Opinión / Columna
 
Xavier Marconi Montero Villanueva 
Xavier Marconi Montero Villanueva 
El desarrollo humano en Jalisco: un anhelo sin conseguir
El Occidental
4 de octubre de 2009

  Para el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el desarrollo humano implica la expansión sostenida y equitativa de las libertades individuales, con una noción amplia de libertad que vaya más allá de la simple ausencia de restricciones e incluya una mínima disponibilidad de alternativas entre cuales elegir.

La medición del desarrollo humano se realiza en función de tres ejes fundamentales: el acceso a la salud, a la educación y el ingreso, lo que bajo estándares generales ya plenamente definidos a nivel mundial, permite conocer el avance en esta materia tanto a nivel de países como de entidades y municipios.

En este sentido, en días pasados se presentó a la opinión pública un estudio que evalúa en Jalisco el nivel de desarrollo humano y las capacidades institucionales para su impulso.

La realidad nos dice que los resultados no son lo suficientemente aceptables para sentirnos conformes.

El estudio en cuestión, es el Informe del Desarrollo Humano en el Estado de Jalisco, elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) a través de su oficina de investigación en Desarrollo Humano y un equipo técnico estatal.

El informe del PNUD, primero en su caso que se realiza en nuestro Estado, nos indica nuevamente que seguimos siendo una entidad de media tabla en cuanto a desarrollo humano, con referencia a otras entidades del país.

Jalisco ocupa el lugar número 14 a nivel nacional, aunque creció en este rubro 1.2% entre el año 2000 y 2005, la media en el país fue de un crecimiento del 1.6%.

Para darnos una idea de cuál es nuestra realidad, sí Jalisco fuera un país, se ubicaría por arriba del valor medio de América Latina con un desarrollo humano similar al de países como Antigua, Barbuda o Trinidad y Tobago.

El estudio presenta como base de la información ofrecida, datos comparativos de los años 2000 y 2005 y sobre ellos plantea los niveles de mejoramiento o retroceso en factores que fortalecen el desarrollo humano en las regiones y municipios de nuestro estado.

Referente a las regiones de la entidad, el informe detalla que las zonas con mayor crecimiento son la Costa Norte (Puerto Vallarta), la Región Centro (donde está ubicada la Zona Metropolitana de Guadalajara) y la Sierra de Amula (integrada por municipios como El Grullo, Tecolotlán, Juchitlán y Unión de Tula, entre otros); mientras que las regiones con menos crecimiento en desarrollo humano son la Sureste (con municipios como Tamazula, Jilotlán de los Dolores, Mazamitla o Tecalitlán), la Zona Norte y la Región Altos Sur (donde de ubican municipios anteriormente muy pujantes como Arandas o Tepatitlán).

De acuerdo con cifras del 2005, en general, los municipios de Jalisco tienen un nivel de desarrollo medio, y tan sólo un 29% de ellos tienen un nivel de desarrollo humano alto, de los cuales los primeros cinco son: Zapopan, Guadalajara, Puerto Vallarta, Zapotlán el Grande y Tlaquepaque; mientras que los cinco municipios con menos desarrollo humano fueron Mezquitic, Bolaños, Cuautitlán de García Barragán, Santa María del Oro y Chimaltitán.

Lo grave de esta situación sigue siendo la enorme brecha que se extiende entre los municipios ricos y pobres, pues así como contamos con municipios como Zapopan que es el séptimo municipio con mayor desarrollo del país, también tenemos a Mezquitic, Bolaños o Chimaltitán son de los municipios más pobres del país.

La desigualdad entre municipios de Jalisco es mayor a la media nacional, con un promedio de entre el 50% y el 73%, lo que trajo como consecuencia una disminución en desarrollo para el estado del 1.28%.

Por lo que respecta al índice de participación de las mujeres en temas como la política, la economía y el mercado laboral, Jalisco ocupa la posición número 26 en el ordenamiento nacional, lo que pone de manifiesto el retraso que como entidad tenemos respecto a la potencialización de este sector social.

Otro de los aspectos más importantes del estudio y el cual se convierte en foco rojo para las aspiraciones de consolidar un mejor desarrollo humano en nuestro estado, es la falta de un entorno institucional propicio para generar desarrollo y la poca capacidad de gestión de las autoridades locales.

El ambiente institucional que propicia el desarrollo humano tiene como base el Estado de Derecho, la rendición de cuentas, la coordinación gubernamental y la participación ciudadana, sin embargo en Jalisco aunque se han logrado avances en términos de transparencia y el acceso a la información pública, seguimos teniendo retrocesos en la consolidación de un efectivo acceso a la justicia, la activación de mecanismos para la rendición de cuentas y la fiscalización de los recursos públicos, insuficiente coordinación intergubernamental y la falta de participación ciudadana en los asuntos públicos.

Los Gobiernos municipales carecen de capacidades para aprovechar sus recursos y sus atribuciones; sufren de limitaciones administrativas y dependen excesivamente de las transferencias federales y estatales, por lo que no pueden ser eficientes promotores del desarrollo humano.

Ante realidades tan concretas, urgen medidas que permitan desde el ámbito del Ejecutivo y del Legislativo, potenciar la consolidación del Estado de Derecho, el fortalecimiento del federalismo estatal, la profesionalización del servicio público municipal y el ensanchamiento de la participación de la sociedad en la toma de decisiones, acciones todas ellas olvidadas en los últimos gobiernos estatales, donde el centralismo y la obstinación por el acaparamiento del poder personal han sido y son, el sello que los distingue.
 
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