Opinión / Columna
 
Ernesto Díaz Martínez 
El gran desfalco
El Occidental
30 de septiembre de 2009

  EL OCCIDENTAL en su sección nacional de la edición del 11 de septiembre destaca la nota recogida por la reportera Martha Elva González, quien a su vez publica las opiniones vertidas por el doctor Luis Miguel Pérez Juárez, director de la Escuela de Graduados en Administración y Política Pública de la Rectoría Zona Centro del Tecnológico de Monterrey, quien hace una serie de señalamientos sumamente importantes en el sentido de que el Gobierno federal aplica realmente un promedio de entre 12, 18 y 22 centavos de cada peso que se destina a programas sociales.

Pérez Juárez es un especialista en la materia y sabe de política, ya que es además doctor en Estudios Políticos por la Universidad Complutense de Madrid, España. Este experto afirma que ese problema de administración pública es conocido y se trata de "...torpezas casi diseñadas, precisamente para mantener un estatus quo, donde hay una clase gobernante que no va a perder privilegios ni va a dejar las enormes ventajas de tener esto".

Este hoyo de corrupción nos da razón del porqué los políticos están tan empicados al hueso y por consiguiente al presupuesto; muchos de ellos se comportan como los perros acostumbrados a tragar huevos, no dejan de hacerlo aunque les quemen el hocico: "vivir al margen del presupuesto, es vivir en el error". Por tal motivo el circo electorero es el festín de mafiosos enriquecidos que reparten regalitos y mentiras al por mayor; si las campañas fueran para competir por un trabajo duro en el campo, en las minas o en la albañilería, no le entraba casi ninguno de los más picudos.

Las campañas electorales se han convertido en el mayor de los casos en el simulacro del gran negocio sucio que es el saqueo y la hipocresía endemoniada; lo anterior si nos atenemos a que el rey de la mentira es el demonio. Luego entonces el demonio reina amplios bastiones de la vida nacional. De esto se debe tomar nota...

Así también, no en balde estamos sumidos en una crisis tan profunda de miseria y de encarecimiento creciente de la vida, mientras que unas cuantas familias de la clase política y gobernante, magnates de la industria y el comercio, deportistas y cantantes son los dueños del circo y de la riquezas nacionales, lo que hace una mezcla maligna donde conviven la abundancia insultante en medio de millones de seres humanos miserables y sin futuro.

Esta misma clase enriquecida, a través del Gobierno federal, exige que le aumenten la posibilidad de manejar más recursos públicos y que sólo así los pobres algún día podrán "vivir mejor", mientras que los priístas se enredan en cuentas electoreras y deshojan la margarita para decidir al final si nos hunden más y junto con los panistas acuerdan manejar más dinero público para su burocracia a nombre de los programas sociales como Oportunidades, en los cuales aplican realmente una migajita de sólo 18 centavos de cada peso.
 
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