Opinión / Columna
 
José de Jesús Vázquez Hernández 
Hidalgo y la excomunión
El Occidental
24 de septiembre de 2009

  TEMA DE ESTUDIO

Ahora que se acerca el bicentenario de la Independencia mexicana, se comenta, con cierta frecuencia, sobre la vida y obra de los principales autores y desde luego uno de los más importantes, lo es, de acuerdo con su acta de nacimiento registrada en la notaría de Pénjamo, Guanajuato, Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga, conocido también como el cura Hidalgo, o como fue reconocido en su oportunidad por Justo Sierra, al ungirlo como el Padre de la Patria.

Por su intervención en la lucha de la Independencia se ganó un lugar muy importante en la Historia, pues ofrendó su vida por la Patria y ha venido siendo tema de estudio, muy especialmente en tiempos en que se acerca algún aniversario, ya sea de la Independencia o de su nacimiento, acaecido un 8 de mayo de 1753 en el rancho de San Vicente, cerca del casco de la hacienda de San Diego, Corralejo.

Cuando se celebró el 250 aniversario de su nacimiento, en el año 2003, la Cámara de Diputados, mediante decreto se creó un Comité para que coordinara las festividades que se efectuarán tanto a nivel nacional como en cada entidad de la República y que se encargará de los homenajes rendidos en su honor.

Este decreto, entre otros acuerdos, invita a participar a la Cámara de Senadores en las actividades del Comité, exhorta a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial a designar representantes ante el Comité y declara el año 2003 como: Año de don Miguel Hidalgo y Costilla, Padre de la Patria, además le otorgó facultades al Comité para esta celebración, cuyo Comité tendrá entre otros los siguientes objetivos: Impulsar y proponer la realización de celebraciones solemnes el 8 de mayo del 2003 en las diferentes Cámaras y en los Congresos de los estados; participar en todos los actos en los que contribuya los valores que proclamó don Miguel Hidalgo y Costilla en su movimiento insurgente, iniciado en Dolores Hidalgo en 1810; impulsar un homenaje nacional en el sistema de educación primaria, secundaria, normal y de estudios técnicos y tecnológicos, así como en las universidades del país.

De acuerdo con los comentarios vertidos en los últimos días, se han efectuado observaciones por parte de la Iglesia en el sentido de que se corrijan algunos libros donde se habla de que el Padre de la Patria murió excomulgado, argumentando, como lo aclara el cardenal Juan Sandoval en su columna del Semanario correspondiente al 20 de septiembre.

En su comentario, reconoce que Hidalgo fue excomulgado varias veces, pero no por la Iglesia, sino por levantarse en armas; aclara que una de ellas fue de un canónigo Abad y Queipo, quien todavía no era obispo y apenas lo había presentado la Audiencia como obispo a la Regencia, pero aún no estaba aprobado, ni por el Rey de España, ni por la Santa Sede y lo excomulga no por levantarse en armas, sino porque había atentado contra la integridad de las personas del sacristán y del párroco de Camécuaro y porque había saqueado conventos.

Señala que en 1810, en el mes de octubre la Inquisición volvió a excomulgar a Hidalgo por herético, más no porque se levantara en armas, pero esta excomunión tampoco valió, pues en 1808, cuando España estaba dominada por José Bonaparte, hermano de Napoleón, se suprimió la Inquisición y por lo tanto la de México tenía que ser suprimida también, pues era dependiente de aquella, entonces no validan sus excomuniones.

Finalmente, es cierto también que cuando ya estaba preso en Chihuahua, ahí un sacerdote lo degradó, siguiendo un antiguo ritual, pero fue igualmente nulo, porque eso era una facultad reservada sólo al Obispo, y quien lo hizo no lo era. Recalca que Hidalgo no murió excomulgado, fue auxiliado, se confesó y recibió los sacramentos de manos de los frailes franciscanos del Convento de Chihuahua y fue sepultado en la iglesia de San Antonio, lo cual no hubiera sido posible, si hubiese fallecido excomulgado.

Finalmente reconoce que Hidalgo tuvo aspectos oscuros que nadie niega, como tampoco hay que negar que fue el Padre de la Patria, porque dio su vida por la Independencia de México.

En las últimas conmemoraciones efectuadas en su honor, cada vez se describe mejor su rostro humano y qué bueno que a los héroes se les acepte como fueron en su vida y no sofisticados como a veces se pretende, ya que a una persona la conforman todos sus hechos y no solamente una parte de ellos, por lo tanto deseamos que se escuchen a las partes interesadas y se aclare lo que se tiene que aclarar.

jjesusvah@hotmail.com
 
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