Opinión / Columna
 
Francisco Morales Aceves 
La Revolución Mexicana
El Occidental
5 de octubre de 2009

  DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA

Faltando menos de 14 meses para que se cumpla el Centenario de la Revolución Mexicana, es de estricta justicia recordar a don Francisco Ignacio Madero (Hacienda El Rosario, Parras de la Fuente, Coahuila, 30 de octubre 1873-1913 febrero 22, México, Distrito Federal) quien con su Plan de San Luis Potosí avivó los deseos de un pueblo para conquistar su libertad y la justicia; en él analizaba todos los excesos cometidos por la dictadura del general Porfirio Díaz Mori (Oaxaca, Oaxaca, 15 de septiembre, 1830-1915 julio 2, París, Francia), recordándole las mentiras y falsas promesas que había realizado en los planes de Tuxtepec y de la Noria y el lema con el que había conquistado el poder: "Que ningún ciudadano se imponga y perpetúe en el ejercicio del poder y ésta será la última revolución". Buenos propósitos y buenas intenciones que se hicieron añicos con los abusos del dictador, quien con su afán reeleccionista ejerció el mando del país por más de 30 años. Su iniciativa para incorporar en la Constitución el principio de la "no reelección" se había perdido en la hojarasca de la retórica política. Porfirio Díaz le causó tanto daño a la nación, que sus méritos se opacaron y ni su renuncia y su partida a Francia el 31 de mayo de 1911 en el barco Ipiranga, lograron abonar algo a sus deudas con el pueblo de México.

Madero condenaba además, los despojos de tierras que había alentado el dictador en contra de los indígenas y de los campesinos pobres. La respuesta no se hizo esperar, la revolución estalló en Puebla el 18 de noviembre de 1910, con el sacrificio de los hermanos Serdán y el día 20 se multiplicó la lucha armada en muchos lugares de la República, destacando Francisco Villa (Hacienda de Río Grande, San Juan del Río, Durango, 5 de junio, 1878-1923 junio 20, Parral, Chihuahua) en el norte y Emiliano Zapata (Anenecuilco, Villa de Ayala, Morelos, 8 de agosto 1879-1919 abril 10, Hacienda de Chinameca) en el sur. Las luchas de los hermanos Flores Magón no habían sido en vano, los círculos liberales por ellos formados y su periódico "Revolución Social" fueron fundamentales. Y su proclama "Manifiesto del Partido Liberal Mexicano" se constituyó en fuente nutricia de la filosofía social de los revolucionarios, cuyas banderas de lucha se volvieron triunfantes al asumirlas los constituyentes de 1917, quienes las incorporaron a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, convirtiéndola en expresión de las luchas reivindicatorias del pueblo de México y síntesis ideológica de la nación mexicana. Así fue como en 70 exhaustivos días, poco más de 200 hombres con las ideas lúcidas y serenas y la palabra vehemente y ardiente, con razones y con pasiones representando a un pueblo, crearon un dinámico proyecto histórico-político y una ley suprema para México: en estas horas difíciles que el país vive, recordar nuestras gestas heroicas es aleccionador, reconfortante y alentador para enfrentar de mejor manera los retos. A casi un siglo de distancia del inicio de la Revolución Mexicana, repasemos las causas que la originaron:

LAS ECONOMICAS

1.- La revolución industrial, cuyos efectos aceleraron el desmoronamiento de la arcaica aristocracia agraria nacional con su inhumano, cruel y lacerante sistema de la hacienda y su inefable tienda de raya que mantenía a los campesinos en una virtual esclavitud, sufriendo la explotación de los terratenientes porfiristas.

2.- La injusta distribución de la riqueza que mantenía en la miseria a los trabajadores del campo y de la ciudad. En el campo, cuyos trabajadores eran en su mayoría indígenas y mestizos, sobrevivían aterrorizados bajo el indigno y lacerante sistema del peonaje. Y los obreros de las minas y de las fábricas en las ciudades estaban sujetos a trabajos agotadores y salarios miserables.

3.- El servilismo y la incondicionalidad que caracterizó al porfirismo en sus relaciones con el gran capital extranjero, que lo usó de guardián de sus intereses y ejecutor de sus injusticias. Con el gobierno del dictador Díaz, México y sus 16 millones de habitantes fueron saqueados y despojados de sus tierras, de sus aguas, de sus recursos naturales, de su petróleo y de sus minas.

LAS SOCIALES

1.- La inhumana, injusta y cruel explotación de los indígenas, de los campesinos, de los artesanos y de los obreros.

2.- Las terribles, oprobiosas y profundas diferencias entre las clases sociales.

3.- Haber conculcado y negado las libertades y los valores básicos de los mexicanos haciendo nugatorios sus derechos humanos.

¡Vivan los héroes de la Revolución Mexicana!
 
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