Opinión / Columna
 
Francisco Morales Aceves 
Respeto y miedo
El Occidental
14 de septiembre de 2009

  DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA

En las crisis económicas el primer fruto que se presenta es la confusión política y dentro de ésta muchas contradicciones: Las razones ceden terreno frente a las pasiones, los estadistas se espantan ante los iluminados, vale más la forma que el fondo, las bondades son desplazadas por las maldades, se exaltan los antivalores en detrimento de los valores y surgen en todos los puntos cardinales los antihéroes; la suerte, el oportunismo y el menor esfuerzo atentan contra el trabajo, si alguien se esfuerza y trabaja más, se le señala peyorativamente diciendo que trabaja como "burro" o como loco, en lugar de reconocerlo como un héroe social. Otros creen alcanzar el éxito o la realización personal, cuando pueden prescindir del trabajo a pesar de estar física y mentalmente aptos para su desempeño. Hay miedos por doquier, entendiendo al miedo como la perturbación angustiosa del ánimo de las personas y el sentimiento de inseguridad o indefensión frente a un peligro real o imaginario; en la escala del temor, el miedo es el primero de éstos extraños escalones, seguido del pánico como expresión del miedo súbito en ascenso con o sin fundamento y desembocando en algunos casos en el terror que es la manifestación del miedo mayúsculo. Hay miedo a perder el empleo por quienes lo tienen y miedo a no encontrarlo por los que carecen de él; miedo a la inseguridad pública, a los cuerpos policiacos, a la injusticia a los despojos y robos de propiedades, a la violencia desatada en diversos frentes y estimulada por los altos consumos de alcohol y drogas, muchas veces facilitada o permitida por las autoridades al conceder licencias de operación hasta el amanecer, a las enfermedades, a la falta de vivienda, a la vejez, a los errores de autoridades incapaces y balbuceantes, al costo de la vida, a las erráticas políticas económicas, al incierto futuro, al gobierno por sus prohibiciones y amenazas de multas de todo tipo que malos y corruptos servidores públicos canjean por prebendas, chantajes y "mordidas".

Hoy la sociedad ofrece y espera respeto; y la autoridad infunde y difunde miedo porque confunde el respeto con el miedo, olvidando que sin respeto no hay autoridad que valga; la autoridad es legal porque así lo marca la ley y sólo será legítima si con su conducta se gana la autoridad moral; la sociedad lo menos que merece es respeto y la autoridad debe de ganarse el respeto social, porque no se puede obligar a nadie por decreto a que de respeto; el respeto como todos los valores se da, se niega o se quita completo y la gran diferencia entre el respeto y el miedo es la autoridad moral de la persona que lo inspira; el respeto es la atención y la veneración que alguien se gana con su trato cotidiano; es el acatamiento voluntario de las opiniones, puntos de vista o disposiciones ajenas; el respeto es una actitud voluntaria, de conciencia, basada en la razón, que se entrega como un reconocimiento a conductas positivas públicas o privadas. El miedo es una reacción involuntaria, basada en el sentimiento como un rechazo a conductas negativas que ameritan ser reprobadas. El miedo aleja, el respeto acerca. El miedo produce temor y el respeto genera afecto.

Lamentablemente hoy en México y en Jalisco a la autoridad se le teme, no se le respeta, por sus abusos, excesos y caprichos que son pagados por la sociedad; por los abusos en los cobros de los servicios públicos, allí están las tarifas del agua y de la luz como insultante muestra; por su indiferencia o consentimiento ante las alzas desmedidas de servicios públicos otorgados por particulares: allí están como ejemplos agresivos los cobros en teléfonos, agua purificada y transporte, entre otros; por su falta de creatividad para resolver los problemas de falta de recursos públicos, pensando sólo en nuevos y mayores impuestos para los causantes cautivos. Ojalá que las autoridades reflexionen y modifiquen su conducta, para acabar con los miedos y temores de la sociedad y se empiecen a ganar el respeto que tanta falta les hace; ojalá que esto suceda antes de que sea demasiado tarde y el miedo comience a convertirse en terror.
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas