Opinión / Columna
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Eduardo Sadot Morales Figueroa
Desaparición de secretarías y cambios de gabinete
El Occidental
13 de septiembre de 2009
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La desaparición de las Secretarías de la Función Pública, de Turismo y de Reforma Agraria, con el pretexto de los recortes presupuestales tiene un efecto retroactivo en el desarrollo del campo y del turismo, y en el ánimo de las personas de esos sectores.
El asunto de la desaparición de la Secretaría de la función pública, se compensa con la cercanía con el presidente de la República y colocando a esa dependencia regresando con el nombre original de Contraloría.
Pero en el caso de la Secretaría de Turismo, el asunto se torna más complicado, porque esa actividad requiere de coordinación con todos los estados de la República, particularmente de aquellos con vocación de servicio turístico y aquellos que teniendo esa vocación no ha sido detonado su potencial, para esta actividad, la difusión y promoción a nivel mundial es determinante, la visión de crecimiento e impulso esta ligada a una fuerte labor de coordinación y liderazgo, ello se puede lograr solamente con un responsable que no esté distraído con otras tareas.
Me llama la atención pensar que ahora la Secretaría de Economía, asuma esas funciones, como si no tuviera con el problema económico mundial en casa, es sabido que sus diferencias con la Secretaría de Hacienda y el Banco de México, le ha complicado su capacidad para dar resultados inmediatos y las nuevas tareas le darán como para distraerse en asuntos turísticos no menos importantes.
La Reforma Agraria que con el pretexto de que ya hoy a territorio que repartir tiene una importante tarea pendiente y que paradójicamente mucho tiene que ver con la economía, la tierra así sola no significa mucho para la economía en tanto no se integre a la dinámica económica, eso se logra en principio regularizándola y dándole un marco jurídico que la integre a la economía con el potencial de ser fuente de financiamiento como objeto de mercado.
Pero es un hecho que el enorme aparato burocrático y los altos niveles de corrupción han sido un freno de la culminación de los trámites de regularización de la tenencia de la tierra, los delegados y sus subordinados se han enriquecido cobrando con tierra los trámites por cumplir con sus funciones, el pretexto para depurarla es un bueno, pero ello puede desembocar en el estancamiento de los procesos de certificación.
Por otra parte, si efectivamente se le dan a la SAGARPA facultades para verdaderamente desarrollar el campo, puede ser determinante para el país, pero es un hecho que esa secretaría, incluso tiene dentro de sus funciones las que le atribuye la Ley de Desarrollo Rural Sustentable con el Consejo Nacional y los comités estatales distritales y municipales y ha sido poco lo que han hecho aprovechando su infraestructura, parece que poco o nada se avanzará en materia agraria.
El asunto no es sólo de infraestructura, sino quizá más importante sea la eficiencia y es dudoso que con esta reforma se eficiente el estado en rubros, que está por demás decirlo, hay retraso y no se puede mantener un criterio de gasto cuando bien manejado puede ser inversión a largo plazo que se transforme en fuentes de trabajo. Hay que distinguir en lo que representa gasto oneroso y lo que significa inversión a largo plazo. Y quién asegura que la inversión en turismo y el campo no es redituable.
sadot@webtelmex.net.mx
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