Opinión / Columna
 
José de Jesús Vázquez Hernández 
Fiestas amargas
El Occidental
19 de septiembre de 2009

  TEMA DE ESTUDIO

Mientras el pueblo de México celebra un aniversario más de nuestra Independencia, tanto las autoridades de Hacienda, como nuestros representantes en la Cámara de Diputados y Senadores discuten el tema del aumento y creación de nuevos impuestos que aplicarán en el Paquete Fiscal que regirá para el próximo año.

Este Paquete viene acompañado, de alguna forma, con las nuevas reformas que el Gobierno pretende implementar para adelgazar parcialmente su gasto corriente, con el propósito de invertirlos en el combate de la pobreza, mediante los programas implementados anteriormente para ello.

Estas medidas propuestas, incluyen el despido de un gran número de burócratas de diversas dependencias, entre ellas Organismos Públicos Descentralizados (OPD), que se han ido creando en el transcurso de los años con fines específicos, pero con pocos resultados concretos y medibles, pero sí con un gran costo económico.

Al presentar este proyecto fiscal en estos días festivos, pareciera que tratan de aminorar la reacción de la ciudadanía ante las medidas a tomar y que parecen ser las más cómodas, quitar más al contribuyente cautivo y dispensar a los grandes capitalistas y grupos influyentes que perciben mucho y aportan poco.

Nadie desconoce la exigencia que tiene el Gobierno de allegarse nuevos recursos para la solución de innumerables necesidades, y el compromiso del Gobierno, en particular del Presidente de la República, lo que la gente no asimila es lo poco que hacen las diferentes autoridades en sus tres niveles y ámbitos en que se desenvuelven para desempeñar honestamente sus labores.

Promesas van y promesas vienen y todo sigue igual, a veces tan solo cambian de apariencia, pero los cambios no son los requeridos para que nuestro país salga adelante y el compromiso del Presidente de que no exigiría ningún sacrificio al pueblo, que su Gobierno no estuviera dispuesto a tomarlo, parece que se queda en el aire, pues sus auxiliares del alta burocracia, no van a estar dispuestos a sacar de su bolsa, lo que ya cayó en ella y que consideran es justo y razonable desde su punto de vista.

Además es previsible por la ley, el que ayuntamientos, organismos públicos centralizados y descentralizados y dependencias públicas, se aprueben así mismos sus altos salarios, alegando que son facultades que la ley les otorga, de donde resulta improbable que esta propuesta del Ejecutivo nacional tenga aplicación en este pesado cuerpo burocrático.

Sólo nos queda ver para creer, y ojalá estas fiestas no resulten tan amargas como parecen y finalmente las medidas que se aprueben por nuestros representantes en el Congreso, sean saludables y justas para la gran mayoría de afectados.

jjesusvah@hotmail.com
 
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