Opinión / Columna
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Ernesto Díaz Martínez
Juanitocracia
El Occidental
8 de octubre de 2009
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A mis amables y pacientes lectores les propongo el término "juanitocracia", para entenderse como gobierno de los Juanitos. Tomando como ejemplo al ilustre Rafael Acosta, alias "Juanito", aquel que tanto sirvió de pretexto a no pocos periodistas ruines de los noticieros vendidos que padecemos en México.
Se trata de ese personaje que fue utilizado por Andrés Manuel López Obrador y su gentecilla para llevar a la delegación de Iztapalapa, la más poblada de la capital mexicana, a la señora Clara Brugada, en un famoso mitin en el cual López Obrador instruye al mediocre candidato del PT a renunciar a favor de la señora Brugada. El tal "Juanito" aceptó la propuesta, pero luego, una vez que fue electo Jefe delegacional, se sintió merecido y comenzó a dar color de su ingratitud y bajezas: comenzó por desconocer su compromiso y se mareó con su popularidad con los periodistas, las múltiples entrevistas, la posibilidad del poder y sus privilegios, las tentaciones, hasta llegar al punto de ponérsele al tú por tú a su padrino López Obrador.
Esa concentración y su desenlace fueron todo un chisme para muchos comentaristas inmorales y una excusa para golpear a López Obrador. Esos dizque periodistas, utilizaron como acostumbran y les ordenan los príncipes del gran capital y la mentira, su inmerecida y detestable presencia en los medios para presentar como falla lo que fue una virtuosa demostración de fuerza y liderazgo del Peje, que sorteo toda clase de obstáculos dentro y fuera del PRD para hacer finalmente delegada de Iztapalapa, a Clara Brugada.
El tema da para profundizar. Lo que le sucedió a López Obrador con Rafael Acosta es lo mismo que nos sucede a todos con los gobernantes y los políticos que padecemos: los sacamos del basurero y luego con total descaro e ingratitud se quieren convertir y en no pocas veces logran convertirse en azotes del pueblo. A propósito, en mi colaboración anterior tratamos ese penoso asunto de corrupción que da por consecuencia que de cada peso destinado a programas sociales para el combate a la pobreza sólo lleguen entre 18 y 20 centavos a los beneficiarios finales...
Pero ese tipo de temas no preocupa a los comunicadores de las televisoras privadas, que ya no logran manipular a nadie con su seriedad forzada y sus poses ridículas de voceros de la mediocridad y del engaño al pueblo. Como voceros del capital han ido perdiendo su poder manipulador, ahora ni sus coros a las prédicas huecas e inconvincentes de su jefe Felipe Calderón a favor del aumento del 2% en impuestos o IVA disfrazado al 17%, consiguen engañar a una población mayoritariamente empobrecida, sin trabajo para seguir subsidiando corrupciones y subejercicios de una burocracia plagada de parásitos y una clase gobernante envilecida en la abundancia ajena que descaradamente se atreve a pedirnos más y más sacrificios para cubrir sus desfalcos e ineptitudes.
Hemos creado muchos Juanitos: López Obrador mismo está rodeado de Juanitos aquí en Jalisco, a más de uno ya lo hizo diputado federal. Y le quedan muchos otros Juanitos dentro del PRD, del PT y en el Partido Convergencia en Jalisco y en las cúpulas de esos membretes. Una gran mayoría de gobernantes y burócratas son también nuestros Juanitos. El sistema electoral mismo es otro Juanito que nos sale carísimo. ¿Hasta cuándo?
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