Opinión / Columna
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Canaco en línea
Cámara Nacional de Comercio de Guadalajara
Canaco Servytur, unión que da solidez
El Occidental
15 de septiembre de 2009
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La principal razón de ser de un ente aglutinador de intereses, como lo es una cámara de comercio, estriba en unir fuerzas que permitan alcanzar lo que individualmente no conseguirían quienes se incorporan a ella.
Si revisamos la historia de Guadalajara de los últimos 121 años, que coinciden con la presencia de lo que hoy conocemos como Cámara de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco-Servytur) de Guadalajara, encontraremos que en sus distintas épocas, esta ciudad se ha destacado por ser un canal comercial al cual han acudido productores, distribuidores y consumidores, como centro de acopio y transaccional para aumentar valor a sus actividades económicas.
Ya sea del sector agropecuario en que Jalisco ha sido líder en diversos giros, en algunas industrias manufactureras y maquiladoras, o en servicios tan diversos como el comercio, la atención médica o la generación de conocimiento, Guadalajara ha sido un punto de reunión entre compradores y vendedores, generando por ello recursos que han permitido su desarrollo.
Particularmente en esta ciudad se impuso un concepto de unión de intereses entre sectores, conocidos como Consejos de Colaboración Municipal, que permitieron definir el rumbo y ritmo con que debería crecer la ciudad. Este tipo de organismos nunca hubieran visto la luz sin que los intereses empresariales estuvieran coordinados para hacer un frente común, como el que históricamente ha conseguido hacer la Canaco-Servytur.
Gracias a que los empresarios del comercio, los servicios y el turismo se han podido poner de acuerdo en la representación de sus intereses, se ha conseguido tener una presencia de peso ante las autoridades, pero además, ubicar las necesidades comunes para encontrar mecanismos de satisfacerlas a los menores costos y con la mayor eficacia posible.
A pesar de todo lo anterior, las condiciones que hoy imperan para quienes ejercen el comercio en esta ciudad, provocan una serie de pendientes que ni todo el peso del comercio organizado ha logrado corregir.
Una creciente inseguridad que no sólo encarece la operación de los comerciantes, sino que complica su diario funcionamiento, ya sea con trámites, costos logísticos o mermas repentinas; el peso de una burocracia que no ha logrado en Jalisco ponerse a la altura de la tecnología como lo han hecho otros estados, supuestamente más atrasados, pero que han hecho del "Gobierno Electrónico" una realidad; tener que competir a diario contra un comercio ilegal que opera fuera de los controles que al comercio establecido se le imponen, que vende mercancía de dudoso origen a la que no se le exigen los documentos e impuestos a que son obligados los comerciantes establecidos, o bien, la falta de planeación, tanto en la urbanización de la ciudad, como de los servicios públicos que la deben atender, el caso es que la eficiencia que durante una larga época caracterizó a la actividad empresarial de esta noble y leal ciudad, ha ido perdiendo brillo y ello ha traído como consecuencia que nuestro estado, haya bajado algunos peldaños en la lista de competitividad por entidades del país.
Con todo y este peso a cuestas, la actividad comercial tapatía no se ha doblegado ni ha faltado dinamismo. A razón de tiro por viaje, prácticamente no hay año que se pueda recordar en las últimas dos décadas que no haya visto la inauguración de algún centro comercial. Unos más impactantes que otros, pero cada uno contribuye al desarrollo de un comercio moderno, variado y competitivo para todos los gustos y niveles de presupuesto.
Hoy en día, los retos del comercio son diferentes a los de las décadas anteriores; si bien los principios fundamentales de apuntalar la labor comercial con una buena mezcla entre ubicación, precio, calidad y servicio permanecen inamovibles, hoy en día la presencia de una mayor competencia, exige retos más desafiantes, como son la capacitación de los cuadros operativos y directivos, la acertada planeación ante la evolución de los mercados y las condiciones económicas, la solidez en las estructuras financieras, administrativas y fiscales de las empresas, aspectos todos ellos en que la Canaco-Servytur ha contribuido capacitando al personal de sus agremiados; también los avances tecnológicos obligan a pensar en nuevos derroteros del comercio moderno.
Plataformas innovadoras de comercio por internet, esquemas de manejo de
inventarios basados en los modernos sistemas de logística, comunicación en línea con las autoridades policiales y de inspección municipal, y algún tipo de presencia en las estructuras de Gobierno de los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara, son aspectos en los cuales deben trabajar los comerciantes de hoy para el mañana.
Seguramente, unidos en una Cámara de Comercio que los apoye, como lo ha hecho la de Guadalajara durante más de una docena de décadas, estos retos que el futuro impone serán más llevaderos. Sin esta unión, el comercio estará cada vez más vulnerable.
analisis@notiemp.com
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