Opinión / Columna
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Francisco Morales Aceves
La Independencia de México y la Revolución Francesa
El Occidental
28 de septiembre de 2009
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DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA
Siendo la Revolución Francesa una de las causas externas de la Independencia de México y en la víspera de su bicentenario, resulta muy oportuno y adecuado repasar algunos de sus rasgos.
Para referirse a la Revolución Francesa es indispensable analizar la personalidad y el periodo de gobierno del rey Luis XVI (Versalles, Francia. 23 de agosto, 1754-1793 enero 21, París); fue un hombre desinteresado de la política, débil y tonto a quien como a muchos reyes le tocó gobernar prematuramente. A los 20 años enfrentó la anarquía financiera que le heredó su abuelo el desatinado rey Luis XV (Versalles, Francia. 15 de febrero, 1710-1774 mayo 10) autor de la inopinada frase: "Después de mi, el diluvio" y cuyos efectos económicos envolvieron en la miseria a los franceses produciendo un caldo de cultivo propicio para la revolución; por si esto fuera poco, tuvo la desgracia de unirse en matrimonio con María Antonieta archiduquesa de Austria (Viena, Austria. 2 de noviembre, 1755-1793 octubre 16, París), ambiciosa y perversa mujer que lastró su reinado. Las consecuencias no se hicieron esperar: Luis XVI fue destituido, encarcelado y decapitado el 21 de enero de 1793; igual destino tuvo su esposa.
La Revolución Francesa fue la respuesta popular a la decadente sociedad europea del siglo XVIII, que se debatía en medio de muchas contradicciones derivadas de las monarquías absolutistas que permitieron una gran concentración de la riqueza en unas cuántas manos; las diferencias entre los niveles de vida de los privilegiados y el pueblo eran realmente injustas y desproporcionadas. En Francia, la sociedad se dividía en tres estamentos (clases) tajantemente diferenciados:
I.- El alto clero, que percibía cuantiosos impuestos y acumulaba enormes riquezas, teniendo a su cargo la enseñanza, el Registro Civil y la caridad organizada; a cambio el monarca proponía al papado los candidatos a obispos, arzobispos y canónigos, favoreciendo con estos nombramientos a los aristócratas, mas por su ambición de poder que por su vocación religiosa.
II.- La nobleza, que vivía en medio de sus excesos con riquezas ilimitadas en el Palacio de Versalles y los nobles provincianos terratenientes.
III.- El tercer estado, o estado llano integrado por la mayoría del pueblo francés representado por los campesinos y los obreros pobres y analfabetos, profesionales y comerciantes y el lumpen proletariado de los desclasados.
Mientras que al clero y a la nobleza los integraban 130 mil franceses, el tercer estado lo componían 25 millones de personas. El pueblo vivía oprimido económica, política y socialmente; baste señalar que de sus ingresos pagaba el 80% al Rey, al clero y a la nobleza. Esta terrible situación no podía durar mucho tiempo y el principio de la respuesta vino de la intelectualidad que inspirados en las ideas de los ingleses John Locke (Wrington, Somerset, Inglaterra. 29 de agosto, 1632-1702 octubre 28, Oates, Essex) que en su obra: "Tratado del gobierno civil" (1689) se refirió a los derechos del hombre y de la soberanía del pueblo. Y de Adam Smith (Kirkcaldy, Fife, Escocia. 1 de junio, 1723-1790 julio 17, Edimburgo) que en su obra: "Investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones" (1776) destacó el principio de que la riqueza tiene su fuente en el trabajo, no en la tierra ni en el oro como se afirmaba en la época.
Los más representativos de los precursores de la Revolución Francesa fueron:
Carlos Luis de Secondat, Barón de Montesquieu (Chateau La Brede, Francia. 18 de enero, 1689- 1755 febrero 10, París) quien en sus "Cartas Persas" satirizó las costumbres de la monarquía absolutista y en "El espíritu de las leyes" sentó las bases de la división de poderes.
Francisco María Arouet (París, Francia. 21 de noviembre, 1694-1778 mayo 30) mejor conocido como "Voltaire", luchó contra la intolerancia religiosa y autor de la frase: "Podré estar en desacuerdo con lo que usted diga, pero defenderé hasta la muerte su derecho a decirlo".
El más importante e influyente fue Juan Jacobo Rousseau (Ginebra, Suiza. 28 de junio, 1712-1778 julio 2, Ermenonville, Francia) quien nos heredó sus obras el "Emilio" o de la educación y el célebre "Contrato social" que a la postre sería el detonador de la Revolución Francesa. Y Dionisio Diderot (Langres, Francia. 5 de octubre, 1713-1784 julio 31, París) quien a pesar de la censura y las persecuciones logró conjuntar una obra colosal: "La enciclopedia" escrita durante 27 años e integrada por 28 volúmenes con las aportaciones de los pensadores mas brillantes de su época.
El 14 de julio de 1789 se tomó por el pueblo la odiada prisión política de París "La Bastilla" constituyéndose éste hecho en el símbolo de la Revolución Francesa. Al mítico grito de: "Libertad, igualdad y fraternidad" cayó la decadente monarquía francesa. Es la Revolución Francesa la que operó la laicización del Estado, al entregar a los municipios el control del estado civil de las personas e instituir el divorcio.
La Revolución Francesa legó al mundo su "Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano" aprobados por la Asamblea Nacional Francesa el 4 de agosto de 1789, constituyendo el antecedente de la "Declaración universal de los derechos del hombre" aprobada por la ONU el 10 de diciembre de 1948 en su resolución 217 y mejor conocida como "Declaración universal de los derechos humanos".
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