Opinión / Columna
 
Aunque cale 
Rubén Leyva Córdova  
¿Qué es un sueldo ético?
El Occidental
4 de septiembre de 2009

  A partir del anuncio que hiciera el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el sentido de que se debe tener mesura, a lo que llamó actos inmorales en el otorgamiento de altos sueldos a los ejecutivos de las instituciones financieras, que apenas hace un año atravesaron por serias dificultades y muchas inclusive la quiebra, recientemente el Congreso de los Estados Unidos otorgó poderes al gobierno de ese país, para que prohíban los salarios y primas que signifiquen un riesgo para el buen funcionamiento de estas entidades, sobre todo para cuidar el apoyo de los recientes rescates multimillonarios que brindó el gobierno a su sistema financiero.

Estas acciones han puesto la atención mundial al desproporcionado sueldo de los ejecutivos que se otorgan sin pudor alguno: Bonos, Stock Options y contratos blindados con indemnizaciones millonarias.

Tal vez en tiempos anteriores a la gran crisis económica mundial, en donde la bonanza económica ocultaba estos excesos, nadie reparaba en los mismos, pero actualmente son mal vistos y se consideran como faltos de sensibilidad elemental.

Es en este contexto que suena actual y fuerte el término de sueldo ético, entendiéndose el mismo como la contraparte de los sueldos desproporcionados, con respecto de los salarios ordinarios, lo que provoca una fuerte desmotivación laboral y no hace gran cosa por equilibrar las remuneraciones y compensaciones de las empresas en su estructura interna.

Como ejemplo, se encuentran los salarios que pagaron a lo largo de los últimos tres años al CEO de Exxon, Lee Raymond, que después de 13 años como presidente y jefe ejecutivo, lo pensionaron con la estratosférica cifra de 686 millones de dólares.

Son cantidades en verdad ofensivas para cualquier trabajador que jamás en su vida soñaría en ganar un sueldo ni siquiera similar y que en un día ganan lo que otros en un año; en ocasiones el salario de un CEO de una gran empresa llega a ser hasta 170 veces mayor que la media de los trabajadores.

Asimismo existe la otra cara de la moneda que es la de los ejecutivos que obtuvieron magros resultados, pero aun así recibieron sueldos desmesurados. El episodio en donde los tres presidentes de las tres grandes automotrices General Motors, Ford y Chrysler, fueron interpelados en el Congreso en su pedido de ayudas extraordinarias para evitar la quiebra, en el sentido de que habían viajado de Detroit a Washington DC, en sus lujosos jets y que el costo de viajar en los mismos, era hasta 50 veces el precio de un pasaje normal.

Otro episodio que ejemplifica el manejo inmoral de los ejecutivos es el caso de Dick Fuld, presidente de Lehman Brothers, que llevó a la quiebra a un banco con 150 años de tradición, y que recibió 255 millones de dólares por nueve años de trabajo en la compañía; el diario The New York Times destacó que percibía en promedio 17 mil dólares por hora y que viajaba a su oficina en helicóptero desde cualquiera de sus cinco casas, una de ellas con hasta 20 habitaciones, canchas de todo tipo y un lujo incomparable.

O el caso del presidente de Merryl Lynch, John Train, que causó sensación al ventilarse que a pesar de que la empresa ya había sido vendida a otros, realizó traspasos adelantados de bonos por cuatro mil millones de dólares, en tanto recortaba puestos en la compañía, también se daba a la tarea de redecorar su oficina con un costo por más de un millón de dólares, con cómodas de 35 mil dólares cada una y dos sillones de 87 mil dólares cada uno, pasando por un cesto para la basura de mil 500 dólares.

Estos son sólo unos ejemplos del manejo poco ético de los empresarios o ejecutivos de las grandes empresas, principalmente transnacionales, que en gran parte de los casos al no existir ninguna regulación que pueda tener una proporción sobre los que beneficios que obtienen o brindan a la compañía, y la remuneración que obtienen.

Por ello el tema del sueldo ético debe ser manejado con un gran sentido de concientización, para que en un futuro se puedan normar estas acciones y se redistribuyan los beneficios que obtienen las empresas, de una forma equitativa y justa, dentro de las organizaciones.

* Empresario y analista político.

analisis@notiemp.com
 
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