, los ingresos mensuales promedio de estos jaliscienses ascendía a mil 164 pesos en zonas urbanas y 836 pesos en zonas rurales, lo que resulta insuficiente para cubrir sus gastos de salud y educación.

En la tercera clasificación del análisis realizado por el Coneval, aparece la pobreza patrimonial, es decir la incapacidad para cubrir necesidades de vivienda, vestido y transporte. En este sentido, Jalisco tuvo una leve mejoría, al pasar del 41.6% en 2005 al 41.0% en el año 2008.

Lo anterior significa que mientras en 2005 había dos millones 854,651 jaliscienses en pobreza patrimonial, en 2008 existían dos millones 806,566 en esta condición, es decir, 48,085 menos. Aquí el ingreso mensual promedio fue de 1,905 pesos en zonas urbanas y 1,282 pesos en zonas rurales.

Entre los años 2000 y 2005 los municipios que redujeron su nivel de pobreza fueron Atengo, Villa Purificación, Chapala, Zapopan y Ojuelos, mientras que los municipios en los que aumentó la pobreza son Bolaños, Ahualulco de Mercado, Acatic, Tototlán, Acatlán de Juárez y Juanacatlán.

Otro dato destacable es el mencionado por el secretario técnico del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Gonzalo Hernández Licona, el cual señala que partir del año 2000 la disminución de la pobreza camina más lento en todo el país, pero este ritmo es más lento todavía en Jalisco y esto es una aseveración muy preocupante para quienes vivimos en esta entidad.

Es claro que aquí las fuentes de ingreso no se crean a la misma intensidad que otros estados de la República, además de que los sueldos no son lo suficientemente óptimos para cubrir las necesidades más básicas.

De aquí que la realidad en nuestro estado, es que ni los programas sociales, ni las políticas públicas de desarrollo humano, ni las tareas para atraer inversiones, ni las acciones para tratar de incentivar el ingreso y la capacitación, están cumpliendo sus metas.

No es posible que siendo uno de los principales estados en aportar al Producto Interno Bruto (PIB) del país sigamos cayendo sobre todo en los últimos tres años en el desarrollo humano y aumentado los niveles de pobreza.

Es necesario fijar de inmediato a la política social, como prioridad en la agenda pública del estado y llamar a todos los actores políticos, sociales, académicos, y de la iniciativa privada que sean necesarios, y todos juntos dar un viraje de timón que permita iniciar una recuperación social y económica para Jalisco y sus habitantes, en un marco de libertad, colaboración, coparticipación y subsidiariedad, en donde las políticas sociales no sigan siendo un botín del gobierno en turno, que se utiliza para beneficios partidistas y de carácter personal.

Es la hora de hacerlo, Jalisco lo merece.
 
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