Opinión / Columna
 
Francisco Morales Aceves 
Carlos Javier Martín del Campo Fernández ¿Hércules rojinegro?
El Occidental
21 de septiembre de 2009

  DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA

Carlos Javier Martín del Campo Fernández (Guadalajara, Jalisco, 28 de diciembre de 1958) junto con sus hermanos Pablo Leopoldo, Óscar Eduardo, Felipe de Jesús, Sara Bertha y Úrsula Lina, integran la dinastía que formaran don Leopoldo Martín del Campo Villaseñor (Tepatitlán, Jalisco, 23 de diciembre de 1917-1995 diciembre 16, Guadalajara, Jalisco), El Gran Paviche, y la distinguida señora doña Sara Fernández Franco. Los Martín del Campo Fernández constituyen una familia de triunfadores y Carlos Javier no es la excepción, sino un digno ejemplo a seguir; su llegada a la Presidencia del Club Atlas despertó amplias expectativas de cambios y transformaciones positivas y profundas.

Es oportuno recordar al historiador, filósofo y moralista Plutarco (Beocia de Queronea, Grecia, 46-119), por quien hemos podido conocer la aproximación de la Cultura romana a la griega que terminó sin reserva alguna en su apropiamiento; de su obra escrita destacan sus "Vidas paralelas" que contienen 50 biografías de guerreros, héroes legendarios, legisladores, oradores y estadistas, agrupadas 42 de dos en dos y cuatro juntas para facilitar su comparación y probar su afirmación de lo que Roma hizo con la cultura griega.

PERSONAJES GRIEGOS - ROMANOS

Teseo - Rómulo

Licurgo - Numa

Solón - Poblícola

Temístocles - Camilo

Pericles - Fabio Máximo

Alcibíades - Marcio Cayo Coriolano

Timoleón - Paulo Emilio

Pelópidas - Marcelo

Arístides - Marco Catón

Filopemen - Tito Quincio Flaminino

Pirro - Cayo Mario

Lisandro - Sila

Cimón o Kimón - Lúculo

Nicias - Marco Craso

Demóstenes - Cicerón

Demetrio - Marco Antonio

Eumenes - Sertorio

Foción - Catón el menor

Alejandro Cayo - Julio César

Dión - Bruto

Agesilao - Pompeyo

y 23. Agis y Cleomenes - Tiberio y Cayo Graco.

Las únicas cuatro biografías aisladas son las de Artajerjes II de Persia, Arato de Sición y de los emperadores romanos Otón y Galba; además, entre otras, dejó en proyecto escribir la biografía de Hércules, el personaje mitológico semidiós hijo de Zeus, que según la leyenda realizó los casi imposibles 12 trabajos que le fueron impuestos como castigo:

Combate con el León de Nemea; Lo estranguló y como prueba entregó la Zalea.

Combate con la Hidra de Lerna, monstruo de nueve cabezas y aliento ponzoñoso. Le quemó las cabezas renacientes, cortó la última y la enterró.

Combate con el jabalí de Erimantea. Lo atrapó con una red.

Destrucción de las aves de Estinfalia. Las mató a flechazos.

Captura de la cierva del monte Cerinea. Tras un año de persecución lo logró.

Limpieza de los establos de Augías en un día. En ellos vivían tres mil bueyes y hacia treinta años que no los aseaban; lo logró desviando el río Alfeo.

Caza del toro de Creta. Lo capturó.

Captura de los caballos de Diomedes. Se apoderó de ellos.

Conquista del cinturón de Hipólita, reina de las amazonas. Lo robó.

Captura de los bueyes de Gerión, monstruo de tres cabezas. Lo logró.

Conquista de las manzanas de las Hespérides; eran de oro. Hércules mató al gigante Anteo y encontró a Atlas, a quien le encargó que las robara mientras el sostenía la bóveda celeste. Atlas lo traicionó.

El robo del cerbero, perro de tres cabezas. Apresó al guardián del infierno, lo mostró y lo regresó a su castigo.

En la mitología griega, Atlas era un gigante padre de las Pléyades, hijo del titán Japeto y hermano de Prometeo y de Epimeteo el que abrió la caja de Pandora que contenía todos los males del mundo. Acaudilló a los titanes cuando se rebelaron contra Zeus e intentaron expulsarlo del Olimpo; en castigo, el padre de los dioses lo convirtió en el sistema montañoso de África que lleva su nombre y lo condenó a sostener la bóveda celeste sobre sus espaldas.

Por esta célebre relación de Hércules con Atlas se antoja tratar de encontrar una solución mitológica al que parece irresoluble problema del equipo profesional de futbol Atlas de Guadalajara, ya que en la práctica todo pareciera inútil y en la realidad inexplicable. Directivas entran, directivas salen; entrenadores que ya van o vienen, de todos los estilos, nacionalidades y prestigios; jugadores que semejan un desfile interminable de todos los colores y sabores habidos y por haber entre los que se cuentan a los extranjeros de gran costo y de calidades muy variadas que van desde los excelentes hasta los pésimos, y los nacionales de poco costo y mucho valor que casi siempre proceden de sus fuerzas inferiores y que más tardan en cuajar que en ser vendidos; y la siempre fiel afición rojinegra que ya se acostumbró a la medianía del equipo y que todo les perdona. Afición sufrida que ha diseñado su propio lema: "Soy del Atlas aunque gane", conscientes de lo escaso de las victorias. O aquel que le endilgan sus adversarios: "Jugamos como nunca y perdimos como siempre". Ya no es creíble ni se aceptan las explicaciones, mucho menos las disculpas. Lo que se requiere de inmediato son buenos resultados y espectáculo futbolístico; de lo contrario la afición ya no aceptará las crónicas de las derrotas, preferirá las victorias sin explicaciones y sin historias. ¡Es la hora de ganar! Claro, lo ideal sería que se jugará alegre, divertido, rápido, vertical y ganando; pero como esto se ve lejano, pareciera que sólo Hércules lo puede lograr.

¿Será Carlos Javier Martín del Campo Fernández el Hércules rojinegro que salve al Atlas? Sin importar a quienes tenga que correr, expulsar, exhibir, liquidar, agradecer, separar, indemnizar, censurar, olvidar, ajustar, saldar, vender, comprar, contratar, rematar, pagar, finiquitar, subastar, eliminar, segregar, reducir, confinar, descender o degradar; porque los problemas del Atlas son sin lugar a dudas ¡un reto para Hércules! Carlos no es mediocre ni conformista, los atlistas esperan mucho de él y no les puede fallar. La paciencia ya se agotó, lo que tenga que hacerse es para "ayer" y sin derecho a equivocarse, ojalá que lo logre, cuatro generaciones de atlistas se lo agradecerán.
 
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