Opinión / Columna
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César Barba Delgadillo
Está descompuesto el Gobierno de Jalisco
El Occidental
8 de octubre de 2009
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VOZ UNIVERSITARIA
El Gobierno del Estado está descompuesto... así lo percibimos gran parte de la sociedad, muchos actores de la vida pública de Jalisco lo hemos venido diciendo, sustentados en la práctica gubernamental de Emilio González Márquez y su gabinete, en especial, respecto a la actuación de su amigo, ex chofer y ahora ex secretario de Salud del Estado.
El Gobierno estaba descompuesto desde hace tiempo, la Secretaría de Salud también. El doctor Alfonso Gutiérrez Carranza tuvo problemas con el personal sindicalizado, manipuló y falseó datos sobre la influenza y el dengue, estuvo inmerso en escándalos sobre adquisición de medicamentos caducos e insecticidas de baja calidad, etcétera, etcétera, etcétera; se le consideraba más un operador político, antes que el responsable de salud pública.
Pero no sólo la salud pública está desatendida, también el aspecto ecológico, el desarrollo urbano, la movilidad urbana, el transporte público, la seguridad pública, es decir, los sectores estratégicos de la sociedad, carecen de planes integrales y estrategias de corto, mediano y largo plazo.
Por eso es que presumimos de una crisis de gobernabilidad en Jalisco, los principales asuntos públicos no están bajo el control del gobierno, por el contrario, da la impresión de que contamos con un gobierno que reacciona y responde a coyunturas, algo así como un gobierno que apaga fuegos.
Este gobierno no ha acotado de fondo nada, todo pasa por encimita, se limpia, se pule, se guarda bajo la alfombra.
El Gobierno del Estado no se ha mostrado como un gobierno preparado, eficiente, responsable y mucho menos, sensible socialmente.
Todo lo contrario, se gobierna de espaldas a la gente, se ignora la opinión de la ciudadanía, se miente, se engaña. Hay muchos ejemplos, como el de la Villa Panamericana y el del Macrobús que demuestran la forma simplona como razonan quienes toman las decisiones.
Es normal entonces, que la ciudadanía exija, se organice; lo que no es normal en una democracia, aunque en Jalisco sí, es que el gobierno ignore, imponga y hasta reprima.
De alguna manera, quienes gobiernan se han dado cuenta de los efectos de su pésima administración, obviamente el mejor indicador son los resultados electorales, la desconfianza que se ha ganado el PAN; es decir, la inconformidad social se expresa en las urnas y en las calles.
La salida de Gutiérrez Carranza de la Secretaría de Salud y la llegada de Alfonso Petersen, debió ocurrir hace mucho, ambos, estaban en medio de una situación que los rebasaba. Al primero por incompetente y al segundo por su inexperiencia política.
Es probable que estos cambios y las decisiones por venir, respondan a un esfuerzo de los gobernantes por enderezar el camino. Pero no sólo se necesitan cambios de criterio político, son necesarios cambios de actitud y compromiso.
Los jaliscienses necesitamos un gobierno progresista, que mire hacia adelante y se anticipe a los problemas, un gobierno que proponga soluciones a los problemas actuales y que al mismo tiempo signifiquen la prevención de problemas futuros.
Para hacerlo, el gobierno está obligado a dos cosas: consultar a la ciudadanía y a echar mano de especialistas, técnicos y académicos; todo, con miras altas y de futuro. De lo contrario, esto se pondrá peor.
* Presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios.
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