Opinión / Columna
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Rodolfo Aceves Jiménez
Entre patriotas y traidores te veas
El Occidental
20 de septiembre de 2009
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BRÚJULA PÚBLICA
En un mensaje a los diputados para exhortarles a que aprueben el paquete económico para 2010, el presidente Felipe Calderón apeló a la solidaridad, valentía e incluso patriotismo de todos, con el objetivo de erradicar la pobreza extrema, a fin de que "no haya mexicanos que no tengan ni para comer".
En su oportunidad ante la máxima tribuna del país, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, jugueteaba con su pluma, hacía apuntes, pedía algunos datos a sus asesores. Pero, cuando el diputado Jesús Alberto Cano Vélez (PRI), censuró la propuesta de la llamada contribución para el combate a la pobreza, pues, dijo, funciona como IVA, grava con IVA y lastima como IVA, es un albazo impositivo, Carstens se puso serio y no evitó expresar algo así como un puchero.
Por su parte, la Auditoría Superior de la Federación (ASF), presentó el informe "Áreas de Opacidad y Riesgo en el Estado Federal Mexicano, Oportunidades de Mejora, 2009", en la que detectó por ejemplo, que en el 2006, 50 grandes contribuyentes, -entre empresas de la industria automotriz, productos fotográficos, panificadoras, acereras, tiendas departamentales y de autoservicio, e instituciones financieras-, pagaron 74 pesos de Impuesto sobre la Renta (ISR) y 67 pesos por Impuesto al Valor Agregado (IVA) entre el 2000 y el 2005, en promedio, entre otras barbaridades.
Así y por considerarlos antipatriotas fueron -presuntamente- fusilados Agustín de Iturbide y Maximiliano de Habsburgo. Según la hipótesis, Agustín de Iturbide nunca lo fusilaron. Después de su exilio en Liorna, Italia, llegó el 14 de julio de 1824 al puerto de Soto la Marina, en el Nuevo Santander, hoy Tamaulipas. Entre sus sirvientes, había uno que podía pasar como su gemelo: se trataba de Guillermo Falcón Alatriste. Iturbide lo mandó llamar y lo ajuareó con su capa y ropajes principescos, haciéndole prometer lealtad incluso a la hora de la muerte.
Antes de morir, encomendado a las manos de Dios, Falcón redactó una carta que memorizó de labios de Iturbide para su familia, aventó a la cara de los soldados sus últimas monedas y gritó: "¡Mexicanos, muero con honor por haber venido a ayudaros y gustoso porque muero entre vosotros!". Después rezó el Credo y sonó la descarga. Su cuerpo quedó en el suelo, bañado en sangre.
Mientras tanto, se dice que el verdadero Iturbide al no encontrar apoyo para su resurgimiento, halló casa en una cueva en el norte de Puebla y que la hacía de santo en las comunidades de los naturales. Los que convivieron con él aseguran que vivió hasta muy viejo y que pasó los últimos 30 años ayudando a los nativos y esparciendo la palabra de Dios. Los oriundos que lo encontraron muerto le dieron entierro en la misma cueva donde habitaba para que los animales no se lo comieran.
Sobre Maximiliano. La historia oficial dice que a su fusilamiento, Juárez publicó un edicto que decía "El archiduque Fernando Maximiliano José de Austria, fue hecho justo por las armas el 19 de junio de 1867".
Según las hipótesis, Maximiliano habría sido perdonado en secreto, al ser parte de la hermandad masónica -como lo era Juárez- con la condición de vivir fuera de México.
Pero en 1871 apareció -de la nada- en la República de El Salvador, un caballero de nombre Justo Armas, conocido en San Salvador, su capital, por ser una persona de maneras elegantes europeas, hablaba un alemán educado y fluido, entre otros idiomas, y aparentaba poseer un extenso conocimiento de la sociedad de la clase alta europea y asuntos de la corte, especialmente la de Austria.
Este hombre se caracterizó porque siempre andaba descalzo, para cumplir una promesa a la Virgen del Carmen, por haberlo ayudado a salir de un momento de peligro de muerte, y juró no revelar su identidad jamás. Esta teoría implica una improbable, pero no imposible, longevidad para don Justo, quien hubiese tenido 104 años a su muerte en 1936, siempre y cuando el señor Armas haya sido en realidad, el que fue hecho justo por las armas: Maximiliano, nacido en 1832. El secreto sigue vigente.
No tiene nada de patriótico pedir apoyo para aumentar impuestos. No hay 300 mil millones de pesos de hoyo fiscal: hay presuntos malos manejos y opacidades en la administración de gobierno.
* Es politólogo y asesor parlamentario.
analisis@notiemp.com
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